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Keep calm and usa la copa

Johana Ventura Bustamante y Susana Ortiz Medina

En 2016 la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) publicó una alerta sanitaria en relación a las copas menstruales. En el contenido de la alerta se advertía a las mujeres sobre una supuesta “peligrosidad” de usar copas menstruales ya que de acuerdo a la Cofepris ningún producto de este tipo cuenta con un registro sanitario en el país por lo que la Comisión desconoce la calidad de los materiales empleados para su fabricación, así como el proceso y el impacto que tenga en la salud de las mujeres que deciden usarla.

Además, se advertía sobre la imposición de multas muy elevadas para quien comercializara o produjera la copa menstrual, una amenaza latente a las colectivas mexicanas autónomas que producen la copa menstrual.

Contrario a la peligrosidad que alertan los lineamientos de la Cofepris, los movimientos feministas hemos impulsado la socialización de información para promover el uso de las copas. La existencia de la copa menstrual resiste ante las lógicas de producción capitalista, ya que mientras la industria del consumo desechable nos condena a consumir sus productos de forma eterna, la copa menstrual tiene vida de hasta 10 años, lo que representa una afectación a los intereses económicos de las grandes empresas.

Entonces ¿por qué habría de alertarse sobre una alternativa tan efectiva para las mujeres y el planeta?

La respuesta está encaminada a entender que históricamente el cuerpo de las mujeres ha sido sujeto de apropiación y mercantilización, hemos sido despojadas de nuestros saberes, a la industria de las toallas desechables, tampones, inclusive productos de higiene femenina responden a esta base mercantilista que más allá de ser funcionales para nosotras, han intoxicado nuestros cuerpos, causando daños graves en nuestra salud y adivinen ¿quiénes son los que se enriquecen a costa de nuestra salud con esta industria? Sí, los hombres, cuya respuesta ha sido que desde sus empresas den cantidades de dinero para bloquear la entrada de copas al país o presionar a la Cofepris para que emitieran dicha alerta.

En México en donde el abastecimiento de las copas menstruales está conformado en gran medida por la importación de marcas de otros países, la emisión de la alerta sanitaria ha sido un obstáculo importante para la entrada de las copas y la posibilidad de que las mujeres la utilicen, pues las aduanas son el primer punto para la inspección y retención de las copas de conformidad con lo dispuesto en la alerta sanitaria.

En ese sentido las copas menstruales hechas en México pueden escapar de estas restricciones, ya que para que su distribución sea posible no es necesario que pasen por aduanas, sin embargo, las copas mexicanas se enfrentan a una deslegitimación frente a las copas que vienen del extranjero

A partir de ello sostenemos la importancia de apoyar los proyectos autogestivos de producción dentro del país, que rompen totalmente con las lógicas de lo que señalamos como capitalismo verde que no es más que la mutación de un sistema de producción capitalista que busca cuidar sus intereses económicos apropiándose de alternativas realmente sostenibles.

Es así que visibilizamos por ejemplo la apuesta de proyectos como el de nuestras compañeras de Ixchel Aradia y su copa menstrual Wey Cup, que es un proyecto social en el cual estamos sumamente convencidas por su ética y compromiso con la salud de las mujeres. Existen también otras alternativas como la Angel cup, sus copas son de buena calidad, con una conciencia feminista y de clase accesible para que otras mujeres que el mercado extranjero excluye con sus altos costos, puedan acceder al uso de la copa, pues creemos que deben ser un derecho de todas y no un lujo de pocas.

Esta columna la dedicamos a nuestras compañeras que resisten ante esta embestida capitalista, que construyen alternativas consientes, éticas y sobre todo pensadas para y por las propias mujeres.

¡En mi cuerpo yo decido y con la copa resistimos! ¡La menstruación será feminista o no será!

Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva feminista de mujeres, fundada en 2013. Apostamos por la construcción de un nuevo mundo sin opresión de ningún tipo y al trabajo y unión entre mujeres para lograrlo