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12 enero, 2015
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12 enero, 2015

La esperada convocatoria

éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo

La luz de las adecuaciones
¿Quiénes serán los descartados?

Ricarlos I

H oy por la tarde el PRI emitirá por fin su convocatoria para quienes deseen postularse a gobernador por ese partido. Aunque hasta el momento se desconocen las condiciones de dicha convocatoria, de guardar similitudes con las emitidas para los diputados locales y demás cargos menores, habría varios aspirantes que quedarían fuera de condición desde el principio.

Es por esto que la cúpula tricolor acordó establecer ciertas diferencias y adecuaciones para el caso potosino, donde varios de los aspirantes a la candidatura no tienen los años de militancia exigidos, y dichas adecuaciones podrían estar señalando cuál es el favorito de la dirigencia priísta.

Por un lado, está Mario García Valdez, quien llegara al poder capitalino apoyado en una coalición con el Partido Verde y que se ostentó como “ciudadano” para ganar la elección. Antes de eso, su carrera fue académica como rector de la UASLP, donde a pesar de sus dichos no gozó de la popularidad que presume, pues con los cambios “proempresariales” que varias carreras adoptaron durante su rectoría, respondiendo a los intereses del gobierno panista en turno, se ganó el descontento de más de un gremio y su facultad.

Luego está Juan Manuel Carreras, a quien no es la primera vez que se le expone como un posible “candidato de unidad”, pues ya durante 2009 se le consideró como una posibilidad ante el enfrentamiento del entonces gobernador, Marcelo de los Santos, con el entonces candidato panista, Alejandro Zapata. En aquella ocasión, se le barajó como posibilidad pues a pesar de su filiación partidista original, el PRI, contaba con la amistad de Felipe Calderón, de quien fue compañero en la Escuela Libre de Derecho.

A la postre, el PRI fue el partido ganador, con un ex funcionario marcelista abanderándolo, Fernando Toranzo, y con la marea tricolor volvieron varios que ya se habían distanciado durante lo que el líder nacional César Camacho llamó “el infierno de no estar en el poder”. Buena parte de ellos, fungiendo como funcionarios al servicio del poder federal o estatal en turno, recibiendo un sueldo a partir del erario, entre ellos, se encontraba Carreras.

Una situación inversa a la que tuvo, por ejemplo, Enrique Galindo, quien primero estuvo en el PRI, luego fue removido como secretario de Seguridad, y se vio inserto en el nivel federal gracias a su amistad con Genaro García Luna, para luego mantener su puesto con Peña Nieto y luego ser nombrado comandante de la Gendarmería Nacional. Los cuestionamientos alrededor de Galindo son semejantes a los de Carreras, aunque su tiempo “fuera” del manto tricolor fue notablemente menor.

También está el caso de Juan Carlos Valladares, quien al interior del PRI no es tan bien visto como presumen, dado su origen netamente empresarial, su poca cercanía con las bases del partido, sus continuos enfrentamientos con ejidatarios y campesinos que poseen tierras que él y sus socios desean urbanizar, e incluso su conocido distanciamiento con sus familiares, dueños de medios de difusión.

Y también está Jesús Ramírez Stabros, a quien muchos descartaron al descubrirse que aún trabajaba para la trasnacional Iberdrola, y que le acarreó una inhabilitación que acaba de terminar hace unos días. Tanto Valladares como Stabros gozan de la amistad y confianza de Enrique Peña Nieto, uno de manera personal dados sus vínculos empresariales y el otro por su desempeño en la oficina de enlace de la Presidencia, donde el capitán Stabros fue artífice de varios de los acuerdos más difíciles conseguidos con la oposición.

Mientras tanto, al interior del PRI comienzan a surgir voces no sólo de disidencia, sino incluso de sabotaje, pues hay quienes aseguran que Melquiades Morales Flores, ex gobernador poblano y hoy delegado del CEN priísta en San Luis Potosí, estaría pugnando por “entregar la plaza” eligiendo a un candidato tricolor débil y con pocas probabilidades de triunfo, dada su estrecha relación con el panismo de Puebla, encabezado hoy por el albiazul Rafael Moreno Valle Rosas.

El plan sería, pues, asegurar el regreso del PAN al poder, dada su afinidad con la clase empresarial. De esta manera, lo que se viva en los comicios de medio año sería una mera pantomima, pues se trataría de un proceso “acordado” a nivel de las cúpulas nacionales. Esto, claro, de ser ciertas estas afirmaciones.

Independientemente de los manejos y negociaciones a nivel nacional, también han surgido voces críticas por la posible postulación de la esposa de Fernando Toranzo, María Luisa Ramos, a una diputación directa o plurinominal, y para la cual ya incluso presentó el examen de conocimientos que en el tricolor exigen. La crítica en su contra por parte de algunos de sus correligionarios no va tanto por la posibilidad de que siga viviendo del erario, o que quite oportunidades a rostros nuevos, sino porque estaría buscando fuero en caso de que a la salida de su esposo del Palacio de Gobierno, pudieran surgir investigaciones en su contra.

JSL
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