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La Secult, a prueba

Ignacio Betancourt

Vientos ominosos soplan sobre la cabeza de la ciudadanía, los cambios se resisten a serlo, la inercia de los atropellos más impunes se ha vuelto tradición; esto que en términos generales se manifiesta en todos los órdenes de la vida nacional lo ejemplifico con el funcionamiento cultural del estado de San Luis Potosí. Por sus frutos los conoceremos. Las desmedidas agresiones que hoy intentan encubiertos lacayos de la Secretaría de Cultura ofrecen una situación de gran interés para observar el comportamiento de las nuevas autoridades, lo que ocurra en el Centro Cultural Mariano Jiménez se volverá paradigmático; los embates de minúsculos caciques (y su vinculación con sus “jefes”) que ven en riesgo canonjías y espacios de impunidad se pone a prueba, en primer término Emilio Delgado quien durante algún tiempo estuvo encargado del Centro Cultural y tiene plaza de encargado de oficina en el Centro Cultural, durante años se ha beneficiado de expositores y usuarios del Centro debido principalmente a la extraña situación en que se encuentra el Mariano Jiménez, anualmante se paga un millón de pesos en sueldos para los burócratas asignados a tal lugar aunque el Centro no dispone de presupuesto alguno ¿podrá Armando Herrera y su equipo aclarar situación tan aberrante?

A partir de octubre del pasado año, gracias a la actuación de colectivos y grupos artísticos y académicos que impidieron la desaparición del Centro que la Secult había dispuesto (lo tomaron y ya llevan un año trabajando a través de una “comisón mixta” integrada por tres representantes de la Secult y tres de los colectivos), se rescató el lugar no para defender a la pequeña burocracia corrupta que ahí hacía y deshacía, sino en defensa del sitio (en espectacular abandono gubernamental) empleado por la ciudadanía para practicar actividades artísticas o simplemente para asistir como público a las diversas actividades que por cierto se incrementaron en cantidad y calidad a partir de la coordinación de los colectivos y grupos que han realizado eventos durante todo un año, pese a las agresiones de quienes (sin dejar de cobrar) inevitablemente van resultando exhibidos. La irrupción de los colectivos puso al descubierto diversas anomalías permitidas y propiciadas por algunos funcionarios de la Secult, por el encargado del Centro Cultural, Emilio Delgado, y por algunos de los principales beneficiarios de tal situación (entre ellos un músico llamado Raimundo que también cobra en el Mariano Jiménez), a quienes pareciera se les paga por boicotear las actividades de los colectivos ciudadanos.

La situación hizo crisis hace algunos días, cuando coordinados subrepticiamente por Emilio Delgado ¿y algún nuevo funcionario? aparecieron personas y grupos que habían desaparecido del entorno del Centro Cultural, por ejemplo Michel Hernández del movimiento Yo soy 132 quien hace meses no participa y ahora surge clamando un linchamiento, Adacelia Alvarado integrante del Centro de Estudios Musicales Integrales (CEMI) quien siendo tesorera del Colectivo de Colectivos desapareció con los recursos económicos que se le habían encomendado para luego de meses entregar sólo una parte, motivo por el cual fue expulsada del Colectivo de Colectivos, además un grupo fantasma llamado Tlacuilos y Gerardo Vela de la Rosa del colectivo El cariño de un tlacuache, quienes tenían un año sin relación con el Colectivo de Colectivos. De pronto, sorpresivamente autonombrados en secreto representantes del Colectivo de Colectivos entregaron en días pasados a la Secretaría de Cultura un arbitrario oficio (¿buscarán chamba?) el cual resulta una abierta agresión a intereses culturales de la ciudadanía pues ellos solicitan a Secult que disuelva (sic) “la llamada Comisión Mixta” (creada por la Secretaría de Gobernación a iniciativa de los colectivos) pasando por alto que tal comisión es la única instancia ciudadana (real) con participación directa en las actividades culturales de la Secult. También reclaman que una exposición de extraordinarios títeres del Grupo Camaleón sea “sacada a la calle”. Habría que añadir que de manera arbitraria, hace algunos días Emilio Delgado cambió la chapa de la puerta del Centro Cultural, no se sabe si para agredir a los colectivos que lo han puesto en evidencia, o para impedir que sigan saliendo a la luz sus propias marrullerías y las del músico Raimundo. El conflicto será una magnífica oportunidad para conocer la manera de actuar de las nuevas autoridades culturales ¿están propiciando de manera oculta las agresiones? o ¿fueron sorprendidos por los manipulados autores del oficio entregado?

La infaltable estrategia de dividir e inventar atrocidades contra quienes se atreven a desafiar las gubernamentales arbitrariedades se muestra de manera elocuente. Pese a todo hoy viernes se reunirán en las oficinas de la Secretaría los auténticos representantes del Colectivo de Colectivos, ahí celebrarán la primera sesión de la Comisión Mixta con los nuevos representantes de la Secult que ella ha designado, en dicha reunión (se supone) habrán de valorarse las evidencias más objetivas para tomar una decisión y mantener el clima pacífico y propositivo que hasta hoy ha predominado en las actividades académicas y artísticas que la ciudadanía impulsa desde hace más de un año en el Mariano Jiménez. ¿Se comportará Armando Herrera como Xavier Torres Arpi? ¿será capaz de incorporar un mínimo de lucidez a favor de la manifestaciones culturales de la ciudadanía? ¿se ha sumado a las agresiones que anonimamente implementa la corrupta burocracia enquistada en el Mariano Jiménez? ¿será capaz de entender la magnífica oportunidad de incluir funcionalmente las propuestas de una ciudadanía sistemáticamente agredida por funcionarios ineptos?

De la poeta polaca Wislawa Szymborska (1923-2012), premio Nobel en 1996, van dos fragmentos de su poema La realidad: La realidad no se desvanece/ como se desvanecen los sueños./ Ni ruidos ni timbres la dispersan,/ ni gritos ni estruendos la interrumpen.// Las escenas en los sueños son equívocas y ambiguas,/ y esto se puede explicar de muy diversas maneras./ La realidad se define a sí misma,/ por eso es mayor su misterio.// (…) No deliran los sueños,/ delira la realidad,/ aunque sea por la insistencia con que se aferra/ al curso de los acontecimientos.// En los sueños aún vive nuestro difunto reciente,/ goza de buena salud, se ve incluso más joven,/ la realidad tiende ante nosotros su cuerpo sin vida./ La realidad no retrocede ni un paso.// Los sueños son tan ligeros/ que la memoria se los quita de encima fácilmente./ La realidad no tiene que temerle al olvido./ Es hueso duro de roer./ Nos trae de cabeza,/ nos pesa en el alma,/ se nos enreda en los pies.// No hay escapatoria,/ la realidad nos acompaña en cada huída./ Y no hay estación en nuestro itinerario/ en la que la realidad no nos espere.