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Las campañas para gobernador

María Elena Yrízar Arias

L os cinco candidatos que buscan la gubernatura del estado potosino y que abanderan los partidos políticos con su participación son: por el PRI, PVEM y Panal, Juan Manuel Carreras López; por el PAN, Sonia Mendoza Díaz; por el PRD, PT y CP, Fernando Pérez Espinosa; por el MC, Eugenio Govea Arcos, y por Morena, Sergio Serrano Soriano. Todos ellos debidamente inscritos en el Ceepac e iniciarán sus campañas políticas a partir de mañana viernes.

Si bien todos los competidores tienen igual punto de partida en sus pretensiones, el desarrollo de sus campañas políticas dependerá de varios aspectos a considerar. Los priístas tenían 11 aspirantes a la gubernatura, de los cuales sólo fue uno el elegido, “por unidad”, según el presidente nacional César Camacho, pero, como es de entenderse, los restantes diez precandidatos tenían sus alianzas muy bien establecidas con algunos grupos políticos del estado, que al conocer los resultados de la designación de Carreras reaccionaron con enojo, siendo uno de ellos el diputado local Fernando Pérez Espinosa, quien optó por aceptar ser el candidato de la alianza entre el PRD, PT y CP.

Cabe destacar que Pérez Espinosa había hecho alianzas con sus amigos priístas para que lo apoyaran y muchos de ellos, silenciosamente, lo harán.

Mientras tanto, el candidato de Morena, Sergio Serrano, podrá atraer la simpatía de muchos perredistas que no están conformes con el candidato de izquierda de origen priísta, lo mismo pudiera darse con la candidatura de Eugenia Govea Arcos, que si bien ya no está en Acción Nacional, en ese partido también tiene muchos amigos enojados con la candidata que podrían sumarse a su campaña, como reacción lógica del divisionismo que se está dando en el PAN.

Por su parte, Govea Arcos se dio cuenta que en el PRD los gallardistas no lo quieren, porque suponen que él fue quien fraguó la caída de Ricardo Gallardo y al surgimiento de Pérez Espinosa como candidato, mejor continuó con su pretensión de ser el abanderado de su partido político en el estado. No hay que olvidar que habiendo sido presidente estatal del PAN, Eugenio Govea también tiene amigos y simpatizantes en ese partido que, aprovechando los enojos, divisiones y demás descontentos panistas, podrían sumarse a su campaña.

Alejandro Zapata Perogordo, presiona a su partido para que se vaya Héctor Mendizábal. A cambio de no impugnar a la candidata a gobernadora Sonia Mendoza Díaz, pide quitar al líder estatal panista, que renuncie a su cargo y además que no sea diputado local plurinominal.

El Comité Nacional del PAN comprometerá a Zapata Perogordo para verse políticamente obligado a no perjudicar a Sonia Mendoza, a cambio de ser diputado federal plurinominal, inclusive hasta le dará la oportunidad a Zapata de no distraerse en sus posturas locales en contra de Mendizábal y que se puede interpretar que su inclusión en las listas nominales panistas es un premio –aunque Zapata Perogordo dice que le ofrecieron la plurinominal “sin condiciones”– cosa que no es cierto, pues en los partidos políticos hay reglas no escritas, que van implícitas en las acciones que obligan a quienes son beneficiados a comportarse de una determinada manera. En este caso, es claro que el premio lo recibe Zapata dentro de la llamada operación cicatriz y tarde que temprano, hasta por solidaridad con su amigo Gustavo Madero, líder nacional del PAN, deberá retirar su impugnación en contra de Sonia.

Zapata Perogordo sabe, en el fondo de su alma, que no le queda más remedio que disciplinarse, al más estilo priísta. Ni modo, así es la política.

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