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Lo que más jode a la prensa. Un informe ineludible

Al periodismo sin apellidos
de Julio Scherer García.

Rogelio Hernández López

E n invierno hay más días tristes. Hoy es uno de ellos. Es jueves 8 de enero. La bitácora de temas de este veterano reportero, involucrado en problemas del periodismo, se cargó de congojas:

Ayer murió Julio Scherer García, una gran persona que estimuló un paradigma para cambiar el periodismo en México…

Los caricaturistas del mundo y de México mostraron especial recriminación por la masacre que dejó el atentado en París en las instalaciones de la revista satírica Charlie Hebdo…

Sigue desaparecido Moisés Sánchez, un modesto periodista y activista de los derechos humanos en Veracruz…

La reportera Sayda Chiñas Córdova, de Coatzacoalcos, nos informa que “después de cinco años en Diario Notisur hoy me dieron las gracias” y sospecha que fue por el activismo en defensa de los periodistas agredidos y asesinados en Veracruz…

Colegas de Oaxaca nos informan que el mecanismo de protección a periodistas de la Secretaría de Gobernación –como elefante reumático– entregó un “botón de pánico” al reportero Victorio Miravete, cinco meses después de que solicitó protección por amenazas de autoridades y policías del municipio de Tuxtepec…

Un veterano reportero de Campeche nos busca para encausar solicitudes de protección federal porque fue amenazado por una funcionaria del Poder Judicial del estado…

Colegas de Michoacán reportan que el gobierno estatal pagó apenas dos meses a las decenas de medios a los que debía pagos por convenios de publicidad hasta por seis meses…

Y entre todo esto: pérdida de baluartes, atentados, agresiones, persecuciones, control oficial con el gasto público en publicidad, brinca una pregunta: ¿Cuál es hoy el problema mayor del periodismo en México?

Y, como respuesta, derivada de dos imágenes, me llega involuntariamente la idea de las limitaciones que padece en México la libertad de prensa:

Una imagen fue la conclusión que escribió en su columna de este día mi no-hermano Julio Hernández López en La Jornada. “La desaparición física de don Julio Scherer García se ha producido en momentos en que el periodismo mexicano no ofrece suficientes ejemplos de rigor y ética profesionales”. Coincido con él, pero quiero encontrar una causa común, si la hubiera.

Como un hallazgo a este deseo recuerdo la otra imagen que explica, en parte, que el mayor problema del periodismo en el México de hoy está en el nuevo modo de control y corrupción, y que es el gasto publicitario.

Eso es lo que más jode a la mayoría de los medios de prensa y a los periodistas mexicanos, me atrevo a concluir.

Tal argumento lo retomo del libro-informe que se presentó el 11 de diciembre de 2014 y que pasó prácticamente desapercibido: Comprando complacencia: publicidad oficial y censura indirecta en México. Reporte que, me parece, deben conocer y asimilar las y los periodistas que quieran hacer el periodismo libre y ético que propugnó el fundador del semanario Proceso.

Un informe ineludible para todo periodista

El informe, en forma de libro impreso lo presentaron el 11 de diciembre en la ciudad de México el director de la revista Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda, y la periodista Carmen Aristegui, acompañados de dos de las autoras. Un adelanto de él se había hecho público en marzo del mismo año.

Lo que primero se debe destacar es que ninguna institución académica mexicana haya generado una investigación similar. Esta se realizó de acuerdo a los programas de trabajo y convenios de organizaciones internacionales con oficinas en México.

La investigación fue responsabilidad de Justine Dupuy (de Fundar, Centro de Análisis e Investigación), Ana Cristina Ruelas (Artículo 19, oficina para México) con la colaboración de Center for International Media Assistance, National Endowment for Democracy. Los investigadores principales fueron Antonio Martínez, Diego de la Mora, Regina Ganem y Ricardo Luévano. El editor es Thomas R. Lansner. Y además contaron con el apoyo de Open Society Justice Initiative.

Los hallazgos de la investigación, se anota al principio, “se basan en los resultados de los tres años (2010-2012) del proyecto… Para ello se realizó una investigación documental extensa, incluyendo muchas solicitudes de información. Los equipos de investigación llevaron a cabo ocho visitas a los estados mexicanos de Chihuahua, Distrito Federal, Estado de México, Guanajuato, Oaxaca, Puebla, Querétaro y Sonora. Se efectuaron entrevistas con 67 actores relevantes entre 2010 y 2013”.

En tres capítulos se hace un repaso a la libertad de expresión en México, su marco legal; de la publicidad oficial examinan las normas, los medios y la asignación arbitraria que incluye casos de discriminación a medios incómodos como el Diario de Juárez, Proceso, Contralínea y de Radio Voladora, además de otras prácticas de corrupción como el chayote.

Entre sus hallazgos ellos destacan que:

“Hoy en día en México, los medios de comunicación se enfrentan a grandes dificultades. Los ataques físicos son demasiado comunes, no se ha desvanecido la sombra del control estatal, la concentración del mercado es extrema y la mayoría de los medios de comunicación no termina de avanzar hacia un modelo democrático para servir como órganos de control imparcial sobre las acciones del gobierno y de otros actores sociales. (…)

“En México, la asignación de la publicidad oficial es la herramienta más común para ejercer la censura indirecta y es una parte integral del complicado panorama mediático del país. Sin reglas claras y precisas, permite influir o chantajear a los dueños de los medios y a los periodistas.

“Los gobiernos federal y locales utilizan la publicidad oficial para dar forma a la línea editorial de los medios de comunicación y empujar agendas partidistas. La asignación opaca y arbitraria de la publicidad oficial restringe el pluralismo y la diversidad de voces mediante la financiación selectiva de medios de comunicación que apoyan a los funcionarios y sus políticas.

“Algunos dueños de medios se asocian con políticos en una relación basada en la corrupción que genera beneficios y poder para ambos. Muchos medios de comunicación mexicanos se han convertido en adictos a los fondos públicos, corrompiendo la base ética del periodismo. A menudo se ofrecen artículos alabando o criticando a políticos específicos como palanca para negociar contratos de publicidad gubernamental más lucrativos”.

Entre las recomendaciones de esta investigación se encuentra la que es crucial para el futuro inmediato del periodismo mexicano:

“La regulación de la publicidad oficial debe ser un paso importante para la transformación de las relaciones entre los medios y el gobierno” para atajar “la censura indirecta y la influencia corrupta que ejerce sin restricciones la publicidad oficial sobre los medios de comunicación en México. Estas prácticas afectan negativamente la calidad de los medios de comunicación, limitan la libertad de expresión, violan el derecho a la información pública, y sofocan el debate público que es esencial para la democracia.”

Por todo esto, el reportero insiste que la investigación tiene que ser conocida y asimilada por las y los periodistas que buscan cómo hacer periodismo más libre y ético.

El documento de 50 páginas se puede obtener en línea: http://rendiciondecuentas.org.mx/informe-comprando-complacencia-publicidad-oficial-y-censura-indirecta-en-mexico/