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La imperiosa necesidad del PRI de sobrevivir a su crisis

María Elena Yrízar Arias

Con el firme propósito de levantar la contienda interna del PRI nacional, el coahuilense José Narro Robles, quien fue secretario de Salud de México en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, ex rector de la UNAM y catedrático, renunció a ese puesto el primero de marzo del presente año, para hacer pública su aspiración legítima de convertirse en el candidato a la dirigencia nacional del PRI; sin embargo, debido a que lo consideró una contienda injusta, al darse cuenta de que no se respetaron los acuerdos con la militancia, renunció el 19 de junio pasado a su postulación de candidato y a su militancia partidista, la cual había comenzado 46 años atrás.

El argumento principal del doctor Narro fue que “renuncio a formar parte de la simulación en el proceso de elección de la nueva dirigencia del partido”, indicó que el tricolor “volvió a las formas centralistas y autoritarias”.

Según Narro, el PRI está hundido en las preferencias electorales, ya que en las elecciones de julio pasado, demostraron que nadie cree en ese partido. Inclusive, aseguró que su dimisión obedecía a que la plana mayor del PRI ya había decidido que Alejandro Moreno Cárdenas, quien pidió licencia definitiva a la gubernatura de Campeche el 13 de junio pasado, asumiera la presidencia del PRI nacional, para suceder a Claudia Ruiz Massieu, y llegue a la presidencia del PRI con el aval de Enrique Peña Nieto, para tomar el control de lo que queda del tricolor.

En un video de 6 minutos que subió a las redes sociales, José Narro explica que hay trampas en el proceso interno, habla de desatinos del CEN del PRI, de padrón tramposo y abultado, entre otras anomalías que constató durante su intento de ser el dirigente.

La salida de Narro Robles profundizó la crisis interna del partido. Ese mismo día, la periodista Beatriz Pagés siguió los pasos del doctor Narro y muy decidida declaró públicamente que renunciaba al PRI por defender a México; que ese partido está en crisis que se vuelve tumba y tragedia; al permitir complaciente que su proceso interno sea infiltrado por su gobierno, la cultura de la complicidad con el poder, ha llevado a las cúpulas del PRI a aceptar que el presidente López Obrador ponga candidato a la dirigencia nacional, eso significada ser satélite de Morena.

En su cuenta de Twitter, Beatriz Pagés publicó que “al igual que José Narro, anuncio mi renuncia al PRI nacional. Es inaceptable que se haya decidido entregar el partido a López Obrador”.

Los señalamientos de estos dos políticos que renunciaron al PRI, desde luego son de tomarse muy en cuenta. En el caso de Pagés, decir que el partido se ha entregado a López Obrador son palabras mayores. Y que desgraciadamente para el PRI, han sido secundadas por otra aspirante a la misma dirigencia nacional, la ex gobernadora del estado de Yucatán, ya como candidata a la dirigencia nacional priísta, ha definido su postura ideológica diciendo que el PRI fue perdiendo rentabilidad electoral y particularmente en la administración del ex presidente Enrique Peña. Dijo que se hicieron negociaciones hasta electorales a la vista de todos, por lo que la militancia está dolida con Peña, debido a que uno de los candidatos a la dirigencia del partido (Alejandro Moreno) asegura que ya había un acuerdo del presidente López Obrador con Peña Nieto para su designación. Aseguró que los priístas, los militantes, no quieren un partido satélite de López Obrador ni de Morena. Ortega dijo que el candidato Alejandro Moreno le aseguró que ya estaba todo acordado: por lo menos estarían las manos, las piernas y todo el cuerpo de López Obrador en el proceso; platiqué con él y me dijo ya está decidido (que te lo afirmo) Ivonne, traigo el respaldo del ex presidente, traigo el respaldo del presidente actual, ya no tiene sentido que te inscribas, la decisión ya se tomó”.

La gran oportunidad de que el PRI contara con un candidato del prestigio de José Narro –desafortunadamente para ellos– se les fue de la mano, en un momento de tal crisis política, donde la credibilidad está en tela de duda y se ha exhibido la profundidad de la misma crisis  priísta. La desgracia del PRI, según se desprende de la apreciación del doctor Narro, es que no ha remontado las prácticas políticas que lo llevaron al fracaso. Sobre el tema, puede leerse un artículo de mi autoría del 26 de julio de 2018 en http://lajornadasanluis.com.mx/opinion/lo-que-desgracio-al-pri-fueron-sus-malos-dirigentes-y-gobiernos/

Los efectos de la renuncia de José Narro repercutieron en el priísmo potosino, por ejemplo, el coordinador del PRI en el Congreso del Estado, el diputado Mauricio Ramírez Konishi, reiteró que es lamentable que una persona con la trayectoria del doctor Narro renuncie al proceso interno y al partido. El presidente del Comité Directivo Estatal del PRI en San Luis Potosí, Elías Pesina Rodríguez, sobre la renuncia de Narro Robles y el impacto que puede tener entre la militancia potosina, señaló a un medio local: “es algo que sí nos duele, sí nos lastima, es algo que tenemos que poner en la mesa como un nuevo elemento de análisis, pero tenemos que seguir adelante, la fortaleza del partido, la fortaleza de la militancia, siempre ha salido adelante cuando vivimos coyunturas difíciles como esta, y bueno, los analistas tienen su propia visión, y nosotros tenemos que seguir trabajando”.

Por su parte, Ángel Castillo Torres, militante priísta, ha señalado que el proceso de elección de dirigentes nacionales en el PRI se ha complicado. El barco tricolor se tambalea en medio de una tempestad provocada por conspiraciones, deserciones y deslealtades encabezadas por distinguidos miembros de su élite. Es cierto que la renuncia del doctor José Narro Robles como militante y aspirante a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional ha provocado estragos en la credibilidad de un proceso que apenas comienza. La deserción del ex rector de la UNAM es un fenómeno que revela los profundos desacuerdos que existen en la élite priista. Lo que se lee en un artículo de su autoría en: https://sanluispotosi.quadratin.com.mx/opinion/la-renuncia-de-narro/

Lo delicado aquí, es que José Narro, Beatriz Pagés e Ivonne Ortega, señalan vicios de intromisión del gobierno federal en el proceso interno del PRI. De ser verdad esa afirmación, entonces se podría presumir que efectivamente existe una grave crisis de entreguismo del PRI nacional o de lo poco que queda de él, lo que evidenciaría la imperiosa necesidad de sobrevivir a su crisis, que se da en las más altas esferas directivas.

El asunto aquí es ¿cómo se podría sobrevivir a la entrega de los residuos del PRI? ¿Será el PRI, en verdad, un satélite de Morena? ¿Estará en vigencia la práctica de recibir la línea y los acuerdos por abajito del agua? Seguirá el PRI con sus propias prácticas que lo llevaron al fracaso?

Para sobrevivir el PRI, ¿tendrá que llegar a tan bajos límites de entreguismo? ¿O la fuerza de sobrevivencia los hará reaccionar con dignidad?

Lo bueno de esto es que lo veremos con el trascurso del tiempo.

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