De miedos a miedos
14 enero, 2015
PRIvilegios
14 enero, 2015

México SA: Banco Mundial recorta

reforma energética

T odavía los Reyes Magos no deshacen sus maletas y ya comenzó la temporada de recortes a la estimación oficial de crecimiento económico del país. El gobierno peñanietista calcula que en este 2015 será de 3.7 por ciento, pero el Banco Mundial reduce la perspectiva a 3.3 por ciento, siempre y cuando el deterioro interno y externo no se profundice, y la caída de los precios petroleros no ayuda.

Si se da por buena la más reciente estimación de esa institución financiera, entonces en la primera mitad del “México en movimiento” que tanto pregona el inquilino de Los Pinos la economía mexicana registraría una tasa anual promedio de apenas 2.16 por ciento, es decir, igual que en las tres décadas previas, aunque con el agravante de que la entrega del petróleo no sirvió como acicate para alcanzar las altas cotas prometidas.

De igual forma, siempre en línea con los cálculos del Banco Mundial, el “ministro” de Malinalco y su maravilloso equipo acumularía tres años al hilo sin atinarle, ni lejanamente, al pronóstico sobre el crecimiento económico del país, es decir, de tres posibilidades tres fallos. En 2015, de nueva cuenta y con todo y “reformas”, México se mantendría por abajo del promedio estimado para los países en vías de desarrollo (3.3 contra 4.8 por ciento, respectivamente), aunque ligeramente por arriba de la media mundial (3 por ciento).

El citado organismo mundial va más allá y en el informe sobre las Perspectivas económicas mundiales presenta su estimación sobre el crecimiento mexicano hasta 2017, año en el que el país registraría una tasa de 3.8 por ciento. Para ese entonces, Enrique Peña Nieto y su fabuloso gabinetazo habría consumido poco más de 83 por ciento de su mandato y las “reformas” rendirían frutos por doquier (versión oficial), pero en el balance, de acuerdo con las cifras del Banco Mundial, los resultados serían cualquier cosa menos extraordinarios, porque la tasa anual promedio de crecimiento económico en el quinquenio sería, si bien va, de 2.8 por ciento.

En el citado informe, el Banco Mundial divulga dos noticias: la buena, que la mayoría de los países en desarrollo se beneficiará del desplome de los petroprecios, y la peor, que México no se cuenta entre ellos, por ser exportador de crudo a un precio cada vez menor. De hecho, advierte que “la baja en el precio del hidrocarburo originará cambios notables en el ingreso real desde los países exportadores a los países importadores de petróleo. Tanto para exportadores como para importadores, la baja en los precios representa una oportunidad para llevar a cabo reformas que puedan aumentar los recursos fiscales y servir a objetivos ambientales más amplios. Sin embargo, si se sostienen los precios bajos del petróleo se debilitará la actividad en los países exportadores”.

Se supone que la “reforma” energética en México se llevó a cabo para satisfacer los fines descritos por el Banco Mundial (“aumentar los recursos fiscales”), pero todo indica que el momento elegido para la “apertura” ni lejanamente fue el más indicado, porque ahora, con todo y “reforma”, el riesgo es que el desplome del ingreso petrolero abra tremendo hueco en las finanzas públicas. En este sentido, el organismo financiero advierte que los petroprecios “seguirán a la baja en 2015, lo cual se verá acompañado por cambios importantes en el ingreso real de países exportadores e importadores de petróleo. Para muchos de los importadores los precios más bajos contribuyen al crecimiento y reducen las presiones fiscales, inflacionarias y externas” y, por obvias razones, sucede lo contrario en los exportadores.

En el plano internacional, el Banco Mundial subraya que China e India se mantendrán a la cabeza del crecimiento económico, con avances cercanos a 8 y 7 por ciento, respectivamente. En 2014, detalla, el comportamiento global fue inferior al esperado inicialmente, “manteniendo el patrón de resultados decepcionantes que ha mostrado en los últimos años. La expansión de la economía repuntó sólo marginalmente de 2.5 en 2013 a 2.6 por ciento en 2014. Más allá de estas cifras generales, se manifiestan tendencias cada vez más divergentes en los principales mercados. Mientras la actividad cobró impulso en Estados Unidos y en Reino Unido con el saneamiento de los mercados laborales y la extrema flexibilidad de la política monetaria, la recuperación ha sido inestable en la zona del euro y en Japón debido a la crisis financiera persistente, la cual está estrechamente vinculada con los cuellos de botella estructurales”.

China “está pasando por una desaceleración dirigida cuidadosamente. El magro crecimiento en otros países en desarrollo durante 2014 es un reflejo de la débil demanda externa, pero también de la contracción de la política económica, las incertidumbres políticas y las restricciones por el lado de la demanda en las diversas economías. Hay diversas fuerzas importantes que están impulsando las perspectivas mundiales: bajos precios de las materias primas, tasas de interés persistentemente moderadas, pero políticas monetarias crecientemente divergentes en las principales economías, y un comercio mundial deprimido. No obstante, la marcada caída en los precios del petróleo desde mediados de 2014 fortalecerá la actividad mundial y ayudará a compensar algunos acontecimientos negativos para el crecimiento en las naciones en desarrollo, que son importadoras netas de petróleo. En particular, menguarán las perspectivas de crecimiento en los países exportadores de crudo, situación que tendrá importantes repercusiones regionales”.

Los riesgos en las perspectivas económicas, puntualiza el Banco Mundial, “siguen inclinándose hacia la baja, debido a cuatro factores. En primer lugar, la persistente debilidad del comercio mundial. En segundo, la posibilidad de que la volatilidad del mercado financiero en la forma de tasas de interés en las principales economías aumente en diferentes momentos. En tercero, el nivel de tensión que generarán los bajos precios del petróleo en los balances de los países productores, y en cuarto, el riesgo de un periodo prolongado de estancamiento o deflación en la zona del euro o en Japón. Lo más preocupante es que el estancamiento de la recuperación en algunos países de ingreso alto e incluso de ingreso medio puede ser síntoma de males estructurales más profundos”.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Para fundamentar nuestro optimismo, ayer el barril nacional se cotizó a 37.36 dólares, de tal suerte que sólo en lo que va de 2015 la caída ha sido de 18 por ciento, y descontando… Y el dolarito a 14.93 bilimbiques.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.