De profesionalización del espionaje y otros cínicos
8 junio, 2015
A pesar de las denuncias, reportan una tranquila jornada electoral en Soledad
8 junio, 2015

La democracia que se reclama

Carlos López Torres

E ran apenas las 10 de la mañana del día de la elección, cuando al abrir la puerta de casa una mujer joven pregunta por uno de mis hijos. Obtenida la respuesta de que no se encontraba en ese momento, de inmediato anota en una hoja al tiempo que solicita le diga que el candidato Juan Manuel Carreras lo invita a votar, pluralizando antes de despedirse que no dejemos de ir a votar.

De regreso al comedor, me entero por mi computadora que otra distinguida potosina, Ana Bárbara, “estrella” de un canal televisivo, quien nunca se ha pronunciado contra la Minera San Xavier y su accionar devastador, ese mismo día publicaba en su cuenta personal el siguiente tuit electoral: por un #México verde y donde cuidemos el agua, los bosques y el medio ambiente. Vamos verdes sí se puede.

Dichas acciones ilegales y las miles de infracciones a la ley que se han acumulado durante el proceso electoral, a ciencia y paciencia del INE y autoridades jurisdiccionales, donde suciamente los actores principales han dejado claras sus intenciones de hacer prevalecer una democracia mediocre y arcaica, pero útil para los reducidos intereses económicos y políticos de las cúpulas gobernantes, son testimonio del retroceso que en materia de elecciones y participación ciudadana hemos tolerado la inmensa mayoría de los ciudadanos.

De poco sirvieron los reclamos a los partidos PRI, PAN y Verde Ecologista, hechos por Pablo Sergio Aispuro, delegado del INE, por no respetar las reglas electorales y hacer campaña para la promoción del voto el mero día de la elección, así como la orden hecha por el propio INE a las “estrellas” de la TV de parar el apoyo al partido Verde. La suerte está echada: hay que mantener el remedo de democracia que tenemos en México. ¡Viva México, aunque se pierda en el futbol, con el consabido demérito del Piojo electorero.

No, la democracia que se demanda, con acciones directas de la población que tanto asustan a los defensores del estado de cosas prevaleciente, tiene que ver no sólo con la desaparición de viejos vicios reiterados caricaturescamente durante todo el proceso electoral, con el consabido aumento de presos políticos y el reforzamiento de la institución de la cárcel política y la represión sistemática como relación invariable entre gobernantes y gobernados.

La democracia que reclamamos millones de mexicanas y mexicanos no termina en las urnas, por más que el presidente del INE declare como positiva la jornada electoral, tiene que ver con la democratización y la renovación de la vida política con la participación directa de la población en la toma de decisiones, más allá de la delegación en representantes que sólo representan intereses minoritarios, partidistas o de grupo. Esa democracia es la que requiere el país.

Más allá del triunfo focalizado del Bronco como candidato independiente a la gubernatura de Nuevo León, o del triunfalista tuit de Manuel Cloutier, candidato independiente a diputado federal por el V Distrito de Sinaloa, que dice: “amigos les informo que gracias a su participación el pueblo de Culiacán va poniendo una madriza a los representantes de la corrupción” o, de los triunfos que logre Morena de manera digna, la democracia directa tiene que continuar construyéndose desde hoy mismo, no con discursos, acciones aisladas y protagonismos inflexibles, sino con el impulso del trabajo organizado en todo el tejido social mediante las reglas que la propia población adopte. Esperar otros tres años para escuchar los mismos discursos, las mismas promesas de una democracia que se nos dirá perfectible, es perder un tiempo precioso.