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La seguridad pública, prioridad para todos

María Elena Yrízar Arias

El gobierno tiene entre sus obligaciones la de garantizar la seguridad pública y es el responsable de evitar las alteraciones del orden social. Por lo tanto, la seguridad pública es un servicio que debe brindarnos el Estado para garantizar la integridad de todos los ciudadanos y sus bienes. A partir de 1994 se estableció el Sistema Nacional de Seguridad Pública, que es una instancia del gobierno federal, es un órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, cuya función es sentar las bases de coordinación y distribución de competencias en materia de seguridad pública entre el gobierno federal, los estados y municipios; para lograrlo, lleva a cabo los procedimientos de incorporación de personas a los cuerpos policiacos, fuerzas de seguridad y ejecuta todas las políticas establecidas en materia de seguridad.

Uno de los factores que obstruyen esta eficacia de la seguridad pública es el tema de la corrupción en México y en San Luis Potosí, estado que tiene el primer lugar nacional de corrupción, siendo esta otra de las problemática del país. La falta de ética y la remuneración económica que se les debe –por ejemplo, a algunos elementos de Seguridad Pública Estatal  no se les ha dado la dotación complementaria de 9 mil pesos cada seis meses desde hace dos años– son otros de los factores por los cuales se encuentran molestos con el gobierno, porque estos elementos han pasado los exámenes de antidoping, de confianza y ni así les han pagado.

Entonces la pregunta es ¿qué está pasando en materia de seguridad? De lo que sí estamos seguros es que alguien tiene que poner orden y esto le corresponde a los gobiernos, ya sea federal, estatal o municipal. Sobre esta temática, el diputado local panista  Héctor Mendizábal Pérez consideró que con el crimen de David Guadalupe Meza Colorado, elemento de la policía estatal que era el  escolta del director de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, quien fue asesinado el domingo 1 de mayo, en Soledad de Graciano Sánchez, “se vuelven a encender los focos amarillos en términos de delincuencia organizada y creo que hay que estar muy atentos y ojalá y en verdad se dé con los responsables para que esto no crezca, sobre todo cuáles fueron los motivos que hay detrás de este asesinato, porque finalmente fue ejecutado”.

Concluyó Mendizábal: “Debe medirse con mayor calidad el trabajo que desempeñan en función de los resultados y conocer a fondo cuáles son las estrategias de combate y de prevención”.

Lo anterior es una muestra de la evidente inseguridad que predomina en nuestro medio. ¿Entonces, dónde está la seguridad pública para todos? Este es un problema que nos preocupa a todos y su solución es prioritaria. Esta problemática podría empezar a solucionarse si nuestros policías recibieran las prestaciones que se han comprometido a darles y no se les ha cumplido desde los tiempos del gobernador Toranzo, ya que sólo los han engañado que recibirán dinero y nada que les cumplen. Entonces, el conflicto está dentro de la misma corporación policiaca que está molesta por el incumplimiento del pago de sus prestaciones, y esto también abarca hasta a los miembros de los sistemas penitenciarios. Si primero se empiezan a poner orden y conformidad entre los elementos de la policía, lógicamente que así trabajarían con mayor convicción y entrega a sus labores de seguridad.

El martes 2 de mayo se celebró en San Luis Potosí la reunión de Seguridad Pública Federal, zona noreste, con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y su gabinete de seguridad, así como los gobernadores de Coahuila, Durango, Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí. Por cierto, los estados participantes tienen un índice de homicidios por ejecuciones (según datos de la revista Forbes, publicada ayer en http://www.forbes.com.mx/los-estados-mas-peligrosos-en-mexico/) del  doble o más de la media nacional como Coahuila con 100%, Tamaulipas 60%, Durango 54%, Nuevo León 35% y San Luis Potosí, con 42%. Osorio dijo que es necesario seguir en la ruta para el fortalecimiento de las instituciones y cuerpos de seguridad, con el firme propósito de disminuir a su mínima expresión los índices delictivos en esta región.

Necesitamos credibilidad en las instituciones de seguridad, necesitamos bajar el índice de corrupción que hay en las policías, necesitamos que nos cuiden, no que nos andemos cuidemos de algunos de  ellos.

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