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“Linchamiento absurdo, oscuro e interesado”

Guillermo Luévano Bustamante

E n una nota del pasado jueves 20 de noviembre de Samuel Estrada en este diario se consigna que el gobernador nominal de San Luis Potosí, Fernando Toranzo, se refirió así a las movilizaciones contra las desapariciones forzadas en México, especialmente aquellas recientes de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, como un linchamiento absurdo, oscuro e interesado contra Peña Nieto.

Oficioso el médico titular del Poder Ejecutivo de San Luis Potosí cierra filas con el presidente de la República. No es el único por supuesto, ya algunos periodistas de medios oficialistas se han apurado a descargar del presidente la responsabilidad de los sucesos represivos y violentos en Guerrero, desde los diarios de circulación nacional Milenio, El Universal, Ciro Gómez Leyva y Ricardo Alemán, o Pablo Hiriart, por citar algunos. De las televisoras podríamos recapitular páginas enteras sin mucha novedad, Televisa y Televisión Azteca han reproducido el discurso oficialista, con algunas críticas mínimas, sesgando información gráfica en sus tomas que enfatizan el carácter violento de las manifestaciones y no su expresión masiva. Tampoco han recogido debidamente el hecho de que los reclamos de las recientes movilizaciones callejeras y virtuales en solidaridad con los normalistas de Ayotzinapa se centran ahora en la renuncia del presidente de la República.

El mismo 20 de noviembre, en un foro que llevamos a cabo en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, me preguntaban algunos estudiantes sobre la viabilidad y conveniencia de la renuncia del presidente. Algunos medios han reproducido erróneamente que el cargo de Presidente de la República es irrenunciable, pues no lo es. No existe la revocación de mandato, eso sí, pero obligar a una persona a permanecer en el puesto sería absurdo, jurídica y políticamente. La Constitución General de la República establece las modalidades mediante las cuales se supliría la ausencia del titular del Poder Ejecutivo Federal. A la pregunta expresa de estudiantes de derecho respondo que en primer lugar es muy difícil acreditar la responsabilidad jurídica directa de Peña Nieto en la comisión de los diversos delitos que se han presentado en Guerrero y en todo el país en los años recientes, sin embargo es evidente que sobre ese presidente recae la responsabilidad política de los mismos crímenes. Es un delito de “Estado”, sí que lo es, aunque no se haya reconocido aún judicialmente que los hecho ilícitos constituyen desaparición forzada, cuya persona pasiva es una o varias autoridades. Por otro lado vi cómo algunos puristas analistas políticos decían que cuando en las calles se enarbola la consigna de #FueElEstado era un absurdo, porque el Estado está conformado por territorio, población y gobierno. Es evidente sin embargo que la alusión al Estado en el sentido en que se usa como fincamiento de responsabilidad política se refiere al gobierno. En todo caso me parece que de poco serviría una renuncia de Peña Nieto en las mismas condiciones políticas, esto es, si las cámaras legislativas, encargadas de resolver lo conducente según se presentara (presidencia provisional, interina o sustituta) están conformadas por los mismos partidos políticos responsables del desastre nacional, de poco serviría, aunque sin duda sería un triunfo, más de carácter simbólico, pero aleccionador para el futuro, considerando que durante más de 80 años ningún presidente constitucional mexicano ha sido reemplazado por su voluntad o por la de la ciudadanía.

Pero en un sentido tiene razón el gobernador Toranzo: las protestas y manifestaciones de descontento, rabia e indignación y hasta el señalamiento de responsabilidades, están focalizadas en el presidente y no en todos esos culpables, él mismo incluido (no hace mucho escribía yo en este espacio de las desapariciones de personas en San Luis Potosí, en las que el gobierno estatal tiene su propia cuota de responsabilidad jurídica y política). Sin embargo, abrir más frentes podría implicar cierta dispersión de las fuerzas que hasta ahora se han concentrado en dos grandes demandas populares: presentación con vida de los desaparecidos (por lo pronto los normalistas) y renuncia del presidente.

 Twitter: @GuillerLuevano

Guillermo Luévano
Guillermo Luévano
Doctor en Ciencias Sociales, Profesor Investigador en la UASLP, SNI, columnista en La Jornada San Luis.