Recordatorio
18 mayo, 2015
Asegura Galindo Ceballos que apoya por completo a Carreras
18 mayo, 2015

La sugestión del hedor y la especie

Luis Ricardo Guerrero Romero

S órdido juego nos propone el olfato y la sicología humana, mejor dicho la emoción humana. Esta idea interpreté de la reflexión que el químico Francisco Magaña me compartió mientras un olor a destilado de agave nos unía a la mesa.

Sencillamente la reflexión que me propuso fue interesante: –El hombre es capaz de aceptar los aromas de todo tipo de especies, pero existe una repulsión, un asco por el olor propiamente humano– Efectivamente se acepta como normal que un espacio huela a nuevo, solventes, smog, estiércol, cloro y un largo etcétera, pero secundando la idea de Paco, no aceptamos que un humano huela a humano, este hecho nos causa asco, es decir, si se está entre puercos se acepta su hedor porcino, pero si se está entre humanos (sin lociones, ni aseo personal) el asco al olor natural se presenta.

A esto yo le llamo: sugestión. La sugestión es una palabra de los terrenos de la sicología y al revisar la “sicología del asco” de Paul Rozin corroboramos la idea. La palabra sugestión se generó a partir del latín: suggero, poner o llevar debajo; y el verbo sugerir a su vez se compone del latín su (sub) por debajo, y gestus, el ademán, el semblante.

Ferrater Mora definirá sugestión como: un fenómeno ya de carácter social, ya de carácter individual en el que la influencia de una persona o colectividad afecta a otra, la cual ejerce ciertas ideas o actitudes en el sujeto. En su raíz etimológica entendemos que quien es sugestionado no está consciente de ser influenciado, de allí que sea un efecto por debajo de.

Para Paul Rozin y su “sicología del asco” el hombre esta prevenido instintivamente para repudiar síntomas que le evocan inferioridad; así por ejemplo, un olor a basura es identificado y rechazado, un humor de hombre o mujer sin aseo personal es evocación a salvajismo, a retraso de civilidad, dirá Rozin.

Aún más, se tiene asco o repugnancia al salvajismo no sólo en el hedor, también en el actuar, por ejemplo se sugestiona a la sociedad en tener asco al mal gobierno. En modo espontáneo, podemos decir, que, el olor a humanidad sugiere salvajismo y retraso, suciedad e insalubridad. Por eso aceptamos de las demás especies o cosas su peculiar olor, pero no de la humanidad. Aceptamos que un mercado huela a todo lo propiamente de venta, pero no aceptamos el hedor a pasuco en una oficina, estamos sugestionados en carácter social, siguiendo las ideas de Ferrarter y Rozin.

Lo contrario a una sugestión es la digestión, la asimilación. La primera como ya se apuntó opera por debajo del sujeto sin éste darse cuenta, la otra es a través de un medio el cual es aceptado. Dicotomía sicológica, travesura filológica. Muy probable es que la sugestión efectivamente revolotee en cada acto humano que se realiza, de allí los problemas al hacer empatía o al aceptar el olor humano. Y sin vernos escatológicos: ¿Cuál será el olor auténtico del hombre: el que desprende un recién parido, o el de un humano agónico?, y ¿a cuál de ellos se asemeja el aliento de algún dios?

Que los spots políticos dejen de sugestionarme / la hipnosis no adormecerá la Libertad apenas delineada / Que otros no sugestionen con la fe, esa que aún vive en ascuas / por el hedor a cera y dinero de sus dirigentes.