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Las seis grandes vulnerabilidades de los periodistas

Rogelio Hernández López

T res contrastes para 2015 sobre la violencia contra el ejercicio del periodismo:

Uno.- Cada vez es mayor la percepción de mexicanos de que el periodismo es una actividad de alto riesgo y que el gobierno no hace lo suficiente para frenarlo;

Dos. Sigue creciendo la cantidad de mujeres y hombres periodistas en todo el país, que frente a la insuficiente protección oficial coinciden en acciones de autoprotección y paulatinamente van construyendo una agenda para que la protección sea integral y no sólo cautelar.

Tres.- En más de cuatro años de compartir avatares con periodistas agredidos o en riesgo, hemos podido comprobar que los políticos de México en general, sean del partido que sean, repiten como pericos huastecos que el periodismo y la libertad de expresión son vitales para la democracia, pero en los hechos han hecho muy pero muy poco para atajar la violencia con medidas definitorias.

La percepción general

La encuesta más reciente de percepciones sobre agravios al periodismo en México fue realizada por la empresa encuestadora Parametría SA de CV, con 800 entrevistas en vivienda a personas seleccionadas en todo el país.

Informa que del total de entrevistados 97% considera que ser periodista es un trabajo de alto riesgo en México. Contrasta que dos años antes fueron 74%  quienes tenían esa percepción. En dos años creció 23 puntos el conocimiento de mexicanos sobre este fenómeno.

Más de la mitad de los entrevistados por Parametría (63%) considera que el Estado mexicano no está haciendo lo necesario para proteger a los periodistas en su tarea de informar a la sociedad. Solamente tres de cada diez consideran que el gobierno sí está emprendiendo acciones que eviten que más periodistas sean violentados al realizar su labor.

Efectivamente son muy pocas las acciones de gobierno, tanto del federal como de los estatales. Las más conocidas son: la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos en contra de la Libertad de Expresión y el mecanismo federal de protección a periodistas y defensores de los derechos humanos. Pero esas respuestas son sólo de protección cautelar, para enfrentar riesgos inminentes.

Algo más que la mayoría de políticos ignora es que periodistas de todo el país ya hemos avanzado en completar el diagnóstico y que nuestras vulnerabilidades no son sólo frente a los agravios, sino que son consecuencia de otras debilidades.

En tres entregas anteriores de esta columna, compartí sendos capítulos de mi ensayo entregado para su publicación a Freedom House y la Casa de los Derechos de Periodistas: Prontuario para reducir las vulnerabilidades de los periodistas mexicanos. En una, expongo el contexto y las causas estructurales que posibilitan el clima hostil; en el segundo, un recuento de los agravios en 2014; en el tercero los tres escenarios recurrentes contra los más vulnerables. Ahora presento los capítulos IV y V donde se muestran las seis vulnerabilidades mayores y lo que podría ser la agenda nacional para enfrentar los problemas de fondo:

Las seis grandes vulnerabilidades

Refiero que para este ensayo tomé como base encuestas, opiniones y conversaciones que realizamos en la Casa de los Derechos de Periodistas (CDP) con 980 colegas de 26 entidades del país entre agosto de 2012 y septiembre de 2014. Lo siguiente son los textos del ensayo referidos:

En lo estructural los periodistas no cuentan con el reconocimiento legal de que su profesión es de interés público y que, por tanto, debe ser sujeto social de protección integral, no solo cautelar, por todo el Estado mexicano.

Debido a la ausencia de ese respaldo jurídico para que los periodistas puedan ejercer como profesionistas, se niegan o inhiben demasiado sus derechos mínimos para tener trato profesional en cuestión de salarios y prestaciones, de seguridad social, de pleno acceso a la información de interés público, de garantías para escribir y divulgar con libertad de conciencia, de mantener el secreto profesional de las fuentes, de la protección de las empresas o del sector público en misiones o tareas de alto riesgo profesional, de la carencia de respaldo empresarial y público para su formación profesional continua, por citar algunas de sus debilidades.

La recopilación de datos y testimonios entre los colegas concurrentes a las actividades de la CDP y a los talleres de autoprotección, sobre todo después de la conjunción de sus demandas establecidas en los resolutivos de periodistas locales y en los tres de los encuentros nacionales, permiten asentar que, en promedio nacional, son seis las vulnerabilidades de las personas que ejercen el periodismo en todo el país, y cada una de ellas varía en rango de importancia según la región o estado, pero todas requieren ser atendidas bajo una visión integral que les facilite, en primer lugar, elevar capacidades profesionales para su verdadera autoprotección.

Vulnerabilidades:

  1. Ante sí mismos, por debilidad profesional debido a deficiente formación académica y deontológica;
  2. Ante el régimen legal, por inexistencia, insuficiencia de leyes o penalización injusta;
  3. Ante empleadores por salarios y prestaciones no profesionales, y que además no protegen ante agravios, ni facilitan capacitación permanente;
  4. Ante omisiones y malas prácticas de gobiernos, ministerios públicos, jueces y tribunales;
  5. Ante agresiones, acentuadamente en algunos estados de la federación, y contra medios medianos y pequeños y reporteros con mayores debilidades profesionales. Estos últimos son los más victimados por fuerzas de seguridad, funcionarios, particulares y grupos de la delincuencia organizada;
  6. Por debilidad gremial, debido al exceso de organismos no unitarios ni defensores de la profesionalización.

 

Hacia una agenda de protección integral

En los talleres y concentraciones nacionales se percibió una actitud que crece: son los propios periodistas quienes deben tomar la iniciativa para enfrentar sus problemas comunes. Se están convirtiendo en sujetos sociales de acción.

En todos los resolutivos aprobados, es posible observar cómo ha ido creciendo esa actitud en muchas ciudades. En cada reunión se acordaron instancias de unidad, así fuese con una agenda elemental: redes de alerta temprana para reacción rápida y para la solidaridad.

 En todos los acuerdos aparece la decisión de ejercer más profesionalmente y propuestas para que lo hagan otros colegas, igual se asentaron exhortos, demandas y recomendaciones a las instancias del poder público. Poco a poco se perfila también la declaración común de que el periodismo es para servir a los mexicanos y a la libertad de expresión.

Esa actitud, de autoprotegerse, de colaborar entre pares y hacer demandas en un mismo sentido se ha ido mostrando entre las y los colegas que expresan interés de modificar su situación de sufrientes y mejorar al periodismo. Es altamente probable que esa misma decisión y ánimo la tengan muchos más periodistas que también se han reunido, capacitado e impulsado cambios en los años recientes, con el apoyo de otros organismos o por su propio impulso.

Con todo, hacen falta iniciativas y coordinación para ampliar el alcance de ese espíritu de cuerpo que crece, para que llegue a la mayoría de periodistas del país.

En atención a todo esto es que se propone este prontuario que a la larga podría convertirse en una agenda común. Las recomendaciones fueron organizadas y jerarquizadas en cuatro ejes temáticos con la intención de ir configurando un programa de protección integral que contrarreste las debilidades:

  1. Contra la vulnerabilidad profesional y social;
  2. Contra la vulnerabilidad por agravios;
  3. Contra la vulnerabilidad por el régimen legal y las conductas de empleadores y servidores públicos;
  4. Contra la vulnerabilidad organizativa profesional.

Hasta aquí esas partes del ensayo. Si la interpretación de datos es correcta, veremos que en 2015 seguirá creciendo el número de periodistas preocupados por su profesión creando redes locales para autoprotección, exigiendo leyes e instancias estatales de protección, otras prácticas gubernamentales, capacitación continua y otras medidas. Protección integral, pues.

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