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La torcida visión de Chógono

Óscar G. Chávez

Q ueda claro que en San Luis Potosí, la ciudad y el estado, todos los que en ella vivimos, sea como vecinos permanentes, visitantes ocasionales, o quienes fijan aquí su residencia temporal por motivos laborales, deseamos y desearíamos un entorno perfectible, en el que sólo ocurran acciones encaminadas al beneficio de la ciudadanía y por ende del entorno inmediato.

Un San Luis, por ejemplo, como el que día a día se describe en El Sol de San Luis, publicación periodística que nos habla de un espacio alejado en totalidad del que nosotros conocemos; todo marcharía en total armonía y así lo percibiríamos si nos atuviéramos a las noticias en él referidas.

Dentro de estos parámetros de positividad y permanente esperanza dentro de nuestro discurrir cotidiano, pareciera que es en el que se encuentran ubicados los diputados que integraron la Legislatura saliente.

El caso concreto de Crisógono Sánchez Lara, quien ha trascendido en el ámbito local como el diputado reculo, luego de retractarse en contra de una ley encaminada a perjudicar a la ciudadanía que representada por algunos activistas y miembros de la sociedad civil protestaban afuera del Congreso, es un ejemplo que ilustra el actuar de estos personajes que la mayoría de las ocasiones, lejos de pensar en quienes representan, pareciera que sólo legislan para grupos o personajes vinculados al éxito de sus carreras políticas.

Al margen de lo anterior, y es tema que en muchas ocasiones ha sido abordado no sólo por la prensa, sino también por la ciudadanía y distintas organizaciones civiles, que el afán de alcanzar un encargo de representación popular en las cámaras legislativas, sólo deriva de los intereses que les merecen los pingües emolumentos que recibirán como tales.

De verdad se necesita ser cínico, alejado de la realidad o presentar un sinnúmero de taras mentales, que sin lugar a duda son tres de las alteraciones que presenta Sánchez Lara, para pensar que alguien creerá las afirmaciones realizadas por él.

Desde su punto de vista, equívoco y torcido, se aprobó lo que realmente benefició a San Luis Potosí. Sin embargo sería conveniente que se atreviera a mantener un diálogo a este respecto con la ciudadanía para que conociera las opiniones que le merece su actuar. No creo que exista una sola persona que no cultive algún vínculo con el legislador, que se atreviera a asegurar que lo expresado por Crisógono es cierto.

Al igual que en otros parámetros y órdenes de gobierno, estuvimos frente a las peores representaciones gubernamentales, municipales y legislativas. Nulidad total e inoperancia casi absoluta llevadas al nivel de políticas de estado fueron las únicas realidades de estos tres, o seis años.

En otras ocasiones se ha dedicado la columna a señalar las deficiencias, desaciertos y limitantes de gobierno estatal y municipal; en pocas se ha abordado el tema de la Legislatura potosina, salvo en el caso de las desafortunadas intervenciones del diputado Miguel Maza. En el fondo quizá derive del hecho que fue una Legislatura en la que imperó la opacidad y por tanto no merecen mayor atención.

Viene ahora la conclusión de la misma, y aparecen de nuevo, como si quisieran disponer de las atenciones y aplausos como bufones medievales que fue en lo que realmente se convirtieron durante su supuesta gestión como representantes.

Hablar de los desempeños de cada uno de los miembros de la Legislatura costaría una buena cantidad de columnas, más que por sus logros por la nugatoria realidad de sus hechos; pero podemos resumir la actividad legislativa como mediocre en general.

Su preocupación, más que legislativa giró en torno a las pretensiones y proyecciones para la contienda electoral pasada; labor en la que centraron todas sus energías, bajo el amparo de los recursos públicos, y que privilegiaron sobre su verdadero encargo.

Por fortuna, hubo algunos personajes que quizá conscientes de sus propias limitantes ideológicas, partidistas y mentales, no aspiraron a formar parte del proceso y continuaron con su pobre papel dentro de la Legislatura.

Por el contrario, otros fijaron sus metas más allá de sus posibilidades y pasaron a convertirse en cadáveres políticos, pese a lo cual siguen pretendiendo sujetarse de algún cargo que les permita seguir succionando la ubre gubernamental.

Así las cosas, alguien debería decir a Sánchez Lara, que en esta ocasión deberá recular de sus declaraciones anteriores y aceptar que su desempeño y el de sus compañeros de Legislatura fue más que nocivo para los potosinos.