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Caso abierto
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La hora del Municipio

Carlos López Torres

E n alguna parte de la exposición de motivos enviada por el entonces presidente Miguel de la Madrid, para reformar y adicionar el artículo 115 de la Constitución General de la República, se afirmaba: “la centralización ha arrebatado al Municipio capacidad y recursos para desarrollar en todos sentidos su ámbito territorial y poblacional…” ¿Ha cambiado dicha tendencia centralizadora? ¿La pretendida descentralización ha sido efectiva y ha fortalecido a la institución municipal?.

Desde aquella reforma al 115 constitucional, contenida en la iniciativa de decreto enviada por De la Madrid Hurtado el 6 de diciembre de 1982, no se ha dado una reforma sobre el Municipio Libre, no obstante el tiempo transcurrido, y por supuesto, los cambios operados en la economía y la sociedad, con la presencia ostensible de nuevos poderes fácticos que han rebasado la vida institucional y comunitaria, impactando en todos los órdenes el funcionamiento político-administrativo de los ayuntamientos, con el consabido agravamiento de las condiciones de vida de la población en todos los ámbitos.

El crecimiento anárquico, sin planeación alguna en los municipios grandes y medios ha permitido a fraccionadores y empresas constructoras imponer sus intereses y dinámicas, su propia ley, pasando sobre disposiciones y ordenamientos, que la autoridad no se atreve a hace valer en detrimento de usuarios y vecinos, quienes terminan pagando las consecuencias del desorden urbano, especialmente la carencia de servicios o, en el mejor de los casos, una prestación pésima de los mismos.

El ejercicio unipersonal y el manejo discrecional del erario municipal ha patentizado la crisis de la estructura político-administrativa del ayuntamiento y el cabildo, rebasados ambos no sólo por la figura del alcalde, sino por el fortalecimiento del poder de decisión de los funcionarios de primer nivel acostumbrados a obedecer las órdenes directas del presidente municipal y, por supuesto, de los miembros de los poderes fácticos fortalecidos.

La Hacienda Municipal se ha convertido en el leitmotiv de la administración municipal. Del manejo de las finanzas públicas depende el crecimiento y desarrollo de la demarcación. Sin embargo, como nos consta a la inmensa mayoría de los habitantes, la corrupción galopante ha llevado prácticamente a la bancarrota a la institución, y lo que es más grave, con una impunidad que erosiona irreversiblemente la confianza que antaño tuvieron los contribuyentes hacia sus gobernantes, deslegitimando cada día el de por sí debilitado Municipio.

No se trata como en otras ocasiones, sólo del relevo de autoridades municipales, ni siquiera de adquirir una serie de compromisos, así sean firmados, o de apostarle al centralismo peñista para obtener recursos, lo que permitirá transitar la crisis del municipio de San Luis Potosí. De lo que se trata es de recobrar autonomía, de fortalecer un gobierno municipal colectivo y democrático, de garantizar una verdadera participación de los ciudadanos en la toma de decisiones.

La transparencia y rendición de cuentas no sólo tiene que ver con una serie de reformas a diversos ordenamientos, sino con una nueva actitud que garantice asimismo recobrar la confianza en lo que se ha dado en llamar las auténticas escuelas de la democracia, el primer peldaño de la vida cívico-cultural y otras lindezas retóricas por el estilo, de los jilguerillos electoreros.