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México SA: Economía en riesgo

reforma energética

U na buena y una mala: la primera, que en el circuito oficial celebran que en 2014 la economía mexicana crecerá el doble que en 2013; la mala, que en un año atrás tal “crecimiento” a duras penas llegó a 1.1 por ciento, de tal suerte que si bien va el “avance” que tanto presumen será de 2.2 por ciento, o lo que es lo mismo nada que cubra las necesidades mínimas del país.

No cabe duda de que el optimismo oficial es envidiable, porque en tal circuito están felices porque el Fondo Monetario Internacional “avala el manejo macroeconómico” del gobierno peñanietista, “elogia la culminación del proceso legislativo que impulsó una amplia agenda de reformas estructurales”, y muestra su “confianza en los fuertes fundamentos de la política económica de México”.

Sin embargo, el propio organismo financiero enciende los focos rojos cuando advierte que “la perspectiva de crecimiento de la economía mexicana a corto plazo permanece sujeta a riesgos significativos”, de tal suerte que en el mejor de los casos, y sólo en él, la tasa de “crecimiento” en 2014 llegaría a 2.4 por ciento (40 por ciento menos que la estimación original de 2.9).

Resulta que el directorio ejecutivo del FMI concluyó su revisión periódica de las condiciones económicas del país –algo común para las naciones integrantes del organismo–, así como sus perspectivas, y entre sus conclusiones se cuenta la siguiente: “tras una fuerte desaceleración en 2013 –proveniente de una demanda externa débil y una disminución en la actividad de la construcción– se espera que el crecimiento se recupere para llegar a 2.4 por ciento este año”.

Sin duda, dos es mejor que uno, pero ello no equivale a “una fuerte recuperación” económica, como propone el Fondo, en el entendido de que lo mínimo que requiere México para comenzar a salir del hoyo es una tasa sostenida de crecimiento no menor a 6 por ciento anual, algo no visto, dicho sea de paso, desde hace más de tres décadas.

Pero el circuito oficial es feliz, porque el FMI aplaude la “ola de reformas” peñanietistas, las cual, según dice, “puede elevar en tres cuartos de punto, a un rango de entre 3.5 y 4 por ciento, el potencial de incremento del producto interno bruto”. No le pone fecha en calendario para que esa apuesta se cumpla, pero sí advierte que lo anterior depende de “la efectividad con que sean llevadas al terreno de la práctica esas reformas, hoy por hoy el principal riesgo interno para el crecimiento del país” (La Jornada, Roberto González Amador).

Pronósticos similares hizo el FMI en cada uno de los cinco sexenios reformistas que precedieron al de Enrique Peña Nieto, con estimaciones de crecimiento sobradamente por arriba de la realidad, y en los hechos los muchos “ajustes” y demás “modernidades” practicadas con el aval del organismo en nada contribuyeron a mejorar la tasa de crecimiento del país y mucho menos su perfil social.

En su reporte, el FMI detalla que algunos de sus directores ejecutivos subrayaron la necesidad de que el gobierno mexicano aumente los ingresos no petroleros, “especialmente si los ingresos petroleros son menores a lo esperado. Alentaron a las autoridades a mejorar aún más la implementación del marco presupuestal, a través de un presupuesto de gasto más realista y controles más estrictos de la ejecución del gasto, y le dieron la bienvenida a la creación del Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, así como al plan para reformar el sistema de pensiones de las dos empresas estatales más grandes”.

Lo anterior es relevante, porque el precio del barril mexicano de exportación se mantiene en descenso, y ayer cerró la jornada en 73.12 dólares, contra los 79 dólares presupuestados para 2015. El problema es que con el precio del barril a la baja, al igual que la producción de crudo, el mercado interno deprimido y los salarios reales miserables, el camino para aumentar los ingresos no petroleros no sería otro que el de aumentar los impuestos, ruta que el propio gobierno peñanietista dio por clausurada a lo largo del sexenio, aunque ya es tradición que la autodenominada autoridad rompa sus propios acuerdos.

Entre los llamados “factores externos” el FMI advierte que “el principal riesgo para la economía mexicana está relacionado con un incremento en la volatilidad de los flujos de capital (de los que México ha sido receptor importante en los últimos seis años, y que han provocado “nerviosismo” en el gobernador del Banco de México) por la incertidumbre derivada de una previsible reversión de las políticas de expansión monetaria en Estados Unidos. En aquel país, las tasas de interés de referencia han sido reducidas por el banco de la Reserva Federal a niveles mínimos para estimular la economía después de la crisis de 2008-2009, lo que ha aumentado los flujos de capital hacia países con mayores rendimientos. Esa política, según se ha anunciado, comenzará a ser revertida en los próximos meses” y los especuladores que hacen pingües negocios en México simple y sencillamente “volarían” a otras latitudes.

En fin, las buenas y las malas noticias económicas, entre ellas las del ámbito laboral. La parte positiva refiere la generación de poco más de 827 mil empleos formales de enero a octubre del presente año (eventuales una tercera parte de ellos), con lo que es el mejor registro en el transcurso del sexenio peñanietista, de acuerdo con el IMSS. La negativa, que los salarios son miserables y su poder adquisitivo se mantiene cuesta abajo, y que la tasa oficial de desempleo permanece inamovible.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

¡Sorpresa!, que la casa de La Gaviota no es la única. Resulta que con salario mensual neto de 131 mil pesos, el director general de Asuntos Internos de la Policía Federal, Edgardo Flores Campbell, vive en lujosa residencia en Bosque de las Lomas, la cual ayer se hundió, físicamente, a la mitad. El ex funcionario del Cisen y de la policía de Tlalnepantla debería dar un curso a la prole sobre cómo administrar el sueldo para llegar lejos… Ya que el gobierno federal se dice dispuesto a indemnizar a las empresas afectadas tras cancelar la licitación del tren México-Querétaro, los hidalguenses se suben al inventario de indemnizables por la decisión gubernamental de cancelar la Refinería Bicentenario en Tula, toda vez que a los habitantes de ese estado les endilgaron una deuda de mil 500 millones de pesos por la compra de los terrenos, y les cancelaron los empleos ofrecidos más la derrama económica. Y allí está el señor de GobernaChong, quien a estas alturas es juez y parte de todo esto.