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La herencia perversa

María Elena Yrízar Arias

E l estado en que se encuentran las cosas en el actual gobierno de Juan Manuel Carreras es el resultado de una herencia perversa que le dejara la administración torancista, lo que ha sido ampliamente difundido en los medios de comunicación y que son tantas sus aristas, que han puesto al nuevo mandatario a utilizar sus buenas estrategias para poder empezar a revertir los efectos y encaminar las situaciones por mejores rutas.

La muestra de ello ha sido la designación del procurador de Justicia y sus funcionarios en pos de reivindicar a la institución justiciera para erradicar la corrupción e inoperancia, el rezago de casos no resueltos graves, como el homicidio del presidente municipal de Matehuala, Édgar Morales Pérez, de hace tres años; la ejecución del alcalde de El Naranjo, Federico Safi, múltiples cuentas públicas de administraciones anteriores municipales y un sinfín de casos graves sin resolver.

El aspecto económico tiene limitado al gobierno, por la enorme deuda, pero el jefe del Ejecutivo estatal ha podido recuperar 300 millones de pesos que están destinados a la infraestructura básica en la Huasteca, que ya había perdido el gobierno torancista, lo que demuestra que Carreras tiene muy buena capacidad de gestoría, inclusive está gestionando recursos extraordinarios para infraestructura educativa de aproximadamente mil millones de pesos.

El gobernador Carreras está metido de tiempo completo en su trabajo, dialoga con las diferentes fuerzas y grupos políticos estatales, busca acuerdos, trabaja en el Palacio de Gobierno y hace lo mejor que puede. Hace días se instaló el Comité de Planeación del Desarrollo Estatal, que ya está trabajando en ese rubro.

Pero, no están las cosas tan fáciles; los policías estatales están inconformes, buscan mejoras salariales y horarios de trabajo justos, inclusive hicieron ayer un paro laboral, donde demandan la intervención del gobernador, ya que le exigirán que nombre a un director que tenga carrera de policía, que sea potosino de la corporación. Que rechazan los policías a los tamaulipecos que han llegado a humillarlos y vigilarlos. Dicen que no es posible tolerar que vengan de otro lado y hagan con los policías lo que quieran, respecto a su trabajo, inclusive amenazan con hacer un paro estatal si no se les escucha.

La mayoría de los municipios presentan problemas financieros muy graves, por ejemplo, en la capital, detectó el nuevo gobierno varias anomalías por mil cien millones de pesos del gobierno anterior de Mario García Valdez. En Matehuala, nada más del asunto de los parquímetros, existe un requerimiento legal de 47 millones de pesos por el pago de la operación de los aparatos, sin mencionar otros aspectos que se están investigando en la auditoría respectiva. Estas sólo son muestras de cómo están las cosas.

La diputada Josefina Salazar Báez, presidenta de la Mesa Directiva del Congreso potosino, asegura que ha llegado la hora de trazar políticas de Estado y no políticas de gobierno, para pensar en las próximas generaciones. Lo anterior suena muy congruente, pero lo que no tiene nada de congruente es la conducta de los diputados en la comparecencia del secretario de Cultura, Armando Herrera Nieto, donde se vio que la comparecencia fue una falta de orden y seriedad, de bajo nivel, en el que el perredista Sergio Desfassiux mostró más interés por su compañero Enrique Flores, quien en fachas de gorra, camiseta, pantalón de mezclilla y botas vaqueras se presentó a la comparecencia. Desfassiux ni siquiera se quedó a escuchar la respuesta de Armando Herrera, pues abandonó el salón en compañía de Manuel Barrera. Ante esa conducta de los diputados, el secretario de Cultura tuvo que demostrar su educación y fue prudente ante el desorden que impusieron en la sala los diputados.

En fin, pobres diputados, apenas entran y no asumen su responsabilidad y obligaciones. Y así creen que honran forman parte de un Honorable Congreso del Estado.

En la administración de Mario García Valdez, la directora de Recursos Humanos, Juana María Acosta Domínguez, se hizo un buen cheque de 467 mil 604 pesos. Esa cantidad supera lo que le correspondía como finiquito al propio ex alcalde y al ex tesorero, Jesús Bolaños Guangorena. Y eso es que Mario García devolvió el cheque de su finiquito por 344 mil pesos a la tesorería y fue cancelado. Por otra parte, los regidores, funcionarios y allegados sí recibieron liquidaciones al término de sus encargos.

La herencia es perversa, como perversos son esos funcionarios públicos que no han entendido la gravedad del problema económico que tiene el estado y así, se rehúsan a bajarse sus salarios y, al contrario, quieren más, como si el ahorro real no fuera una necesidad primordial para el gobierno. Todos quieren más, pero no hay –ni habrá, ya lo dijo José Luis Ugalde, tesorero estatal–. Creo que no han entendido lo que realmente pasa.

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