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La convocatoria de Alejandro Solalinde: convertirnos en ciudadanos

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Este fin de semana completo, de viernes a domingo 11-14 de septiembre de 2015, aconteció en nuestra ciudad un evento muy importante para nuestra vida pública local e incluso con un importante mensaje de trascendencia nacional. Me refiero al Primer Festival Multicultural de Migración organizado por jóvenes que colaboran con la Casa del Migrante de SLP.

En el marco del festival cultural y de diálogo político sobre la migración y el malestar nacional, fue invitado el día sábado al Auditorio de la Facultad de Derecho de la UASLP, el Cura y Activista en pro de los derechos migrantes, Alejandro Solalinde. En una charla que se extendió por más de una hora y media, el Sacerdote transmitió un mensaje que bien haría en escuchar cada mexicano inconforme con la situación del País y su clase política actual. Alejandro le habló a los presentes en el Auditorio de todas las edades, pero en su mayoría jóvenes, sobre la importancia de madurar como sociedad, y como seres humanos asumir nuestra igualdad como “hermanos”, como ciudadanos y exigir cambios en la conducción de la vida pública.

Lo anterior, es sin duda un mensaje ambicioso pero muy necesario. Pues si bien en este país existen muchas oposiciones al endeble y corrupto estado de la “cosa pública”, de la vida pública. Hay una base mínima de entendimiento entre tales sectores de oposición, y esta es simple: no nos gusta lo que está pasando en el país. Un país que tiene a grandes luces un gobierno enredado en serias sospechas de corrupción, donde los controles institucionales democráticos afines al Presidente y a su partido, simulan investigaciones que luego lo eximen de responsabilidad alguna. Peor aún, un país donde sigue la violencia descarnada entre mexicanos y que no baja de que sean números de tres cifras al menos en los tres años de este gobierno. Y también, un país donde día tras día cientos y cientos de migrantes desplazados de Centroamérica por sus precarias condiciones en sus lugares de origen, pasan por nuestro país donde sufren vejaciones, violaciones a sus derechos humanos y asesinatos, que quedan impunes. Imaginemos, si quedan impunes cientos de asesinatos de hermanos mexicanos, los asesinatos de los migrantes la mayor parte de las veces quedan en un indignante y total silencio, en una trágica y deleznable impunidad.

Respecto al derecho de migrar, Alejandro mencionó que nadie tiene el porqué sufrir si migra buscando una mejor condición de vida, y sin embargo hay miles de humanos que sufren por esa situación en el mundo. Se menciona en la agenda pública la tragedia de la Guerra Civil de Siria que ha provocado tanto dolor e imágenes desgarradoras de niños muertos y familias enteras huyendo de esa situación. Y sin embargo, muchas veces en frente de nuestras casas, en las esquinas, en los cruceros y en nuestras vías férreas pasa frente a nosotros una tragedia constante. El sufrimiento de los que migran desde el sur de este continente hacia los Estados Unidos. Las dos: Siria y Centroamérica, y muchas otras que se dan en el mundo, representan tragedias humanas iguales. Ni más ni menos, el sufrimiento de nuestros hermanos que migran, sea cual sea no distingue nacionalidades ni mucho menos genero y características físicas.

     Como la canción de 1965 del Rockero estadounidense Barry McGuire, “Eve of Destruction” (traducido: víspera de destrucción), el mundo, y nuestro país está en una víspera de destrucción que pocos creen hasta que pasa la violencia y los actos corruptos de la “autoridad” frente a los ojos. ¿Qué hacer entonces para detener esta víspera de destrucción? Parte de esa respuesta la sugirió Alejandro el Sábado en el Auditorio Ponciano Arriaga de la Facultad de Derecho de la UASLP.

