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Lo bueno, lo malo y lo feo del tercer debate presidencial

María Elena Yrízar Arias

Desde antes de las 9 de la noche de este martes, millones de mexicanos estuvieron al pendiente del desarrollo del tercer debate presidencial que organizó el INE en la ciudad de Mérida, Yucatán, donde participaron los candidatos a la presidencia de la republica Ricardo Anaya Cortés, del PAN-PRD; Andrés Manuel López Obrador, de la coalición “Juntos haremos historia”, de Morena; del PRI-PVEM José Antonio Meade y el candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón, gobernador con licencia del estado de Nuevo León.

Los candidatos llegaron muy descansados y elegantes para concurrir al Museo del Mundo Maya, donde se llevó a cabo el último debate presidencial, mismo que fue moderado por tres periodistas: Carlos Puig, Gabriela Warketin y Leonardo Curzio, quienes fueron los encargados de formular preguntas para los candidatos presidenciables. El formato del último debate, dividido en tres bloques con dos segmentos cada uno. Los temas a tratarse fueron “Crecimiento económico, pobreza y desigualdad”; “Educación, ciencia y tecnología”, y por ultimo “Salud, desarrollo sustentable y cambio climático”.

Ya una vez que estuvieron instalados los candidatos en la mesa del debate, sentados y cómodos, la primera pregunta fue para Ricardo Anaya, sobre el crecimiento económico, donde habló de aumento de salarios, duplicarlo, combatir la corrupción, y allí aprovechó la oportunidad para hablar de una fiscalía autónoma, para investigar al presidente Peña Nieto. Aunque comenzó proponiendo, terminó su primera participación defendiéndose de las acusaciones por presunto lavado de dinero que recaen sobre él.

El segundo en hablar fue López Obrador, quien enfatizó en su principal propuesta de “acabar con la corrupción”, liberando los fondos de la corrupción, bajar salarios de la burocracia, fortalecer el mercado externo, entre otras propuestas.

El tercero en hablar fue Meade, quien se refirió principalmente a las mujeres en la desigualdad salarial, propuestas de estancias y guarderías, además escuelas de tiempo completo, becas a secundaria y allí, atacó a López Obrador por primera vez, aunque fueron ocho en todo el debate.

El Bronco, Jaime Rodríguez Calderón, sobre el tema, propuso aumentar al doble el salario mínimo, no cobrar el ISR, crecer el ingreso básico, bajar el IVA, entre otras ideas. En ese mismo orden se fueron desarrollando los tres bloques temáticos.

Lo bueno. Pero sólo destacaremos lo más importante de cada aspecto. Sobre lo bueno del debate, hay que reconocer que Jaime Rodríguez Calderón, fue la sorpresa del debate. Ya que El Bronco, con sus comentarios sobre el beso de los candidatos y su agencia de investigación en “Facebook Bronco Investigation”, generó una serie de comentarios positivos, ya que se vio ecuánime en su lenguaje, hizo hincapié en que los ataques personales denigran el debate –idea que es muy cierta–, desde luego haciendo alusión a los múltiples ataques que el abanderado del PRI, José Antonio Meade, le hizo a Andrés Manuel López Obrador, desde su primera intervención, y de paso, las que hizo Anaya en contra del mismo AMLO. Parece que esto fue lo más bueno que se vio en el debate. También fue bueno –con excepción de los ataques personales que hizo a AMLO y Anaya–, el discurso de José Antonio Meade, fue un buen discurso, el más sereno, el más estructurado. Pero a estas alturas de la campaña, lástima que lo haya hecho hasta este tercer debate, porque ya es tarde para que haya cambios en las opiniones del electorado.

Lo malo del debate fue la actuación del candidato presidencial Ricardo Anaya Cortés, quien demostró haber llegado con la espada desenvainada, se notaba enojado de entrada, se pasó de agresivo, mal educado, sobre todo cuando interrumpía en el uso de la palabra a AMLO, con lujo de agresividad en su lenguaje, lo atacaba, lo retaba y lo provocaba, pero no contó con que López Obrador tiene una concha muy dura de roer, y sabe que no hay que hacerle caso a un envalentonado, para no engrandecerlo.

Lo más malo es que Anaya se hizo la víctima del sistema, ya que dijo: “He sido blanco de una campaña brutal de ataques, de mentiras, de infamias, por una razón muy sencilla, porque me atreví a decir que cuando sea presidente habrá una fiscalía autónoma que investigue al presidente Enrique Peña Nieto y los escándalos del sexenio, incluyendo Ayotzinapa, la casa blanca y la estafa maestra”. En pleno debate, Anaya sentencio así: “Tú José Antonio y tu jefe –Enrique Peña Nieto– van a enfrentar a la justicia porque es lo correcto”, dijo Anaya. E inmediatamente Meade reviró: “aquí él que está indiciado eres tú Ricardo”.

Lo feo. Es que solamente uno de los cuatro candidatos va a ganar la elección, lo que significará que los otros tres deberán aceptar su derrota, después del primero de julio próximo. El verdadero debate se dará ese día en las urnas, el moderador será el INE y allí sabremos los resultados. El debate es una forma de comunicación en la que se discute en torno a un tema, este debate se dará en las urnas.

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