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¡Justicia para las costureras!

Mariana Prieto Montañez/Alejandra Cárdenas/Fátima Alvizo

Fue el 19 de septiembre. Del 85. Del 2017. Hace 32 años. Hace unos días. El sismo cimbró edificios, casas, escuelas. Pero también familias, amistades, algunos desconocidos que en medio del caos se vieron cara a cara.

Este 19 de septiembre de 2017 un sismo de 7.1 grados afectó Ciudad de México, Puebla, Morelos y el Estado de México. Las labores de rescate no sólo han permitido sacar a las víctimas de los escombros, de ahí también han salido los testimonios de una política empresarial y gubernamental que en contubernio han apostado por la explotación laboral sobre los cuerpos de las mujeres.

Hace 32 años, una fábrica de trabajadoras quedó enterrada después del sismo. Las acciones de rescate en busca de vida se detuvieron para introducir maquinaria pesada con el fin de recuperar las máquinas de la fábrica. Ante un estado omiso y el interés bajo el capitalismo de los empresarios de la maquila, sus vidas y sus cuerpas fueron reducidas a simples escombros.

Este 19 de septiembre de 2017, después de tres décadas, la historia se repite en la fábrica textil colapsada en esquina de Bolívar y Chimalpopoca de la colonia Obrera justo después del evento conmemorativo de la asociación de costureras y costureros para recordar a las compañeras caídas en el terremoto del 85. Pasaban las horas en la búsqueda de sobrevivientes sin que las autoridades dieran a conocer quiénes estaban bajo los escombros, las ausencias de registro de cuántas trabajadoras eran, de dónde eran, quiénes eran nos recuerdan la explotación de las empresas maquiladoras hacia las mujeres costureras. El 24 de septiembre, se interrumpe la labor de rescate al reportar 22 cadáveres y dos sobrevivientes de las cuales no se supo su identidad ni paradero. En un acto de sororidad se hizo presente la Brigada Feminista para encontrar cada mujer, con vida o no. Sin embargo, las compañeras y otras brigadas fueron agredidas por las autoridades para que abandonaran las actividades de rescate e introducir maquinaria pesada que borró toda información sobre las compañeras caídas.

En el 85 el gobierno del estado admitió que fallecieron mil 600 trabajadoras, pero las costureras que sobrevivieron sostienen que fueron muchas más, hoy no se tiene ni la menor idea de cuántas costureras murieron en el desmoronamiento del edificio.

Las empresas maquiladoras han constituido un símbolo de subordinación de la fuerza de trabajo femenina en la industria textil. Desde hace cuatro décadas, las maquiladoras trajeron consigo una masificación en la contratación de mujeres en este sector debido a que, en la convergencia del discurso de los empresarios, el trabajo femenino es más barato y reemplazable que el masculino.

Con ello la opresión, la negligencia, la falta de servicios, la indisposición de proporcionar condiciones dignas para laborar a las trabajadoras por parte de las empresas y el estado nos han arrebatado hoy la vida de nuestras compañeras por segunda ocasión. Siendo paradójico que estas maquiladoras que pagan sueldos miserables, distribuyen a grandes cadenas de ropa que vende ésta a precios exorbitantes. No podemos dejar de ver esta industria de la moda como una industria manchada de la sangre de mujeres precarizadas.

Incluso podríamos pensar las muertes de las mujeres obreras en la fábrica textil como feminicidios, ya que hablar de la categoría feminicidio es señalar desde el vocablo que las condicionantes que pueden derivar en muertes violentas de mujeres no siempre responderán a que exista un sujeto activo que cometa el acto. Desde la naturaleza estructural de los feminicidios, dilucidamos que el Estado a través de las instituciones encargadas de proveer una vida digna a los habitantes de una nación, tienen responsabilidad sobre las muertes violentas de mujeres si estas se enmarcan en omisiones o acciones vinculadas con el género de las víctimas, esto es un elemento obvio en el caso de las costureras sepultadas en su lugar de trabajo. Ya que según cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (2016) empleos tales como la maquila de ropa es de los peor pagados en su sector, y que vinculados a las características asociadas a lo femenino (Bustos, Olga, 1994), sumisión, cuidados a los otros, labores domésticas, etcétera, son empleos habitualmente tomados por mujeres, no sólo por estas cargas sino porque sus empleadores exigen que el sexo de sus trabajadores sea mujer, ya que entienden que las mujeres ‘cuestan menos’, la misma encuesta mencionada anteriormente habla sobre cómo las mujeres recibimos ingresos menores por realizar las mismas labores que nuestras contrapartes varones.

Si las mujeres que se encontraban laborando ahí lo hacían en condiciones de ilegalidad y de pésimas condiciones laborales, no era una casualidad, era justo por su condición de mujeres, si para ahorrar costos sus empleadores no mejoraron la infraestructura del edificio ni se sometieron a inspecciones laborales tuvo que ser bajo en contubernio de las autoridades encargadas del tema, es decir, el gobierno de la Ciudad de México fue omiso, una omisión que desencadenó en que cuando sucede un temblor, algo que se sabe que es relativamente común en la CDMX, causa decenas de muertes.

Para sumar a estos argumentos, hacemos eco en las voces de nuestras compañeras de la #BrigadaFeminista que señalaron que había posibilidades de que aún hubieran sobrevivientes, pero se apremió la entrada de maquinaria pesada sin importar la vida de esas mujeres con la intención de recuperar maquinaria, además de que jamás se dio a conocer una lista de las mujeres trabajadoras, en este incidente sí operó el capital, con la mirada cómplice del gobierno de la Ciudad De México y sus aparatos represivos y derivó en muertes violentas de mujeres. Caso especial de todos los que he tenido conocimiento en las zonas afectadas por los sismos, ya que es el único lugar donde se ha pasado sobre la vida para volver a lo que ellos llaman ‘normalidad’.

Citando a la Brigada Feminista: ¡Vivas o muertas nuestro cuerpo no es desecho!

¡Vivas nos queremos!

Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva feminista de mujeres, fundada en 2013. Apostamos por la construcción de un nuevo mundo sin opresión de ningún tipo y al trabajo y unión entre mujeres para lograrlo