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La encrucijada política para Xavier Nava

María Elena Yrízar Arias

Con relación a las coaliciones entre el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática, tenemos el antecedente histórico, que me parece es importante resaltar, ya que la primera ocasión que el PAN y el PRD establecieron una alianza fue en las elecciones estatales de San Luis Potosí de 1991, cuando el candidato de la coalición a gobernador del estado fue el doctor Salvador Nava Martínez, habiendo competido contra Fausto Zapata Loredo del, PRI, quien al parecer había ganado la elección, pero Nava Martínez organizó una movilización que llamó la Marcha por la Dignidad y la Democracia, contra lo que la coalición de oposición consideró la imposición de Fausto Zapata como gobernador de este estado, encabezada por el mismo Salvador Nava Martínez, saliendo rumbo a la ciudad de México, la que concluyó el 10 de octubre, cuando el Congreso local aceptó la renuncia del gobernador Zapata. En la actualidad, la coalición entre esos partidos no corresponde a la importancia que tenía Salvador Nava y el momento político de los años 90.

Xavier Nava Palacios, quien llegó a ser diputado federal por el PRD, en diciembre pasado, se inscribió y obtuvo la declaratoria de aspirante a la candidatura independiente por la alcaldía capitalina del Ceepac y posteriormente renunció a sus aspiraciones el 29 de diciembre último.

El 27 de marzo pasado, Xavier Nava (nieto del ex candidato a gobernador Salvador Nava, ícono de la democracia del Frente Cívico Potosino) fue elegido abanderado del PAN, situación que ha venido abonando más a la división del partido, ya que este político llegó a ser diputado federal por elección directa como candidato del PRD. El argumento de Xavier Nava es que mediante desplegado, algunos panistas distinguidos le pidieron que fuera el candidato del PAN y pues, lo hizo. Pero, de manera irónica, resulta que las cosas no le salieron como él las había anhelado, pues, al parecer, le están saliendo mal las cosas, porque primero se le negó a el registro como candidato de Acción Nacional, por parte del INE,  luego, sus abogados promovieron el juicio de garantías, para resarcir sus derechos políticos y al parecer, si le va bien, le van a dar el amparo a Xavier, pues el INE emitió un escrito en donde le pidió que presentara la documentación dándole un plazo y dentro de éste Xavier contestó, pero el INE al mismo tiempo, sin esperar la resolución del juicio de garantías,  acordó la sanción, violentando las garantías individuales de Nava, mismas que el amparo le dará la razón. Pero mientras tiene incertidumbre que no lo ha de dejar dormir en paz.

Comprendemos que el enojo de Xavier Nava lo ha puesto a ejercer el derecho de patada de ahogado, como diría el distinguido abogado y panista J. Carmen García, quien así se refería a sus compañeros cuando perdían una contienda o estaban en posibilidad de perderla. En este caso hemos escuchado a Xavier Nava afirmando que esa resolución en su contra se dio por la intervención de Ricardo Gallardo Juárez ante el INE, lo que es del todo ilógico, pues por el momento no llega su poder hasta esos niveles. Entendemos que Nava necesita defenderse legalmente, ese es el camino correcto y suponiendo que gane, entraría a la contienda con el pie izquierdo, teniendo frente de sí sus adversarios como el mismo Gallardo Juárez y el notario público Leonel Serrato, quien se distingue por ser un orador nato, con buen discurso y propuestas. Otro aspecto de Serrato es que él también es heredero del navismo, tiene más méritos personales y capacidades competitivas y, además, es candidato por Morena, lo que le ayudará mucho a ganarle votos al candidato panista. Hay que recordar que Leonel Serrato se la jugó duro y macizo con el doctor Nava, que se expuso en su seguridad personal en las trincheras del navismo. Eso hay que reconocerle su valor.

Con Nava Palacios posiblemente los potosinos más ortodoxos del PAN se sientan debidamente representados, sobre todo por su conexión con su abuelo Salvador Nava, pero como los votos valen por igual, es triste decirle a Nava Palacios que el PRD, de donde él se movía y ganó una elección, tiene una presencia muy importante en la capital y aunque le llamemos populismo o como sea, Gallardo tiene una presencia que difícilmente le pueda ganar la reelección y también debe saber que el panismo potosino se encuentra profundamente dividido, disgustado y desprestigiado, lo que no le ayudaría del todo en su campaña. Sobre todo porque los panistas más conservadores y doctrinarios, muy fieles a sus ideas y convicciones, si bien han aceptado la coalición nacional donde Ricardo Anaya sea su candidato, no pueden aceptar que vayan aliados en San Luis, con políticos como Ricardo Gallardo, lo que hace su crisis interna más complicada siquiera de poder entenderlo. El discurso panista siempre ha resaltado valores como la dignidad y el prestigio, pero ahora están en tela de duda sobre sus referidos principios, pues ven a un candidato presidencial que primero están sus intereses personales por ser presidente de la república que sus compañeros militantes, según lo ha demostrado en los hechos. Eso, también le va a pegar al panismo potosino.

Sobre Nava, pesa el pasado de su familia y sus actuales circunstancias, lo pueden convertir  rápidamente en un candidato fallido, porque si gana el amparo en contra del INE, podrá competir, pero eso no quiere decir que va a arrollar a Ricardo Gallardo Juárez, eso quiere decir que estará entrando a la contienda forzadamente, con el pie izquierdo, y eso abonará a que se siga dividiendo el panismo.

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