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Las facturas de Toranzo

éxodo, Coqueteos marcelistas y el ingrato recuerdo

Adelanto de lo que le espera
Exageraciones en busca de votos
Confrontación sube de grado

Y a en el último tramo de su gestión como gobernador, y en la recta final de la ruta rumbo a las urnas, Fernando Toranzo comienza a recibir adelantos de lo que sucederá cuando ingrese a la siempre difícil situación de ex ocupante de un poder ejecutivo en México.

Llegado al poder de manera circunstancial, Toranzo ha ejercido el mando del estado de una manera que ha generado múltiples críticas y enconos. Desapegado, rayando en lo displicente, el médico de corta carrera política pareció especializarse en causar enojos y dejar resentimientos que un político tradicional habría tratado de disolver o impedir mediante fórmulas tradicionales de demagogia, promesas y atención “personalizada”. Durante ya casi seis años, el ex secretario marcelista de salud abusó del aislamiento, concertante apenas con alguno o algunos de los miembros de su reducido círculo central siempre sujeto a cambios de ánimo y suspicacias menores. Cándido Ochoa emergió, a pesar de que también era y es un personaje de corta y ligera carrera política, como el único funcionario merecedor de la confianza operativa, el único que le “entendía” a un gobernador con vocación por la conducta indescifrable y las órdenes retorcidas.

A pesar de que no se le conocen tendencias voraces de enriquecimiento, como a muchos otros políticos que han pasado por la gubernatura del estado (tal vez el ejemplo más notable de esa proclividad rapaz se haya tenido con Carlos Jonguitud Barrios, practicante sublime de la política del “obra, que algo sobra”), el médico Toranzo apareció ayer en una columna del diario El Universal como acumulador de riqueza, en una relación que incluye propiedades de los varios miembros de la familia ampliada que, como los potosinos saben, tienen trayectorias e incluso posturas políticas propias.

La respuesta del doctor Toranzo no fue tan puntual como el caso parecía requerir. Uno o dos pronunciamientos de tipo político y el señalamiento general de que no hay nada de lo publicado por el periodista Salvador García Soto. Debería ser suficiente con remitir a los suspicaces o a los acusadores a las declaraciones oficiales de situación patrimonial para que todo quedara aclarado, pero un político diferente, o un político no político, o un funcionario tan dado a arranques, sobre todo cuando se tocan ribetes de la honestidad personal o familiar, debería precisar sin margen de duda lo relacionado con embarcaciones, ranchos huastecos y nuevas propiedades inmobiliarias.

Cierto es que el contexto electoral es naturalmente propicio para estos golpes de oportunidad que se diluyen conforme pasa el calendario comicial, pero Toranzo debe salir al frente a los tiempos oscuros que se vienen conforme haya nuevo poder estatal y conforme él pase a las filas de quienes tuvieron poder y luego han de vagar fantasmalmente entre acusaciones y señalamientos.

Campana

La feria de las promesas y declaraciones también entra en su fase postrera y por ello los concursantes electorales tratan de llevar sus palabras a sitiales más altos de irrealidad, en espera de que las exageraciones les retribuyan sufragios. Una magnificación sin sustento demostrado ha sido la de un ex dirigente de abogados que al frente de un puñado de personas ha renunciado al PRI para sumarse a las postulaciones del PAN y, a su pura palabra, se dice acompañado por unos cinco mil militantes del tricolor que ahora serían de blanco y azul.

También sube de grado la confrontación entre quienes parecen ya quedar perfilados en la final por la presidencia capitalina. Javier Azuara busca subrayar el perfil oscuro de los Gallardo, representados ahora por el padre, con el hijo aún en prisión, para colocarse por contraste como presunto representante albo de una supuesta esperanza de preservación de virtudes citadinas (contra la amenaza del otro, del casi rural invasor tan de malas costumbres). Gallardo papá responde desde las trincheras de un populismo boyante, tratando de excitar las fibras de un clasismo citadino, en una poco sustentada defensa de los pobres frente a los abusos verbales de los curros temerosos de perder sus privilegios.

JSL
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