Niegan a Miguel Ángel Félix Gallardo beneficio de prisión domiciliaria
19 febrero, 2019
Todo sea por GN y mayoría calificada
20 febrero, 2019

Israel López Monsivais

Oportunamente, el pasado 15 de febrero El Colegio San Luis organizo la mesa de diálogo “Los dilemas de la cuarta transformación”, una conversación entre John Mill Ackerman Rose y Javier Sicilia Zardain, moderada por Tomás Calvillo Unna.

La primera intervención la realizó el apasionado John Ackerman, quien expuso un diagnóstico sobre el fracaso del neoliberalismo, un proyecto de clase, que busca recuperar los privilegios como lo explica David Harvey en su Breve Historia del Neoliberalismo. Para John, no sólo es un proyecto económico, igualmente, es político.

Ciertamente, la valoración del poeta es más profunda: señala que el problema de fondo es el capitalismo, modelo económico causante de la crisis civilizatoria. Para él, López Obrador se encuentra atrapado en lo económico. Sicilia advierte que algunas medidas de AMLO siguen la lógica neoliberal (reducción del Estado con las medidas de austeridad burocrática e impulso de megaproyectos). Advierte que el jefe del Ejecutivo es contradictorio en su discurso. El activista finaliza su primera intervención matizando que él no discutiría las buenas intenciones de López Obrador, quien necesita repensar el país.

En su segunda disertación, Ackerman indica que Trump, Bolsonaro, Macron y Macri son consecuencia de la crisis civilizatoria. Mientras que en México el giro es distinto, un liderazgo de otra época ofrece otra salida. Efectivamente, ambos ponentes coinciden en que Andrés Manuel no le apunta al capitalismo, no desmantela el neoliberalismo.

Con pasión, Sicilia critica las contradicciones del obradorismo: impulso del Tren Maya (megaproyecto que modificaría la vida de los pueblos originarios), la termoeléctrica en Morelos y la creación de la Guardia Nacional. Exactamente, reprueba que a los defensores del medio ambiente se les catalogue de izquierda conservadora, desde el púlpito el presidente se encarga de descalificar a todas las causas progresistas que cuestionan sus proyectos extractivistas.

Precisamente Ackerman, en sus conclusiones, destaca que con la nueva administración se abrió la libertad de expresión, liberaron presos políticos y el Estado se disculpó con la periodista Lydia Cacho. Finalmente, Sicilia exhorta al gobierno a que realice las consultas a los sujetos afectados. Hasta aquí la participación de los expositores.

Efectivamente, el principal dilema de la cuarta transformación es sortear sus contradicciones. Parece que llevamos dos años de gobierno cuando apenas entraremos al tercer mes. Acertadamente, las formas presidenciales cambiaron. Se han cumplido algunas promesas de campañas. Pero en otros áreas han dejado mucho que desear.

Preocupa que algunos morenos no acepten la crítica constructiva. Si desde la izquierda se defiende el medio ambiente los desacreditan. Si desde la derecha se señalan las asignaciones directas los atacan. Si los científicos manifiestan su preocupación por la ausencia de un proyecto a largo plazo son la nueva mafia. Como cualquier gobierno se han cometido graves errores; lo importante es recapacitar, enmendar y contener el radicalismo. Ojala continúen los diálogos de los dilemas de la cuarta transformación. Una consecuencia positiva del primero de julio es el involucramiento de los ciudadanos en el debate de los asuntos públicos.

Twitter: @francotiradort1

Israel López Monsivais
Israel López Monsivais
Abogado y Maestro en Gestión Pública; Catedrático, FCA, UASLP. Estudiante de Doctorado en Estudios Latinoamericanos.