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México SA: Al abordaje

reforma energética

E n esta República de –cada día más– pobres usufructuada por un grupúsculo de –cada día más– ricos, la norma es aplíquese la “austeridad” en los bueyes de mi compadre, es decir, en todos aquellos que con su voto han perpetuado en el poder a la familia político-empresarial.

Desde cuando menos el sexenio de Miguel de la Madrid el “llamado” a la población en general y el “compromiso” gubernamental han sido con la “austeridad”, de acuerdo con el sobado discurso de todos los inquilinos de Los Pinos, junto con sus respectivos gabinetazos, aunque en los hechos sólo la primera paga, y de qué forma.

En las altas esferas gubernamentales y amigos acompañantes la “austeridad” ha sido una herramienta adicional para exprimir a los mexicanos, hacer pingües negocios particulares, hinchar sus alforjas y hundir al país, mientras el voraz grupúsculo se repartía los bienes de la nación.

Con Enrique Peña Nieto en la residencia oficial sólo se ha refrendado aquello de los bueyes de mi compadre. “Austeridad” y “austeridad” como noma de gobierno, mientras la monarquía política y empresarial no dejan de servirse con la cuchara más grande que encontraron.

Habrá que ver el tamaño de la “austeridad” presidencial en el acto monárquico de mañana miércoles, en el que Peña Nieto una vez más reunirá a la clase políticoempresarial para “informarle” lo bien que marcha el país y los negocios, así como el inagotable inventario de “logros” virtuales en casi tres años de estancia en la residencia oficial.

Pero en vía de mientras y ya que el Instituto Nacional Electoral dejó en claro su enorme compromiso con la “austeridad” (para 2016 un presupuesto de apenas 15 mil 474 millones de pesos), los eternamente eficientes cuan “austeros” diputados no quisieron quedar rezagados.

Por lo anterior, los resultones integrantes de las legislaturas saliente (62) y entrante (63) se repartirán casi mil millones de pesos “para el adiós y la bienvenida” (La Jornada, Enrique Méndez), con todo y el “acuerdo de austeridad” aprobado por la Junta de Coordinación Política. Para esto sí hay dinero, aunque para ello deban recortarse presupuestos para sectores totalmente intrascendentes como el de la educación.

La información de La Jornada dice: “la Cámara de Diputados gastará este año casi mil millones de pesos sólo en la dieta (salario) de sus 500 integrantes, que incluyen el pago de aguinaldo y fondo de ahorro por 406 mil pesos a cada uno de los que formaron parte de la 62 Legislatura, así como la parte proporcional de esa prestación a quienes entran en funciones a partir de hoy. El sueldo anual de cada diputado es de un millón 929 mil 999 pesos, que considera prestaciones como aguinaldo, seguros de gastos de vida y médico –extensible a esposas, concubinas o parejas del mismo sexo, hijos y padres– y de separación individualizada, e incluso ‘‘ayuda para despensa’’.

“Gasto aparte lo constituyen asesores, secretarias, papelería, combustibles, 111 choferes de base, comidas, agua embotellada, café, galletas… Durante 2015, en su presupuesto total de 7 mil 300 millones de pesos la cámara destinó 70 millones 489 mil 574.96 pesos al cumplimiento del contrato con GNP (aseguradora propiedad del barón de la minería Alberto Bailleres) para el pago del seguro de gastos médicos mayores de los 500 diputados… Antes de irse, los diputados de la 62 Legislatura recibieron su aguinaldo completo de 140 mil 504 pesos, así como el equivalente al fondo de ahorro, que consta de dos partes: un descuento hasta de 133 mil 62 pesos por diputado, y una aportación de la cámara por un monto igual. También se incluye un seguro de separación individualizada por 151 mil 740 pesos, y 33 mil 360 pesos anuales de ayuda para despensa. Los beneficios para los diputados incluyen un seguro de vida, por el que se pagaron 48 mil 674 pesos por cada uno” (ídem).

¿Cuántos mexicanos de a pie no quisieran ser tan austeros como los diputados, senadores, consejeros electorales, ministros de la Corte, secretarios de despacho, inquilino de Los Pinos, con todo y familia, y demás fauna que dice gobernar este país? Entonces si el “compromiso” es con la “austeridad” (EPN dixit), pues que se aplique parejo a todos los mexicanos, pero en las mismas condiciones y términos de la clase político-empresarial.

Y como tienen la cara más dura que el concreto, ayer “los grupos parlamentarios del PRI, PAN y PRD en la Cámara de Diputados ofrecieron terminar con la opacidad con la que se maneja el gasto del Poder Legislativo y los rubros ocultos que permiten un manejo discrecional del presupuesto, que para la Cámara este año ascendió a 7 mil 300 millones de pesos. Sin embargo, el compromiso no se extiende a terminar con las prestaciones adicionales a la dieta (salario)”.

¿Quiénes, sino las citadas tres tristes empresas políticas manejan discrecionalmente los dineros en San Lázaro, especialmente los “rubros ocultos”, y son maestros de la opacidad? Pero con la misma cara dura, el siempre moldeable licenciado plastilina, César Camacho Quiroz (ahora en funcionarios de coordinador de la bancada tricolor en la Cámara de Diputados) salió a decir que ante la descalificación ciudadana “se requiere una reingeniería en transparencia y rendición de cuentas, la operación de comisiones, el gobierno interior y la conducción de los grupos parlamentarios”.

Hay que hacerlo, dijo, “de frente y sin resistencia”, pero “sí hay que quitar de en medio algunas expresiones que para mi gusto tienen un tufillo demagógico”, pues se han dado casos con el sólo “afán de ganar prosélitos o simpatías; parecen postular cuestiones valientes, cuando lo que hay que postular son cuestiones justas, no sólo legales, sino que den mayor legitimidad al Poder Legislativo”. Y sí, de inmediato los pastores y sus borregos procederán en tal sentido, sobre todo ahora que Jesús Zambrano de nueva cuenta agarró hueso de primera fila como presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

El próximo 8 de septiembre, a más tardar, públicamente se conocerá el paquete económico para 2016 (Ley de Ingresos, presupuesto de egresos “base cero”, miscelánea fiscal, si la hay, y Criterios de Política Económica), y entonces se sabrá a quiénes “les toca” ser austeros y a quiénes vivir en “austeridad”. De entrada, el “ministro del (d) año” ya anunció que tijeretazos en, cuando menos, renglones como derechos humanos, defensa de mexicanos en el extranjero, derechos y cultura indígenas, financiamiento al campo, educación, cultura, deporte, IMSS, Issste, Pemex y CFE… Y el billete verde a 17 pesitos, 30 por ciento más que en la víspera del segundo Informe de gobierno.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.