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Lección universitaria: reducirán las cuotas

Jaime Nava Noriega

El 6 de diciembre del 2014 comencé a enviarle mensajes diarios, vía Twitter, a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, con el objetivo de visibilizar un problema que a pesar de conocerlo, penosamente, no fui capaz de dimensionarlo correctamente con anterioridad. El problema al que hago referencia es el elevado costo de las cuotas que cobra, anual o semestralmente, la UASLP.

Semanas antes de que comenzara el semestre agosto-diciembre en la universidad un grupo de jóvenes –directamente afectados por los constantes incrementos– se organizaron para continuar con la visibilización del problema y así sumar al incipiente movimiento a otros estudiantes quienes dejaron constancia en video de dramáticas realidades que día a día deben enfrentar familias para que sus hijos puedan mantenerse en la UASLP.

En septiembre, este grupo de jóvenes universitarios –evidentemente sin la participación de la representación oficial de estudiantes que se agrupan bajo las siglas de la FUP– acudieron al Congreso del Estado para demandarle a los legisladores entrantes que se destinaran más recursos a la UASLP específicamente para reducir las altas cuotas que, de momento, la mantienen como la tercera universidad pública más cara en el país.

El incremento constante de las cuotas universitarias se ha convertido en un problema serio que amenaza el acceso a la educación de los sectores económicamente menos favorecidos de San Luis Potosí, situación que, además, ha limitado la elección de carreras universitarias entre los jóvenes quienes han optado por estudiar licenciaturas en función del costo y no conforme a sus aptitudes.

Con el argumento de que la calidad en la educación al interior de la universidad está ligada al precio, las autoridades universitarias han intentado minimizar a quienes, como los estudiantes organizados, exigían la reducción inmediata de las cuotas. Personas mayores y ex alumnos de la institución se han sorprendido al enterarse que los costos por estudiar en la UASLP se han incrementado descontroladamente en los últimos años pudiendo alcanzar los 10 mil pesos en el caso de las licenciaturas y hasta 60 mil pesos en posgrado.

Aunque algunos puedan pensar que por lo menos tratándose de licenciaturas el costo no es tan elevado, debemos pensar más allá de nuestra propia realidad particular para situarnos en los diferentes escenarios que son el día a día de quienes quizá se encuentran lejos de nuestro círculo cercano y, sin embargo, forman parte de la cotidiana realidad en la que viven miles de familias potosinas cuyos ingresos mensuales son menores a ocho mil pesos.

Si la educación es, en esencia, una potencialidad liberadora y un factor clave para el desarrollo individual y colectivo no es justo ni moralmente válido que en los últimos años por la falta de un proyecto e interés para independizar económicamente a la universidad hayan convertido a la educación en un bien cada vez menos accesible para cualquier ciudadano.

Peor aún el panorama si consideramos que, quienes toman las decisiones en la UASLP, utilizaron los incrementos a las cuotas como un mecanismo de recaudación de recursos no etiquetados –que ascienden a más de 70 millones de pesos– para poder disponer de ellos con mayor libertad.

Pese lo anterior, la buena noticia es que dentro de la aprobación que hicieron los diputados del Congreso del Estado de la Ley de Egresos fueron incluidos 20 millones de pesos de presupuesto extra, y exclusivamente para que se utilicen como una especie de subsidio que permita reducir en buena medida las cuotas de la UASLP.

La inclusión de este presupuesto extra no es un gesto gratuito ni proviene de la buena voluntad de unos legisladores sensibles a las necesidades de los potosinos. La victoria por los inesperados recursos es producto de la organización de jóvenes estudiantes quienes, desde la Facultad de Humanidades –¿De dónde más?– se organizaron para beneficio de toda la comunidad estudiantil, a pesar de que el cuasi invisible presidente de la Federación Universitaria Potosina, tal vez por su cercanía con el PRI y el PVEM, quiso –y quiere– adjudicársela como propia.

Reconocimiento aparte –y con reservas– merece el diputado Gerardo Serrano Gaviño, quien fue el único diputado interesado en retomar las demandas estudiantiles para proponer diversos ajustes a la propuesta de Ley de Egresos original del gobernador para lograr esta importante cantidad de la cual, dijo, “vigilará” que efectivamente se destinen  a la reducción de las cuotas. Desde aquí espero que en efecto vigile la correcta aplicación de los recursos y no busque intervenir de manera más directa en la vida interna de la universidad.

Por otro lado, quienes están encargados de dirigir el destino de la UASLP deben reflexionar profundamente sobre el tema financiero y educativo para que, junto a la comunidad universitaria, se realicen los estudios y proyectos –aunque sus efectos sean a largo plazo– necesarios de manera que se valore la posibilidad de  establecer una cuota única para todas las licenciaturas que permita el acceso a la educación de cualquier persona para evitar que se sigan endeudando las familias potosinas para que sus hijos permanezcan en la universidad.

“A ojo de buen cubero”, si la UASLP cuenta con poco más de 25 mil alumnos en licenciatura y si se les cobra una cuota única anual de dos mil pesos tendría ingresos por 50 millones de pesos a los cuales se le sumarían los 20 millones que acaban de ser aprobados por los diputados. Cifra por demás superior a los poco más de 37 millones correspondientes a ingresos por concepto de “servicios educativos y de enseñanza” de acuerdo con los propios documentos de la universad ¿Nada mal, no?

La reflexión sobre la situación por la que atraviesa la UASLP –de cara a las elecciones del próximo año– debe alcanzar para definir si se desea continuar transitando por el excluyente camino neoliberal o si se recupera la dignidad que, en mejores tiempos, la hizo convertir su vida en una entrega generosa en bien del pueblo.

¡Que la UASLP baje los costos de posgrados y licenciaturas! #EducaciónParaTodos (308 días ¿Detenemos el conteo y la emisión diaria de tweets?)

¡Ni un día más en el silencio, ni un día más sin Carmen Aristegui!

@JaimeNavaN

Jaime Nava N.
Jaime Nava N.
Estudiante de maestría en Derechos Humanos por la UASLP. Activista en Amnistía Internacional.