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México SA: FMI recorta su pronóstico

reforma energética

Los sempiternamente sonrientes funcionarios del sector público financiero comienzan a ponerse intensos, pues todo indica que su cotidiana dosis de Valium –que los hace ver todo color de rosa– ya no les rinde. No es para menos: se les desmorona el peso, se les desploma el precio petrolero, les recortan el pronóstico de “crecimiento” económico y aún no concluye el primer mes del año, se acelera la salida de capitales y, en síntesis, día tras día queda claro que realidad mata discurso.

Quién hubiera pensado que, un día sí y el siguiente también, el ansiolítico doctor “catarrito” saliera a decir que “los mercados de economías emergentes deben estar preparados para un choque potencialmente grave” y a advertir que “puede ser violento” el “ajuste” a realizar, de tal suerte que “los políticos deben estar preparados para enfrentarlo” (declaraciones al Financial Times).

Una semana atrás el propio Agustín Carstens dijo algo similar en París, donde encendió la señal de alarma, pues “las economías emergentes (la mexicana entre ellas) podrían tener que recurrir a intervenciones radicales en los mercados financieros, parecidas a las que usaron los países ricos durante la crisis financiera, para hacer frente a fuertes salidas de capital… no tengo los datos de la primera semana de 2016, pero probablemente se vea muy, muy, muy mal… una fuente de preocupación es ver cómo la volatilidad en el flujo de capitales se ha incrementado”.

Qué decir del ojeroso “ministro del (d) año”, a quien los chinos le han quitado el sueño (no se sabe aún si la referencia es a los asiáticos o a los de Bucareli). Todo lo malo que pasa, aquí y allá, es culpa de los chinos (versión Videgaray), toda vez que la situación en aquel país “es un reto para México, porque genera gran incertidumbre a nivel global”.

Mientras ellos se desgañitan en Nueva York, Washington, París, Londres y, a partir de hoy, en Davos, y exigen que les aumenten sustancialmente el gramaje de Valium (¡ansiolíticos ya, sedantes para todos!), aquí la moneda nacional y el petróleo se convulsionan. Ya no sienten lo duro sino lo tupido, y ayer el tipo de cambio registró (otro) récord: el billete verde se vendió a 18.55 bilimbiques en ventanilla bancaria (léase 18 mil 550), mientras el barril de la mezcla mexicana de exportación a duras penas se colocó a 20.02 dólares.

Y de cereza, a sólo 19 días de iniciado el año, el Fondo Monetario Internacional toma el micrófono para comunicar a propios y extraños que decidió recortar su estimación 2016 sobre el crecimiento económico mexicano, tijeretazo que se suma a los previamente practicados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Banco Mundial. Todo, en menos de tres semanas.

Con esos tres tristes tijeretazos el pronóstico para la economía mexicana es que su “crecimiento” no pase de 2.6 por ciento en el presente año, con lo que, de concretarse, el promedio anual en el periodo 2013-2016 a duras penas llegaría a 2 por ciento, con todo y “reformas”.

Rápidamente, los angustiados funcionarios del sector público financiero saldrán a decir que es un problema “global” (Videgaray le echará la culpa a los chinos), que otras economías caerán más que la nuestra y que, en fin, de esta nadie se salva, pero en vía de mientras el Fondo Monetario Internacional (Perspectivas de la Economía Mundial; se atenúa la demanda y se empañan las perspectivas) comenzó la cuenta regresiva, tal cual sucedió en cada uno de los tres años previos.

La lectura fondomonetarista sobre la realidad económica internacional es la siguiente, y va tal cual: las perspectivas mundiales siguen determinadas por tres transiciones críticas: la desaceleración y el reequilibrio gradual de la actividad económica de China, que se está alejando de la inversión y la manufactura para orientarse hacia el consumo y los servicios; el descenso de los precios de la energía y de otras materias prima, y el endurecimiento paulatino de la política monetaria de Estados Unidos en el contexto de una acomodaticia recuperación económica, en un momento en que los bancos centrales de otras importantes economías avanzadas continúan distendiendo la política monetaria. Si estos retos fundamentales no se manejan adecuadamente, el crecimiento mundial podría descarrilarse.

Se prevé que las economías avanzadas continúen su recuperación en forma moderada y desigual, y que las brechas de sus productos sigan reduciéndose paulatinamente. El panorama de las economías de mercados emergentes y en desarrollo es variado, pero en muchos casos plantea retos. Las tensiones a las que se encuentran sometidas algunas de las principales economías de mercados emergentes continuarán lastrando las perspectivas de crecimiento en 2016-2017. El repunte del crecimiento proyectado para los próximos dos años –a pesar de la desaceleración China– refleja principalmente un pronóstico de mejora gradual de las tasas de crecimiento, aunque incluso esta recuperación parcial proyectada podría verse frustrada por nuevos shocks económicos o políticos.

En general, el crecimiento global de China está evolucionando según lo previsto, aunque las importaciones y las exportaciones se enfrían con mayor rapidez que la esperada, en parte como consecuencia de la contracción de la inversión y de la actividad manufacturera. Esta situación, sumada a las inquietudes del mercado en torno al futuro desempeño de la economía china crea efectos de contagio a otras economías, a través de los canales comerciales y de la caída de los precios de las materias primas, así como mediante una menor confianza y un recrudecimiento de la volatilidad en los mercados financieros.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

¿Sería tan amable el inquilino de Los Pinos de informar a la plebe cuáles son “los servicios prominentes prestados a la nación mexicana o a la humanidad” que descubrió en el rey de Arabia Saudita, Salman bin Abdulaziz Al Saud, como para condecorarlo con la Orden del Águila Azteca (máximo galardón que el gobierno nacional otorga a extranjeros)? Los “hallazgos” de Peña Nieto deben divulgarse porque así lo mandata la Ley de Premios, Estímulos y Recompensas Civiles (artículo 40), la cual, dicho sea de paso, en ningún momento autoriza galardones para déspotas que, como el susodicho, sin más pasan a cuchillo a sus opositores. ¿Quién asesora a EPN? Probablemente el mismo que “convenció” a los senadores de entregar la Belisario Domínguez a Alberto Bailleres. Entonces, con esos ejemplos las devaluadas medallas que otorga el gobierno mexicano no sirven ya ni para volados merengueros.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.