Pedrada dominguera
4 mayo, 2015
éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo
Dos meses, pocas propuestas
4 mayo, 2015

La vulnerabilidad municipal

Carlos López Torres

E l proceso de centralización enfatizado por el peñismo pareciera encaminado al debilitamiento de la institución municipal, mientras en contrapartida y en el corto plazo, merced a un proceso inverso puesto en práctica por la delincuencia organizada, los municipios se encuentran sumamente vulnerados. Más aún, como dice Manuel Espino en entrevista para la revista Proceso: “Hoy hay narcotraficantes que ya tienen control de algunas instituciones”.

Algunos hechos así lo demuestran: Michoacán, Guerrero, Tamaulipas y Jalisco, sólo por citar algunos casos extremos, aunque la mayoría de los municipios de más de la mitad de las entidades así lo reflejan, incluyendo la nuestra, donde además de la permanencia de grupos delincuenciales contamos con una gran cantidad de policías que en materia de respeto a los derechos humanos, se han convertido en una verdadera amenaza para la ciudadanía igual a la de los facinerosos.

Los municipios de San Luis Potosí, tradicionalmente avasallados por el centralismo del Ejecutivo, quien reproduce los mecanismos de control que el centro ha empezado a reordenar mediante la centralización de las finanzas y la toma de decisiones, dejando a las entidades y las demarcaciones municipales a merced de las disposiciones del autoritarismo peñista, hace ya tiempo que han tomado distancia de sus vecinos en materia de decisiones, y por supuesto, ni se diga en materia de administración financiera y obra pública.

Por más que los autodenominados representantes “populares” traten de ocultar nombres y señas de todos los implicados en corruptelas y malos manejos que mal administran el erario municipal, la opinión pública y los contribuyentes tenemos puesta la vista en las omisiones de los funcionarios, en la carencia de obra pública o de mala calidad, en la persistencia de viejos y nuevos problemas de todo tipo sin resolver en materia de servicios públicos y comunicación.

Acaso por ello, uno no deja de preguntarse si las promesas de los candidatos a gobernador de los diferentes partidos, en el sentido de acabar con todos los baches de la ciudad capital, de construir caminos y carreteras en algunos municipios, de impulsar la producción agropecuaria y muchos otros compromisos a nivel de los municipios, tiene que ver con esa inacción de las autoridades de las demarcaciones o con el mantenimiento de esa dependencia ancestral de que son objeto las instituciones primordiales de la estructura política, hoy en manos del narco muchas de ellas, aunque Manuel Espino dice en la entrevista citada: “todavía estamos lejos de que tengan control del Estado”.

La urgente depuración y reorganización de las corporaciones policiacas en el estado, tarea a la que no le quiso entrar el apático gobernador Fernando Toranzo, quien en todo momento se negó a dar la cara para afrontar los graves y permanentes problemas de inseguridad que marcaron su mandato, es una actividad preventiva del corto plazo a propósito de evitar estallidos violentos en la entidad.

La presencia de los delincuentes en los municipios ha terminado por inhibir la denuncia y la participación ciudadana, como así lo ha patentizado la impunidad con que actúan las autoridades corruptas. Sin embargo, la garantía de seguridad en todos los órdenes a los habitantes de las 58 demarcaciones municipales, permitiría cambiar la dinámica existente sin tutelajes autoritarios ni presiones ligadas a la descomposición política.

Mucho ayudaría romper de paso el centralismo de los medios, dedicados a informar más sobre las campañas a la gubernatura o las escenificadas en la zona metropolitana.