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Mentiras de banquero

Ignacio Betancourt

Por más que se encorbate el mentiroso, la mentira sigue siendo mentira. Lo digo por la nota que en página completa publicó un periódico nacional (la solemnidad resulta indispensable para normalizar todo tipo de abusos), un diálogo con el señor Nuno Matos, director general de la filial en México de HSBC. La nota aparece con dos fotografías tomadas durante la entrevista del periodista Roberto González Amador, publicada en la página 22, el primero de marzo pasado. En dichas imágenes se ve un hombre de algunos treinta y tantos años con el pelo corto y bien peinado (con el justo desarreglo en la cabellera para que no parezca demasiado formal); un fino traje cortado a la medida y por supuesto una impecable corbata con el nudo perfecto, larga y relumbrante para que todos se enteren de que quien está siendo entrevistado no es cualquier persona. Por lo tanto deberá ser confiable todo lo que pronuncia alguien con tan magnífico atuendo y con tan modulada voz y tan apropiada seriedad.

Don Nuno Matos, el bien vestido y formal declarante muy en su papel de banquero (cómplice autorizado del gobierno federal) dice entre otras estupideces que: “Es fundamental entender que para distribuir riqueza primero hay que crearla. Y para generarla se debe tener estabilidad.” Disimuladamente don Nuno, en una de las fotografías ya ha colocado la espléndida corbata justo al centro de su pecho para que quienes tengan la fortuna de mirarlo, sepan que quien declara no habla frivolidades.

Por cierto, habrá que señalar que los bancos (a quienes él representa) siguen empeñados en que la población deje de usar dinero en efectivo y para todo trámite financiero solamente utilice tarjeta (jugoso negocio para el banco); son tan voraces los banqueros que con la complicidad gubernamental realizan intensas campañas contra el uso de las monedas y los billetes, enfatizando que el efectivo puede ser robado o falsificado, en cambio el llamado “plástico” (la tarjeta), según ellos pone a salvo de toda falsificación o despojo (salvo el que los propios bancos realizan). Pero volvamos a lo dicho por el señor Matos: “para distribuir la riqueza primero hay que crearla”. Por supuesto nada habló acerca de que los encargados de promover la riqueza en el país llevan más de cinco siglos tratando de lograrlo (con los más lamentables resultados). La mayoría de la población siempre limitada económicamente por más que trabaje, en tanto quienes deben distribuir las supuestamente míseras ganancias las dilapidan a diestra y siniestra. ¿Cuándo al distinguido señor Matos se le ocurrirá ofrecer una disculpa por los siglos de su propia ineptitud y las de sus antepasados?

¿Y qué se supone deberíamos entender con: “se debe tener estabilidad” para generar la riqueza a distribuirse? El banquero (bien decía Bertolt Brecht que más ladrón es quien funda un banco que quien lo asalta) ataviado apropiadamente para la ocasión (aunque se vistieran de pordioseros serían igual de nocivos), entiende “la estabilidad” como el que la ciudadanía deba soportar pasivamente cualquier tipo de depredación, pues luego de algunos siglos de dolor y carencias vendrá la ganancia generalizada (igual lo dicen PRIAN y grandes empresarios). Por lo pronto, como hasta hoy, dado que sólo unos pocos se quedan cínicamente con todo, para darle credibilidad a las atrocidades se acostumbra usar corbatas y sacos de lujo (y autoritarismo). Resulta indispensable solemnizar las inverosímiles declaraciones de quienes impunemente verbalizan mitomanías descabelladas en contra de la población.

Todo esto ocurre frente a un pueblo, que como objetivamente señala Andrés Barreda (economista de la UNAM) se encuentra: “empobrecido y extorsionado por la alta clase político-empresarial, así como por el crimen organizado y uniformado. El México engañado por los poderosos, marginado y reprimido cada vez que protesta, que es secuestrado, asesinado, masacrado y criminalizado, linchado por los medios, difamado y sin voz”, es en este mismo país donde con increíble desvergüenza don Nuno Matos, director general de la filial en México del banco HSBC afirma con impecable dicción, que hay que crear primero la riqueza para luego distribuirla, como si no se la quedaran toda sólo unos cuantos. ¿Por qué hasta hoy no habrá distribuido la suya y la de sus patrones?