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Jóvenes y empleo, adversa relación

Guillermo Luévano Bustamante

E n el marco del Seminario “Jóvenes, derechos humanos y políticas públicas” que organizan de manera conjunta Educación y Ciudadanía AC, la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la Comisión Estatal de Derechos Humanos y Consejo Estatal de Población del Gobierno del Estado de San Luis Potosí, esta tarde, a las 18 horas, en el auditorio de la Unidad de Posgrados de la UASLP, se presenta Regina Galhardi, de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo en México, y a quien esto escribe le corresponde moderar y comentar su intervención.

Esta sesión se referirá evidentemente al problema de la vulnerabilidad social, la relación entre jóvenes y desempleo, expectativas laborales y derechos aparejados.

El problema no es menor, en América Latina se estima en 200 millones la cifra de personas jóvenes que no estudia ni trabaja. No sobra decir que la categorización despectiva con que se denomina públicamente desde algunos medios de comunicación e incluso desde algunas personas de la administración pública, de ninis es violenta y ofensiva.

En la mayoría de los casos no se trata de personas que hayan optado por la vagancia como modo de vida, sino de quienes no encuentran opciones viables y efectivas para insertarse en alguna institución educativa ni en ningún empleo.

Si el empleo y el salario se han precarizado terriblemente en las últimas décadas, como he sostenido en este espacio de opinión, las personas jóvenes son quienes padecen más cruentamente las perversas consecuencias del modelo económico neoliberal. Desempleo, subempleo y empleo precario son más frecuentes en las personas de entre 15 y 29 años, (es decir, quienes son jóvenes para las políticas públicas y la ley), que entre el resto de la población. Según el documento de la OIT Trabajo decente y juventud 2013. Políticas para la acción, en México hay más de 20 millones de personas jóvenes que no estudian ni trabajan y entre quienes sí trabajan la tasa de informalidad, esto es, quienes no cuentan con prestaciones, es superior a 60 por ciento.

La mayoría de los puestos que ocupan las personas jóvenes por su poca experiencia laboral, por el nivel de estudios y por consideraciones adultocéntricas, son los vinculados con el comercio en pequeña y mediana escala (60 por ciento), muy pocos son independientes (13 por ciento), menos aún los que trabajan en negocio familiar (12 por ciento), en la administración pública (5 por ciento).

En San Luis Potosí el escenario no es distinto, de las 45mil personas que se encuentran en desempleo, según admiten las cifras oficiales, la mitad, más de 22 mil, son jóvenes, no obstante que 16 mil cuentan con estudios de bachillerato y universidad.

No es tampoco cosa menor, el suicidio constituye ya en este país una de las diez principales causas de muerte entre jóvenes y resulta que, a su vez, el desempleo es la primera causa de suicidio entre personas que se encuentran en el rango de los 15 a 24 años de edad. Es escalofriante. Y, por si no tuviéramos suficiente con la persecución, desaparición, asesinato de estudiantes, reitero que la política económica neoliberal es causante directa de la muerte de las personas jóvenes en este país, por la vía del desempleo y la desesperación.

 

Twitter: @GuillerLuevano

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