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Lo que desgració al PRI fueron sus malos dirigentes y gobiernos

María Elena Yrízar Arias

Después que perdiera el PRI las pasadas elecciones del 1 de julio, vimos que su líder nacional, el guerrerense Rene Juárez Cisneros, primero muy enojado, pero cuando se calmó y pudo reflexionar sobre qué les pasó a los priístas, es obvio que se contestó a sí mismo que ya no tenía nada que hacer en el papel que le habían asignado, para hacer una labor que le resultó imposible, de hacer ganar a su partido que encontró al punto del colapso político.

Así pues, debió de haber pensado que ya no tenía ninguna importancia ser el líder de un partido que era el gran perdedor de las elecciones de este año y por eso, el 16 de julio pasado, anunció su renuncia a la presidencia del PRI. En conferencia de prensa dijo que la derrota en las elecciones del 1 de julio “nos obliga a preguntarnos cuál es el futuro del partido” http://www.milenio.com/politica/rene-juarez-renuncia-al-pri.

Agregó Juárez Cisneros: “En un acto de congruencia y como decisión personal, el día de hoy anuncio mi renuncia al comité presidencial del partido”. El ex dirigente priísta aseguró que la transformación del partido “debe ser del tamaño de la derrota”, luego de los resultados de las elecciones del 1 de julio. “El pueblo de México votó, y decidió alejarnos de manera contundente el respaldo en las urnas. Esta derrota, sumada a las dos de 2000 y 2006 nos obliga a preguntarnos ¿cuál es el futuro del partido? Primero tenemos que reflexionar ¿Por qué hemos llegado hasta aquí? ¿Qué hicimos y qué no hicimos?”, planteó.

Dijo que el partido ignoró las transformaciones políticas y sociales que experimentó el país. “Hoy veo un PRI alejado de sus bases que reclama cercanía de su dirigencia y demanda respeto. Hoy veo un PRI en el que se ha infiltrado la simulación y demanda democratizar sus procesos internos y la toma de decisiones”, abundó. “Quiero hacer un llamado al priísmo, construyamos esa unidad desde la democracia interna, desde abajo hacia arriba, desde los estados hacia el centro, en donde todas las expresiones del PRI tengan el derecho, que también es el deber, a la tarea de reformar a nuestro partido”, mencionó con mucho valor la realidad que vive el PRI.

A su renuncia, fue relevado por la secretaria general del PRI, Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari, sobrina del ex presidente de México e hija del fallido ex gobernador de Guerrero y secretario general del PRI, asesinado  en 1994.

Curiosamente, Claudia Ruiz Massieu este lunes en una entrevista de Radio Red en la Ciudad de México, retomó las palabras de su antecesor y dijo que el PRI está obligado a reflexionar sobre las causas que influyeron para obtener el resultado en la pasada elección, donde los votantes fueron claros al rechazar el proyecto que propuso el partido tricolor.

Incluso, dijo la dirigente nacional del PRI que durante el periodo de reflexión y diagnóstico se podría discutir y evaluar un eventual cambio de nombre del partido. Todo se pondrá sobre la mesa, indicó.

Ruiz Massieu dijo que después del resultado del pasado 1 de julio, en el PRI se ha iniciado un proceso natural de reflexión y diagnóstico sobre las causas que influyeron para que se obtuviera un resultado como el que logró en la pasada contienda, en el cual muy claramente la ciudadanía les dijo que esa forma de hacer política, ese proyecto que se propuso, no era lo que querían.

En ese aspecto, Ruiz Massieu tiene toda la razón en pensar así, efectivamente el primer embate que dio el PRI a sus militantes fue designar a un no priísta como candidato, lo que provocó el enojo generalizado de los priístas en todo el país. Como quien dice, esa fue la gota que les derramó el vaso de bilis a los militantes priístas y los simpatizantes del PRI, sumándole además que el PRI tuvo en su haber usos y abusos de corrupción, de poder, de impunidad, como muestras referimos a los gobernadores Duarte, de Chihuahua y de Veracruz, además de múltiples abusos en todos los niveles de gobierno, como los que se han visto en nuestro estado, lo que hizo que se perdieran los bastiones priístas que gobernaban municipios como Ciudad Valles y Matehuala y que se perdieron por el cansancio ciudadano del abuso de sus gobernantes. Así que el resentimiento social se echó a la yugular del PRI, pero aniquilarlo en las urnas, con su voto en contra para acabar con el PRI para que deje de existir. Así de claro fue el mensaje de los mexicanos. No PRI.

En San Luis Potosí, Martín Juárez, presidente del PRI estatal, dijo que “el reclamo ha sido fuerte en las urnas”, Morena sobrepasó al PRI por más de 70 mil votos, por lo que el mensaje ha sido fuerte, aceptó el líder priísta. Lo que no saben los priistas es que no necesitan cambiarle el nombre a su partido, lo que tienen que hacer es un borrón y cuenta nueva, adaptado a los nuevos tiempos que la ciudadanía les ha marcado con su rechazo absoluto, nomás porque ya no les tienen confianza.

No perdieron porque se llama PRI, perdieron porque ese partido agravió a la militancia desde las designaciones de dedazo, de la imposición de familiares y amigos de los dirigentes. El PRI abandonó a su militancia, abandonó las causas de su origen, de su lema como partido: “Democracia y Justicia Social”, porque últimamente no ejerce ese postulado. Ha tenido malos dirigentes, la muestra estuvo en la imposición de Enrique Ochoa Reza, antecesor de René Juárez, quien hizo más propaganda a favor de Andrés Manuel López Obrador, porque no dejaba de hablar de él, en todas las entrevistas, además de que su mal trabajo empinó al PRI.

Al cambiarle de nombre al PRI, va a ser la misma gata, nomás que revolcada, porque el viejo PRI no se ha dado cuenta que ya no le gusta a la ciudadanía, que ya no representa el poder que servía a la gente, porque se sienten abandonados. Bueno, está tan mal el PRI, que ni siquiera sirvió al mismo Presidente de la República, pues lo evidenció en su supuesto poder como líder nacional. El rechazo fue rotundo. No hay duda, no hay reversa. Ya no tienen tiempo para reparar sus errores, desear los priístas renovar al partido con gran pluralismo y con debate de ideas, está fuera de tiempo. Acá en Matehuala, el lunes hubo una desolada junta de la dirigencia municipal, donde brillaron por su ausencia aquellos priístas que fueron militantes combativos. Parecía que no existía el partido, está casi en total abandono.

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