De la indignación a la acción
13 enero, 2017
Brotes
13 enero, 2017

La indignación se desborda

Ignacio Betancourt

Ya ha comenzado el estallido. Por todos los rincones del país la indignación se desborda. Niños y viejos, hombres y mujeres; familias completas son empujadas a las calles por la impunidad gubernamental. Es claro que el actual gobierno se niega rotundamente a modificar su lamentable actuación, basta mirar como en nada modifican sus arbitrariedades y siguen comportándose con absoluta indiferencia ante los más justos reclamos. El atroz desencuentro entre gobernantes y población se profundiza cada día más.

El gobierno priísta (y panista) se quedó petrificado hace cuatro o cinco décadas y aún supone que con balas y macanas resolverá los problemas que su ineptitud y su corrupción alimentan cotidianamente. Incapaz de parar impunidades y torpezas, más bien las estimula y actúa suponiendo que con represión resolverá la insurrección popular que crece cada minuto en los lugares más inesperados y en las instancias más sorprendentes.

Cuando el rechazo a corregir el rumbo de la economía nacional se vuelve argumento único del poder político, toda posibilidad de diálogo se anula y sólo queda la organización popular como alternativa válida e insoslayable. El momento actual nos pone a prueba a todos. Los grupos más diversos, los puntos de vista más disímiles tendrán que coincidir en estrategias comunes. Más de cien millones de habitantes ofendidos deberá ser la respuesta más poderosa, el indetenible momento de la transformación de una realidad social en donde el mal gobierno aspira a prescindir de la ciudadanía. Por cierto, el próximo sábado 14 de enero decenas de organizaciones ciudadanas convocan en San Luis Potosí a una gran marcha que iniciará a las 10 horas en la glorieta González Bocanegra.

Por si alguien pensara que la indignación generalizada en la población sólo es el resultado del accionar de políticos que no quieren al presidente, van algunos datos que ilustran la actual crisis de la nación: Según Transparencia Internacional, entre 1998 y 2015 el índice de la percepción de la corrupción en México cayó cuarenta lugares al pasar del lugar 55 al 95 entre 168 países evaluados. Se sabe que la impunidad es casi total en el país, pues predomina en el 97% de los casos. En el año 2000, según el Fondo Monetario Internacional, México era la novena economía del mundo y actualmente es la número catorce. Según la OCDE somos el país con más desigualdad en dicha organización, y además uno de los países más corruptos del mundo. Reporteros sin Fronteras ha señalado que México es el país más peligroso del continente. Según la Organización Mundial de la Salud somos el primer lugar mundial en obesidad y según la prueba PISA, uno de los últimos países en desempeño escolar.

Pero aún hay más. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informa que entre 2012 y 2014 la población en condición de pobreza aumentó en dos millones de personas. Respecto a la deuda externa del país esta pasó, dicho por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, de 21.7 por ciento del Producto Interno Bruto en 2007 a 47.3 por ciento del mismo PIB en 2016, además de que al cierre de septiembre del pasado año “la mayoría de las dependencias federales había gastado más de lo autorizado por la Cámara de Diputados”.  Si esta breve muestra de horrores gubernamentales no se reconoce como la imagen de un país en crisis, ninguna “buena vibra” podrá  convencernos de lo contrario. Por algo la labor de Peña Nieto ha sido calificada por los ciudadanos con 4.1 en una escala de diez. Y por último, 64 por ciento de los ciudadanos percibe que la seguridad y la economía han empeorado en el pasado año. ¿Panorama tan preocupante podrá ser resuelto a macanazos? Sólo un idiota puede suponerlo.

Y para completar el cuadro de horrores que hay nos agobia, ocupémonos aunque sea brevemente del caso de un funcionario del actual gobierno potosino que puede ser ejemplo paradigmático de la totalidad de los funcionarios estatales. Me refiero a don Armando Herrera, secretario de Cultura en la actual administración. A medio año de estar cobrando como secretario aún se declara incapaz de realizar cualquier actividad argumentando que aún se andan acomodando las oficinas que componen su secretaría y porque aún desconoce el presupuesto de que dispondrá para este 2017. Salvo cobrar sus jugosas quincenas, se declara incapaz de toda actividad, como si sólo con dinero se pudiera realizar la actividad artística promovida por el Estado

Como se la ha pasado viajando dizque para ver en dónde puede conseguir algo de presupuesto (sin que nadie sepa las cantidades erogadas en tan desventurado periplo), el pasado lunes 9 entrevistado por el reportero de La Jornada San Luis, Samuel Estrada, sólo alcanzó a informar que irá a la ciudad de México a visitar a la nueva secretaria de Cultura (federal), doña María Cristina García Cepeda de quien dice: “yo la conozco bien desde hace años. Cuando supe de su nombramiento la felicité. Era la mejor opción que había para ocupar el cargo, es una gente que garantiza lo que se busca en materia cultural, esperemos que nos vaya bien con ella”. ¿Se podrá saber que hará don Armando Herrera si no le va bien con doña Cristina?

Magnífica resultó la inauguración de la exposición pictórica de Jesús Calvillo el pasado miércoles en Las Bóvedas, y el estreno del video realizado por Tequio Producciones cuyo título es Jesús Calvillo. Pintor. Una prueba elocuente de lo que los ciudadanos pueden hacer sin presupuestos oficiales. ¿Por qué el secretario de Cultura no convoca a que los llamados artistas independientes propongan acciones en tanto la Federación se digna otorgar algunos pesos? ¿Qué pasa con la infraestructura cultural del estado, estará condenada a la subutilización?

De la poesía escrita a principios del siglo XIII por aquellos monjes vagabundos autonombrados goliardos en la Europa de la Baja Edad Media, va el poema titulado La ley caída: Vean a la honradez decaída/ y a la virtud sepultada:/ parca la liberalidad/ y generosa la avaricia./ A lo falso diciendo lo cierto/ y mintiendo con lo verdadero./ Todos atropellan la ley/ y hacia lo prohibido legalmente se vuelven.// Reina la avaricia,/ reinan los avaros:/ con el alma ansiosa/ todos aspiran a la riqueza/ como si el máximo bien/ fuera deleitarse con una fortuna./ Todos atropellan la ley/ y a las más sucias fechorías/ de cualquier modo se entregan.// Mucho honor tiene decir/ doy, dar, das, di,/ palabras que más que otras/ los ricos aprenden a ignorar/ y son tan numerosos como el mar./ Todos atropellan la ley/ y tienen tantas posesiones/ que no es posible contarlas.// En todos por igual/ está sembrada la ambición:/ suciamente muere lo recto./ Ninguno es fiel a Júpiter o a Juno. Todos atropellan la ley/ y con perversos desvíos/ legalmente se enriquecen.// Si se quiere pensar rectamente,/ no es vida la que así ciegamente vive/ la gente necia./ No está viviendo, no,/ quien así viva./ Todos atropellan la ley/ y con todas sus obras/ desechan la virtud.