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21 marzo, 2019
Formas y contenidos
22 marzo, 2019
  • Improvisación (también) para CRE
  • Falta de cuadros adecuados
  • “Celos” por Bernardo-Televisa

Julio Hernández López

Hasta ahora, la deshilachada oposición senatorial al obradorismo había votado a favor de todas las propuestas que el presidente López Obrador le había enviado. En un caso, el de la Guardia Nacional, incluso con una casi impensable unanimidad de votos (impensable en las circunstancias actuales: división y polarización galopantes).

Pero ayer se rompió ese encanto tan quebradizo de origen: el punto de quiebre lo posibilitaron las ternas increíblemente faltas de idoneidad que el poder ejecutivo envió al legislativo para cubrir vacantes en la Comisión Reguladora de Energía (CRE). Ignorancia, improvisación y oportunismo en algunos de los nombres propuestos, cuya zafiedad política, técnica e incluso meramente declarativa fue exhibida de manera inmisericorde en redes sociales y medios de comunicación masiva: desde el aspirante que al no saber que un “CEL” era un Certificado de Energía Limpia terminó en la grotesca jugarreta de identificar tales siglas con un teléfono celular, hasta la aspirante que batallaba para decir algo más que nada a la hora de exponer sus conocimientos y habilidades, que en realidad eran lo contrario, en los exámenes que el control morenista hizo pasar como aprobados en las comisiones de trabajo (con el sombrero dominante del empresario de corridas de toros y de explotación de carbón en Coahuila, Armando Guadiana, como distintivo propio de alguna caricatura memorable Del Rosal humorístico de Eduardo del Río, Rius, a quien se rinde homenaje Perpetuo).

Pero tal aprobación de “idoneidad”, generada por la aritmética morenista dominante en ciertas fases del proceso, se topó ayer con una barrera de la oposición al obradorismo: 42 votos de PAN, PRD, PRI y MC (la “nueva oposición”) frente a 75 de Morena y sus partidos satélite. No se alcanzó la mayoría calificada que se requiere para estos nombramientos (dos terceras partes de los votos emitidos). Ahora, el presidente López Obrador deberá enviar otra ronda de propuestas que, de no ser autorizadas por el Senado, llevarán al presidente de la República a la circunstancia legal pero poco legitimadora de designar personalmente a esos nuevos comisionados.

Los increíbles extremos de inhabilidad de la mayoría de los integrantes de esas cuatro ternas (destinadas a que de ellas se nombren a los cuatro nuevos miembros de la CRE) muestra algo que en su momento experimentaron el Partido Acción Nacional y su frívolo y desparpajado ocupante de Los Pinos, Vicente Fox Quesada. En aquella ocasión, el partido de derecha no tenía cuadros suficientes y adecuados para ocupar en sus casilleros de todo nivel el enorme y laberíntico aparato administrativo. Ahora, con el triunfo de Morena y sus aliados, son lamentables las historias que se cuentan respecto a la impericia, la arrogancia y la ignorancia que muestran algunos de los nuevos poderosos no estelares, al despedir personal, cambiar métodos, retorcer procedimientos y habilitar a ocupantes de cargos administrativos, de la punta a la base de sus respectivas pirámides laborales, conforme a cercanías personales, adscripciones partidistas y conveniencias grupales. Lo de la CRE ha sido solo un botón de muestra.

Contra la pericia mostrada en otras circunstancias para salir de situaciones que le son adversas, e incluso convertirlas en clase de judo político, el presidente López Obrador no pudo zafarse del grave enredo provocado por su asistencia a la casa de un directivo de Televisa para tratar ahí asuntos públicos de delicada importancia: los pasos finales para la aprobación legislativa del nuevo tratado norteamericano de libre comercio, la inversión gringa de diez mil millones de dólares para frenar la migración centroamericana desde esta región y el sur mexicano y el manejo específico de este problema en el que México se ha sometido a las necesidades del gobierno de Donald Trump. AMLO insiste en que fue “normal” esa reunión y ha llegado a atribuir las legítimas críticas a tan impropia reunión a “celos”, pretendiendo reducir el asunto a pasiones menores entre medios de comunicación y empresarios.

En la mañanera conferencia informativa de este jueves, López Obrador trató de diluir el asunto, adjudicándole una improbable capa de pintura marca “Normalidad”. Tan natural sería sesionar con el representante ejecutivo de Trump en la casa de un “amigo común”, como es el vicepresidente de la poderosa (no tanto como hace años) Televisa, como lo habrían sido o lo serán otras sesiones en casa de agricultores, trabajadores y pueblo en general.

El recurso de la trivialización se topó, entre otras cosas, con la publicación de un libro en inglés que documenta la “codicia, ambición y corrupción” (tales son los sumarios, bajo el título “Kushner, Inc.”) del visitante nocturno y su esposa, Ivanka, hija de Donald Trump. El libro, escrito por la reportera de investigación, Vicky Ward, narra la “extraordinaria historia” de esa pareja y, en diferentes páginas, sin darle un apartado especial, describe las maquinaciones del citado Kushner, con el mexicano Luis Videgaray, para poner alfombra roja en Los Pinos al entonces candidato presidencial republicano y para otras tareas políticas “en lo oscurito”.

Astillas: “Retrasados mentales” le parecieron a la senadora de Morena por Coahuila, Eva Galaz Caletti, los reporteros que insistían en hacer preguntas a Armando Guadiana respecto a los conflictos de interés que puede representar el gestionar y conseguir cuantiosas compras de carbón, “de emergencia”, por parte de la Comisión Federal de Electricidad cuando el propio Guadiana es dueño de minas de ese material… Las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación fueron desactivadas luego que los puntos de discordia fueron ajustados a las exigencias de esos profesores… ¡hasta el próximo lunes!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.