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La necesidad de revisarlo todo

Ignacio Betancourt

¿Qué hacer frente a un gobierno fosilizado en su depredación, petrificado en la antigua y nefasta costumbre de agredir impunemente a la ciudadanía? (supongo debería preguntárselo la población). Los tiempos se transforman a veces de forma impredecible, lo cual requiere una enorme capacidad de reacción oportuna y coherente por parte de todos ¿Por qué el gobierno mexicano, en la casi totalidad de sus instancias, es insensible (y ciego y sordo) a las transformaciones que permanentemente se dan en toda sociedad? ¿Acaso los actuales depredadores imaginan un México inmutable y eternamente impune para ellos?

Para ilustrar la conveniencia de ocuparnos críticamente de todo, es oportuno entender políticamente hasta las abstracciones, entender por ejemplo que el tiempo sólo puede realizarse como historia, que todo suceso es inevitablemente resultado de acciones humanas, por omisión o comisión. Definitivamente habrá que percibir al tiempo como consecuencia del actuar de funcionarios y empresarios y estudiantes y campesinos y comerciantes y ciudadanos y etc. Es decir, el tiempo para serlo sólo se concreta como vida cotidiana, de ahí la importancia de construirlo entre todos. Cada acontecimiento, grande o pequeño, es realidad humana (historia) puesto que un tiempo vacío no existe, una pura noción de temporalidad sin acciones humanas es nada. Y obviamente todo se relaciona y se vincula con todo; hechos y supuestos, realidades y deseos, fantasías y concreciones construyen la temporalidad a favor o en contra de cualquier habitante de cualquier sociedad. El tiempo para serlo requiere ser construido por actos de hombres y mujeres de todas las edades y condiciones, si así no lo entendiéramos ¿cómo justificar la actuación ciudadana?

La insultante ignorancia de los diversos gobernantes sólo existe integrada a una totalidad en donde repercuten todo tipo de decisiones, debido a ello nunca será gratuita o prescindible la participación de cualquier ciudadano, por eso resulta tan significativa toda participación colectiva. Por ejemplo, y como prueba de la necesidad de revisarlo todo, actualmente resulta imprescindible no solamente ocuparse de los hechos sino incluso ocuparse de las palabras, de sus inimaginables posibilidades de incidir en todo debido a que incluso la demagogia genera realidades. Frente a supuestas verdades, inobjetables para algunos, bastaría con escudriñar críticamente en los enunciados para descubrir su artificio (y su maleficio). Los grandes empresarios declaran en México: construir el futuro que deseamos. Pero quienes así hablan nunca nos dicen el futuro de quién, ni para qué desean lo que desean los declarantes.

La engañifa verbal una vez descubierta pareciera decirnos “no todo lo que brilla es oro”. La mentira por más que se adorne no pierde su condición de irrealidad o de parcialidad. Para desenmascarar a todo aquel que se emPeña en que suenen bonito las peores infamias, se deberá indagar en lo que ocultan sus palabras. Como ciudadanos resulta imprescindible actuar en todos los contextos,  actualmente nada humano puede sernos ajeno.