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La filtración es práctica común en periodismo

Rogelio Hernández López

A l calmarse la escandalera mediática que lastimó al Instituto Nacional Electoral y a su presidente, Lorenzo Córdova Vianello, se confirmó que la filtración anónima en Internet, y no directamente en algún medio periodístico, fue lo más novedoso en la difusión del audio obtenido mediante espionaje.

No es novedad el espionaje porque aunque alegal es una práctica frecuente, ya no sólo de los órganos del Estado; tampoco la filtración de información (videos, sonidos, datos o documentos) porque es usual e incluso necesaria para la prensa.

Nadie debería mostrar sorpresa por este tema. Toda persona que se dedica al reporterismo ha tenido filtraciones e incluso hay quienes ya saben cómo obtener ventajas para investigaciones de mayor alcance.

Para quienes lo ignoren, el tema de la filtración es tan aceptado en México que hasta tenemos protección legal federal y en la capital del país para guardar el anonimato de nuestras fuentes de información.

Incluso, ya existe una coalición de medios llamada Mexicoleacks de organismos de prensa (Proceso, Animal Político, emeequis, Periodistas de a Pie, Poder, R3D y Aristegui-noticias) que abiertamente solicitan filtraciones para investigarlas.

Es que la mayoría de periodistas sabemos que la filtración tiene altos grados de normalidad, pero no todos dominamos los criterios para hacer periodismo con filtraciones y eludir, un poco, la manipulación de terceros.

Para mostrar algunos de los criterios que se aceptan y se asumen en otros países, opto por reproducir textualmente lo que escribió el profesor titular de estructura de la información periodística de la Universidad del País Vasco José María Caminos Marcet

¿Qué es una filtración periodística?

En su ensayo con el nombre “Periodismo de filtración, periodismo de investigación”, el periodista y académico escribió:

“Cuando un periodista se acerca a una fuente de información sabe que casi siempre va a obtener datos que de forma directa o indirecta benefician a la persona que los suministra. Se trata de una afirmación común y lógica. Ninguna fuente de información suministra a un periodista datos que le perjudican.

“Una fuente desconocida para el medio de comunicación o cuya identidad es mantenida en secreto por el propio medio puede ampararse en el anonimato para suministrar por iniciativa propia al periodista una información que le beneficia especialmente. Se trata de una táctica empleada habitualmente por personas de relevancia que ocupan lugares estratégicos en empresas, instituciones, partidos políticos, etc.

“En muchas ocasiones, en el proceso de una investigación periodística, el medio de comunicación o el periodista pueden recibir anónimamente documentos o datos que son importantes para su investigación. En ese caso, sin duda alguna, nos situamos ante una filtración.

“Sin embargo, aunque una buena parte de las filtraciones provienen de fuentes anónimas, una fuente no anónima –que es conocida por el medio de comunicación o por el periodista– puede suministrar importantes informaciones con la condición de que se preserve su identidad ante el público. En este caso también nos podemos encontrar ante una filtración.

“Lo que caracteriza a una filtración, en definición de Héctor Borrat, no es que la fuente de información sea o no anónima, sino que el periódico la mantenga ante el lector en el más estricto secreto.

“Este enfoque acerca de las filtraciones nos lleva a la necesidad de distinguir entre una filtración y las informaciones con atribución reservada.

“Si el periodista y el medio de comunicación conocen la identidad de la fuente que filtra y publican sus revelaciones manteniendo en secreto la procedencia, nos encontramos ante una situación similar a la que conocemos como información con atribución reservada, tan frecuente en el periodismo de investigación.

 

Las filtraciones en el periodismo de investigación

“Desde un punto de vista estricto, el periodismo de investigación no tiene nada que ver con las grandes filtraciones, sean interesadas o no, a los medios de comunicación. Sin embargo, las filtraciones son muy importantes en el periodismo de investigación, ya que muchos temas surgen a través de datos que han sido filtrados a través de una fuente de información. Es más, todos los periodistas trabajan habitualmente con filtraciones y mucho más los que se dedican a la investigación.

“Las filtraciones siempre están ahí. Llegan por todas partes y el periodista puede analizarlas, comprobarlas y estudiarlas para ver si finalmente conducen a algo o, simplemente, no interesarse por ellas porque es consciente de que detrás existe una intencionalidad demasiado turbia.

“…para hacer uso de las filtraciones hay que tener siempre presente que los primeros datos filtrados adquieren simplemente la consideración de un rumor, por lo que se deben verificar antes de ser publicados. Es durante el proceso de la investigación donde se depuran los datos que finalmente acaban por publicarse. No todo lo que entra inicialmente en ese embudo es finalmente publicado.

“A pesar de la reconocida importancia que tienen las filtraciones, ello no supone, en contra de una opinión bastante difundida, que estar en posesión de filtraciones incremente el prestigio del periodista o de su medio de comunicación. Estar en posesión de filtraciones no tiene por qué incrementar el prestigio de un periodista o de su diario. Lo que sí incrementa el prestigio es estar en posesión de información privilegiada.

“Cuando la filtración aporta pistas al redactor para iniciar una investigación o sirve para confirmar datos que previamente ha investigado, no existen problemas sobre su utilización. El problema en el uso de las filtraciones puede surgir cuando una fuente filtra informaciones completas y aporta al medio de comunicación un trabajo acabado que el periodista se limita a resumir para posteriormente publicarlo”.

Sobre la identificación de las fuentes de información el catedrático opina que “algunas de las polémicas más importantes acerca del trabajo con informaciones filtradas en el periodismo de investigación es la necesidad o no de citar en los textos de investigación la identidad de la fuente que suministra la información… Cuando el periodista cita con nombre y apellidos a la fuente el texto final es altamente creíble y ve incrementado su valor informativo”.

“Sin embargo, en el periodismo de investigación es muy difícil, por la especial característica que en ocasiones adquieren las confidencias, que la fuente de información acceda a ser identificada públicamente. Lo normal es que la fuente que suministra los datos los ponga en conocimiento del periodista bajo la condición de que se preserve su identidad”.

El catedrático José María Caminos Marcet precisa que este texto forma parte de una investigación mucho más amplia apoyada en una encuesta con casi cien preguntas que se formuló a algunos de los periodistas investigadores más significativos de la prensa diaria de España. ¿Sabemos evitar que nos manipulen con filtraciones?

JSL
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