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¿Líderes morales?

Óscar G. Chávez

D e estar surgiendo o estarse constituyendo un nuevo régimen priísta en San Luis Potosí, como se han empeñado en señalar  algunos funcionarios gubernamentales y miembros del Revolucionario Institucional desde días antes de la toma de posesión de Juan Manuel Carreras, bien pudiera adaptarse a este proceso la muerte del líder magisterial Rafael Turrubiartes Macías.

Siempre será lamentable el deceso de cualquier individuo, máxime cuando ocurren éstos en situaciones fuera de la normalidad, como al parecer sucedió en este caso; sin embargo coincide con las apremiantes reestructuraciones que deben implementarse en la vida de nuestro estado.

Y es que pensar en la trayectoria del llamado líder moral del magisterio potosino, implica pensar en personajes de tipo gansteril que en medio de componendas políticas y sindicales lograron posicionarse dentro de las estructuras educativas que -ya empoderados y gracias a perversas alianzas con el poder- lograron corromper a su antojo y caprichos.

Para nadie es un secreto que durante muchos años los sindicatos magisteriales constituyeron la espina dorsal de las componendas  políticas que contribuyeron a que el PRI continuara en el poder; en el mismo sentido fueron los verdaderos emisores de los miles de votos electorales que llevaron el mismo fin.

La mayoría de estas artimañas políticas fueron gestadas por éstos líderes de artificio, mediadores entre el centro corruptor y su entorno corrompido; auténticos caciques obreros y magisteriales, que lejos de mejorar las condiciones laborales, y por ende de vida, de sus agremiados, se preocuparon por favorecer sólo a sus inmediatos. Camarillas de testaferros o aduladores prestas a cumplir los mandatos del señor de los trabajos.

No debe extrañarnos que el profesor Turrubiartes siguiera los mismos pasos en el magisterio que Carlos Jonguitud, el máximo cacique del gremio. Aquel en el entorno local y éste en el nacional. Nadie que se hubiera acercado a él a solicitar algún favor, a cambio de otorgarle los favores que él les solicitara en el momento necesario, salió defraudado. Redes clientelares de posicionamiento.

En estos tiempos que se cuestiona y señala la turbia conducta de otorgar prebendas, o simplemente no actuar en contra de alguien, a cambio de favores sexuales, principalmente solicitados a mujeres, valdría la pena recordar que en reiteradas ocasiones se señaló que el referido Turrubiartes fue uno de los grandes impulsores del sexsourcing en el ámbito magisterial.

Necesario es cuestionar también el hecho que fueran los mismos gobernadores y secretarios de educación, en muy crecido número secuencial, los que hayan permitido la subsistencia de un personaje de tales actuares, y que en algunas ocasiones le hayan invitado a formar parte de los gabinetes gubernamentales locales, e incorporarse como representante popular en alguna legislatura. Esperemos no encontrarnos con alguna obnubilada legislatura que decida otorgarle la presea Plan de San Luis, o inscribir su nombre en el muro de la ignominia del mismo Congreso.

* * * * * *

Luego de su muerte, al tiempo que vienen los elogios a su intachable trayectoria no sólo de miembros del gremio educativo, sino de todos los sectores políticos, viene también la lucha interna por el control del sindicato y las estructuras educativas. De ser visionario el actual gobierno seguramente podría poner en marcha acciones encaminadas a desarticular estas vetustas estructuras, símbolos de la corrupción y el retroceso.

Es probable, sin embargo, que más convenga a los intereses del mismo, mantener las estructuras caducas que en cierta manera representan una garantía de la no prescripción de las viejas formas, de las antiguas pero eficientes herramientas de las que se valió repetidamente el sistema para lograr prolongar ininterrumpidamente el ejercicio del poder.

Permitir la subsistencia de personajes de este tipo, que encuentran su símil en los Fidel Velázquez, Joaquín Hernández Galicia, Carlos Jonguitud Barrios, Leonardo Rodríguez Alcaine, Elba Esther Gordillo, Carlos Romero Deschamps y Joaquín Gamboa Pascoe, por mencionar algunos, implica continuar estancados en un entorno de retroceso y oscurantismo, en el que los verdaderos logros laborales y educativos continuarán siendo rehenes de aquellos que sólo se han servido de los trabajadores que deberían representar, para enriquecerse y posicionarse política y socialmente. Seres nocivos que cohabitaron y contribuyeron a apuntalar una maquinaria gubernamental pútrida y dañina

Mencionar que Rafael Turrubiartes Macías fue un personaje de extrema y reconocida solvencia moral, sería convertirnos en comparsa de un sistema de aberraciones que posibilitó conductas laxas, corruptas y estancamiento en el ámbito educativo; sería también    trasladarnos al México ficticio, al de los sembradíos de moras ampliamente comentados por el cacique Gonzalo Santos; en donde lo único cierto con lo que podemos identificarlos, fue la notoria amoralidad con la que se condujeron durante su recordada trayectoria.