Y ese mensaje, esa convocatoria de Solalinde fue simple. Empezar a ser ciudadanos maduros, exigir y organizarnos. Y si bien es difícil y no pasa hasta que el polvorín nos estalla enfrente, no faltan ejemplos de ello en el mundo, en nuestro continente y en nuestro país, quizá también en nuestro Estado, pues hubo valiosos ejemplos como la lucha de la sociedad civil y Salvador Nava en los sesenta y noventa. Ahí está Cherán Michoacán ejemplo digno de organización para detener la depredación de las riquezas naturales y del sustento de una comunidad, ejemplo de construcción de una ciudadanía activa y luchadora[1], ejemplo que mencionó Alejandro. Y me permito añadir el reciente caso de Guatemala. País mucho más pequeño que el nuestro, pero donde miles de sus ciudadanos se comportaron a la altura de las circunstancias, con madurez política y admirable ejemplo cívico; y dijeron no a tolerar un flagrante acto de corrupción de su Gobierno y parte de su clase política. Esos ciudadanos con grandes, grandes, agallas pusieron a trabajar a sus instituciones de división de poderes y de control democrático horizontal (de justicia y rendición de cuentas), para hacer lo que esas instituciones tienen que hacer en caso de que un gobernante se atreva a corromper su función pública. Investigarlo y separarlo del cargo, en pocas palabras hacerlo responsable de sus actos en el poder.

Si bien el mensaje de Alejandro se inspira en la doctrina religiosa, inspirado desde donde él conoce; desde la fe y los ejemplos del Jesús subversivo ante el poder injusto, servidor y luchador por los demás, y por construir “el reino de dios”, que no es otra cosa más que el preocuparse por el bienestar social de nuestras “hermanas y hermanos” en nuestra comunidad. El fondo del mismo mensaje, aplicado a nuestro contexto social actual es claro: esas “hermanas y hermanos” a los que se refiere Alejandro, son “ciudadanas y ciudadanos” que si asumimos un papel proactivo y maduro como sociedad, no podemos permitir que ocurra la corrupción y violencia pública que está ocurriendo en nuestros entornos y comunidades en este momento.

Lo anterior es posible, y a pesar de haber muchas opciones de organizarse, a veces incluso encontradas entre sí. Lo importante es tomar conciencia y hacer desde nuestras trincheras, desde nuestros espacios de acción, la labor de un ciudadano maduro que no tolere gobiernos e instituciones corruptas. Salir a marchas es importante, pero organizarse de poco a poco y de grupo en grupo, para conciliar acuerdos mínimos para refundar las instituciones de este país lo es aún más. Y lo es porque como dijo Solalinde la “autoridad” no nos consensa nada, ni nos rinde cuentas de nada.

Asi como McGuire dice en su desgarradora canción que “…no habrá nadie a quien salvar con todo el mundo metido en una tumba.” También hay otras canciones que alientan a luchar o luchar, a refundar lo que si se mantiene estático, seguro perecerá. Como “Times They’re a Changing” de Bob Dylan de 1964 (traducida: “Los Tiempos están Cambiando”), que advierte algo que refleja lo que ocurre hoy en nuestro país, y aunque es muy probable que Dylan refutara que sus canciones de protesta tenían un sentido literal, al menos reflejan el malestar de una época. Es curioso como esos tiempos de cinismo en la clase política de los sesenta, y de millones de jóvenes que demandaban paz y cambios, se parezcan en cierta medida al “aire de nuestros tiempos”. Pues bien, la canción advierte: “Vengan todos, júntense aquí. No importa a dónde vayan. Y reconozcan que las aguas han crecido a nuestro alrededor. Y acepten que bien pronto. Se empaparán hasta los huesos. Si quieren salvar sus vidas. Más vale que naden o se hundirán como una piedra. Porque los tiempos están cambiando.”

-Nota final-

 Saludé a Alejandro al final del evento, le agradecí su valor y le dije que me inspiraba como joven a no tener miedo. Le dije que la canción de Dylan “What Can I Do For You?”, ¿qué puedo hacer por ti? Me recordaba su ejemplo. Me respondió con una sonrisa honesta y con humildad, me dijo: se como un joven, como Jesús, toma su ejemplo sirve y lucha por los demás. Me recomendó los libros “Jesús desde una perspectiva histórica” y “Galilea año treinta”, que sin duda tengo como inquietud leer. Mi amigo Fernando me tomó un par de fotos con Alejandro. Salí del auditorio con la impresión de que había conocido de verdad a un admirable y gran ser humano.

[1] Recomiendo leer al respecto la pertinente Tesis de mi colega y amiga Maestra: Silvia Janet Ramírez Cervantes al, disponible en la biblioteca pública del Colegio de San Luis. A.C.  He aquí un resumen al respecto: http://biblio.colsan.edu.mx/publicaciones/alerta/archivos/Alerta%20Dic-2014.pdf

Hector Alonso Vázquez
Hector Alonso Vázquez
Politólogo por la UCEM; Candidato a Maestro en Asuntos Politicos y Políticas Públicas, por el COLSAN.