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“Lluvia” de millones a la 4T

  • Sheinbaum ante la espiral
  • Priista Alito ahora será Amlito
  • AMLO ataja nepotismo

Julio Hernández López

Urge al gobierno obradorista enviar señales de certidumbre y estabilidad en materia económica, maltrechos como están varios indicadores de ese ámbito a causa de errores internos y de presiones y golpeteo externo. Dicha necesidad gubernamental ha abierto el camino a una recomposición provisional, y de duración aún imprevisible, de las relaciones de Palacio Nacional con el desconfiado y retraído sector empresarial que, sin embargo, ha aceptado posar escénicamente en postales de “unidad nacional” e “inclusión”.

Ayer, el timonel de la nave denominada Cuarta Transformación asistió a la firma de un “Convenio para la Promoción de la Inversión y el Desarrollo Incluyente”. La contraparte signataria fue ni más ni menos que el Consejo Coordinador Empresarial. Hubo aplausos, abrazos, sonrisas y un discurso presidencial que afirmó, según la nota publicada en el portal de La Jornada, “que las sesenta más importantes empresas del país tienen comprometidos para este año la inversión de 32 mil millones de dólares, lo que favorecerá acelerar el crecimiento de la economía y alcanzar el 4 por ciento promedio anual” (https://bit.ly/2RgSfG5 ). Además, AMLO afirmó que su administración generará condiciones para la inversión, certidumbre jurídica y allanará los obstáculos y trámites para que se concrete la llegada de los recursos.

Por otra parte, el vicepresidente provisional del país, Marcelo Ebrard, informó de otra cascada millonaria en promesa. Otros “amigos” de México, los gobernantes de Estados Unidos, habrían establecido su disposición a que “dentro de los acuerdos que se lograron en su pasada visita a los Estados Unidos, está el de que el gobierno estadounidense invertirá 5.8 billones de dólares en Centroamérica y 2 billones más en el sur de México” (https://bit.ly/2wTBqrw ).

El reparto de dulces bajo sospecha, y la consecuente emisión gubernamental de bonos de la esperanza (de que los empresarios y EE UU cumplan sus “compromisos”),  se produjo al mismo tiempo que desde diferentes flancos se promueven, consiguen y festejan acciones judiciales adversas a algunos de los proyectos emblemáticos de la administración andresina como, por ejemplo,  los complementos aeronáuticos civiles en Santa Lucía y la anegación del terreno donde aún se mantienen estructuras del cancelado plan de Texcoco.

Estados Unidos no tiene amigos sino intereses y la misma frase puede ser aplicada a la gran mayoría de los grandes empresarios nacionales o nativos pero aliados a fuertes factores extranjeros, quienes han sido cebados durante años en la rapiña del dinero público. En esta misma sección se advirtió en días anteriores respecto al peligro que para el futuro de la autodenominada 4T significaría el debilitamiento impuesto por Donald Trump mediante el juego sucio de aranceles y migración: aterrizado de manera drástica en la cruda realidad económica, delimitadas las zonas no solo peligrosas sino abiertamente explosivas que pueden ser pisadas por el proyecto reformista de AMLO, solo quedaría a este el refugiarse con sus exacerbados adversarios e invocar reunificaciones, reconciliaciones e inclusión. Por el bien de todos, primero los indicadores macroeconómicos.

Un nuevo episodio mortal contra un joven llevó a la administración de Claudia Sheinbaum a tratar de mostrar más enjundia. Tuiteó: “Haremos todo lo que sea necesario para garantizar la seguridad en la Ciudad. Vamos a reforzar las áreas de inteligencia de la Procuraduría y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana” y, en un segundo tuit: “Estamos en sesión permanente del Gabinete de Seguridad donde pedí avances en las investigaciones, que sean con celeridad, apegadas a derecho y dejar en claro que no puede haber impunidad”. ¿Eso fue todo? Pues, sí.

Dos temas quedan para un tratamiento más amplio: la virtual renuncia de Alejandro Moreno (Alito, ahora mencionable como Amlito) al gobierno de Campeche para ser investido como dirigente nacional del PRI y la dura carta del presidente de México para cerrar el paso a influyentismo, corrupción o nepotismo.

En el primer tema se está en presencia de una cesión de mando desde la devastada trinchera aún a cargo de la cuasi fantasmal Claudia Ruiz Massieu para dar paso a una gerencia de supervivencia, a cargo de quien ha sido gobernador de Campeche, Alejandro Moreno. Con este personaje, riguroso representante del priismo más oscuro, el Revolucionario Institucional no busca colocarse arreos de combate sino convertirse en bisagra a favor de acuerdos con Morena, en espera de que los vientos políticos y electorales llegaran a serle menos desfavorables al partido tricolor.

Moreno (masculino de morena), apodado Alito, sería ahora Amlito, pues su arribo a la dirigencia priista será por acuerdos secretos con el morenismo (como se ha dicho en esta columna desde un par de meses atrás). En ese alineamiento van once de los doce gobernadores priistas y contra esa cargada se ha pronunciado José Narro, exrector de la UNAM que ha aceptado jugar un papel lamentable en esta farsa de tres colores.

En otra pista, el presidente de México emitió un tajante comunicado oficial que tiene como trasfondo los extrañamientos sucedidos luego que su hijo, José Ramón López Beltrán, irrumpió por segunda ocasión en terrenos políticos del Estado de México, con un desparpajo que le llevó a ocupar asiento de relieve en las mesas donde se trataban temas de reparto de recursos asistenciales a alcaldes (en Naucalpan, a un lado de la presidenta municipal, Patricia Reyes Durán, cuyo secretario de gobierno es Manuel Espino) y de “reestructuración operativa para la entrega de programas de bienestar” en esa entidad (con diputados locales de Morena).

La reacción del presidente López Obrador fue drástica, implacable, aunque ha de recordarse que en la campaña presidencial dos de sus hijos cumplieron encargos morenistas específicos: uno, como delegado en el Estado de México y, otro, como mensajero paterno y virtual operador en jefe en la Ciudad de México. ¡Hasta el próximo lunes!

Julio Hernández López
Julio Hernández López
Autor de la columna Astillero, en La Jornada; director de La Jornada San Luis.