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5 diciembre, 2014
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Las manifestaciones y reclamos no van a cesar

Ignacio Betancourt

M i país, mi país, con cuanto odio amo a mi país. Cuando el gobierno mexicano debería estar rescatando a los 43 de Ayotzinapa y castigando a toda la red de culpables, sólo se le ocurre volver a modificar la Constitución intentando suprimir “legalmente” las generalizadas manifestaciones populares que ahora reclaman no sólo la aparición de los normalistas secuestrados por la policía sino además la salida de EPN de la presidencia. Las manifestaciones y los reclamos no van a cesar y más bien seguirán incrementándose día a día. Todo indica que el gobierno del autollamado “nuevo PRI” se niega a entender la convulsa realidad social de hoy, la que ellos mismos han provocado al confundir su propia incapacidad de cambiar alucinando que la sociedad mexicana tampoco cambia, con tal actitud sólo estarán cavando su propia sepultura. Ya enviaron mil trescientos elementos de la gendarmería a Guerrero, igual que el nefasto Calderón pretenden resolver la insurrección con soldados y policías mientras la delincuencia (sus socios) sigue operando como si nada frente a sus corrompidas narices.

Y pasando a las desmesuras locales, un lugar principal lo ocupan sin duda las pasadas declaraciones del arzobispo de San Luis Potosí, Jesús Carlos Cabrero Romero, quien acostumbrado a encubrir pederastas ahora intenta encubrir a EPN declarando que a dos años de ocupar la presidencia “aún es temprano para evaluar su gestión”. A propósito ¿en dónde andarán los furibundos reclamantes de las infamias del padre Córdova Bautista? (tan cercano al arzobispo y al gobernador) ¿qué ocurrió con las víctimas? ¿Dónde quedaron los líderes que con tanta vehemencia clamaban por justicia? ¿Acaso habrán ya conseguido algún enmudecedor hueso?

Respecto a los abusos de la Secretaría de Cultura, empeñada entre otras infamias en agredir al Centro Cultural Mariano Jiménez a través de las marrullerías de Juan Carlos Díaz Medrano, director general de Desarrollo Cultural, quien desde las sombras opera a través de Mauricio Gómez; Juan Carlos tira la piedra y esconde la mano empecinado en aniquilar a la Asamblea Permanente de Colectivos y grupos artísticos, que ahora coordina las actividades del Centro para impedir la imposición de un inexistente “proyecto modernizador” con el que supusieron podrían eliminar las escasas voces críticas contra las insultantes corruptelas de la Secult y sus comparsas.

Para explicar a la ciudadanía la situación actual del proyecto ciudadano y sus perspectivas, el Colectivo de Colectivos invita a su Segundo Foro Ciudadano que se realizará mañana sábado 6 a las doce horas, en el domicilio del Centro: calle 5 de Mayo número 610 en el Centro Histórico. Dicho foro se realizará bajo los siguientes temas: informe sobre la lucha por el respeto a la vocación original del Centro Cultural Mariano Jiménez, la construcción de un proyecto ciudadano y las políticas públicas y el financiamiento al arte y la cultura. Los integrantes del Colectivo de Colectivos del Mariano Jiménez convocan a la población en general a conocer los planteamientos iniciales de un proyecto ciudadano generado al interior de las instancias administrativas de la Secult, sin demérito alguno para los indispensables proyectos culturales independientes que fuera del control burocrático existen y seguirán existiendo. Es el momento para que los interesados acudan a hacer propuestas y comenzar colectivamente a implementar su realización.

Cambiando de tema ¿sabía usted que cualquier ciudadano que solicite un permiso para vender en las calles debe primero afiliarse al PRI? Así lo informó un lector de esta columna; por cierto ¿quién será el encargado de instalar decenas de grandes carpas en las plazas y los jardines de la ciudad, para que en ellas se instalen vendedores de artesanías y piratería? El negocio es redondo pues los dueños y arrendadores de las carpas ganan y además le garantizan votos al partido; así que el ambulantaje (y el voto priísta, si aún existe el partidazo) se incrementará el próximo año. Ya lo decía el padre Marcial Maciel: “No hay mejor negocio que los pobres”.

Ahora va una fábula que escribí hace algún tiempo, se titula La tarántula y los tascalcuanes, me parece que resulta oportuna para este ominoso presente: Pedro tenía como mascota una enorme tarántula negra, la conservaba dentro de una caja de vidrio con arena y piedras y la alimentaba con insectos de todo tipo. Grillos, cucarachas, hormigas, chapulines, llegaban a la caja irremediablemente, con la peculiaridad de que no debían estar muertos pues las tarántulas sólo comen insectos vivos. Como es de suponerse no era fácil la tarea de tenerla satisfecha, pero un buen día ocurrió algo que facilitó la minuciosa tarea de conseguir su comida.

Sabiendo que Pedro requería de alimento para la mascota alguien le regaló un puñado de cucarachitas también conocidas como tascalcuanes, de inmediato las llevó a la caja de vidrio y supo que eran del agrado del arácnido mayor. Días después pudo observar con gran complacencia que la buena suerte lo favorecía, pues una de las cucarachitas estaba embarazada y por lo tanto su tarántula podría tener alimento fresco de manera permanente, y él se liberaría de la constante y complicada búsqueda de insectos vivos.

Para satisfacción de Pedro y su mascota, los tascalcuanes comenzaron a reproducirse y las primeras semanas casi servían de alimento con gusto, más a través de sucesivas generaciones fueron identificando a la tarántula como un enemigo peligroso, entonces aprendieron a ocultarse y ya no se dejaban capturar tan fácilmente. Desde sus provisionales escondites observaban con atención y movían sus antenitas.

Al paso del tiempo la abundante población de tascalcuanes descubrió que la tarántula cambiaba de piel cada seis meses, y debía dejar pasar una o dos horas para el endurecimiento de la nueva piel, minutos en que se volvía blanda como gelatina. Fue así que las cucarachitas descubrieron la fugaz vulnerabilidad de su devoradora, y un buen día para decepción de Pedro ya no hubo mascota. Los tascalcuanes en montón se comieron la enorme tarántula oscura. Moraleja: Todos los seres vivientes/ son animales conscientes,/ y si ponen atención/ resuelven la situación.