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México SA: Banqueros en el paraíso

reforma energética

M añana en horas de la tarde se inaugurará la 78 Convención Bancaria en Acapulco. Es previsible que el lujoso hotel donde se desarrollarán los trabajos (cuya clausura hará el próximo viernes el inquilino de Los Pinos) quedará sellado como búnker y aislado del mundanal ruido, del México social y de las sonoras protestas que, un día sí y el siguiente también, se registran en el paradisiaco cuan golpeado puerto guerrerense, las cuales nadie osa atender y mucho menos resolver.

Los banqueros privados asisten puntualmente a su tropical encuentro con la sagrada familia financiera del sector público, como lo hacen desde 1928, con Alberto Mascareñas en la presidencia del gremio. En la historia de estas alegres reuniones sólo en dos ocasiones se cancelaron los encuentros: 1983, ya expropiada la banca por López Portillo, y 1995, en pleno crac de la banca reprivatizada por Salinas de Gortari. El momento más tenso entre los barones del capital y la famiglia de enfrente se vivió en 1982, a escasos meses de que JLP expidiera el decreto expropiatorio.

Aun así, a lo largo de las convenciones bancarias la norma ha sido la feliz convivencia y el nulo diferendo, y el chapulineo –ahora que está de moda la palabreja– del sector financiero público al privado o viceversa, porque gobierno y banqueros reman para el mismo lado, es decir, el beneficio de estos últimos.

Tal vez por todo lo anterior llama la atención los diferendos que se observan entre los (aparentes) dos bandos en la víspera de la 78 convención y a escasos siete días de aquella magna reunión –encabezada por el secretario de Hacienda y repleta de banqueros privados– en la que todos aplaudieron a rabiar por “lo bien que marcha el país” gracias a las “reformas”, especialmente la financiera, que ya cumplió su primer año de vida.

Una semana atrás, ante su cautivo auditorio de banqueros públicos y privados, el “ministro del año” celebraba los “consensos”, las “coincidencias” y, sobre todo, los “claros resultados” de la “reforma” financiera por él promovida. Todo fue felicidad en esa ocasión, abrazos y sonrisas por doquier, pero ya con el micrófono en la mano de los banqueros de los grupos financieros más representativos parece que no hay tal azúcar.

En una serie de entrevistas con La Jornada, realizadas por Roberto González Amador, los representantes del gran capital nacional y foráneo advierten sobre los delicados temas sociales y políticos irresueltos, así como los relativos a la economía y su fortaleza de papel.

Por ejemplo, mientras el inquilino de Los Pinos puso a trabajar a su gabinete para promover los “logros” de las “reformas” (de la laboral a la financiera, sin olvidar la energética) y el “futuro promisorio” que espera a los mexicanos, el director del Grupo Financiero Banamex, Ernesto Torres Cantú, pone el dedo en la llaga: “las expectativas sobre el efecto de las reformas impulsadas por el gobierno en el crecimiento económico quizá fueron demasiado altas”, y advierte que en los siguientes meses “habrá una volatilidad bárbara”, como preludio al esperado incremento en las tasas de interés en Estados Unidos, motivo del “nerviosismo” del gobernador del Banco de México.

El banquero se cubre con la muletilla de “esto no quiere decir que no vayamos mejor”, pero… “lo que nos pasa es que las expectativas que teníamos quizá eran demasiado altas; nos encantaría ir más rápido”. Pero no es así, por lo cual calendariza la mejoría de aquí a dos décadas, allá por el año 2035, cuando “no vamos a reconocer a México, pero para bien”. Qué bueno, pero quién sabe si el país y sus habitantes aguanten hasta entonces,

De tiempo atrás, y Peña Nieto ha dicho que esa es la “ruta correcta”, el gobierno federal ha puesto todas sus canicas en el “motor externo” como modelo de salvación nacional, dejando en el olvido al “motor interno”, que echa chispas por doquier. En este contexto, y contrario al “sentir” de la residencia oficial, el presidente de Invex Grupo Financiero, Juan Guichard Michel, subraya que la solución para registrar un mayor crecimiento de la economía mexicana “debe venir de adentro; la solución para un mejor desempeño económico del país no está en si crece Estados Unidos o sube el petróleo. Por supuesto que esas dos cosas nos pueden afectar, pero el crecimiento debe estar en la economía interna, en México, con mayor producción, mayor consumo interno, que el mercado crezca”, o lo que es lo mismo, lo contrario a la política gubernamental.

Y sobre las “reformas” (léase el “futuro promisorio” ofrecido por el gobierno), el banquero, al igual que el de Banamex, pone el dedo en la llaga: “no hay que pasarnos de sobre optimismo”. ¿Se crecerá más en 2015? Pues sí, pero ni lejanamente con todo el potencial. “El aspecto primario tiene que ver con llevar las reformas económicas del dicho al hecho”, y de dichos está llena la agenda gubernamental.

Sobre lo mismo, el director general y vicepresidente de BBVA Bancomer,Vicente Rodero, es claro: mientras no se erradique la corrupción y se solucione el problema de la inseguridad, la incertidumbre estará presente en todas partes. “Es el paso obligado para relanzar el crecimiento económico del país”.

¿De la euforia se pasó al pesimismo?, le pregunta González Amador, y el banquero políticamente correcto contesta que “algunos hechos han cambiado esa posición”, pero “las bases de lo que hoy es México siguen siendo las mismas y son especialmente buenas. El país tiene una macroeconomía muy sólida en todos los indicadores y además está acometiendo reformas que se irán implantando poco a poco y que sin duda van a aumentar la competitividad del país y la capacidad de invertir en el país. Estoy tranquilo desde el punto de vista del gobierno macroeconómico del país”.

En este contexto, cómo olvidar al siempre políticamente correcto Carlos Abedrop Dávila, presidente de los barones del dinero, cuando en la convención bancaria de 1982 –previa a la expropiación de José López Portillo– decía que los vaivenes económicos, la caída del precio petrolero y la devaluación del peso eran “situaciones pasajeras” y que sus representados (aunque era totalmente falso) confiaban en el entonces inquilino de Los Pinos, el mismo que meses después lo mandó a paseo, juntos con sus agremiados, mientras el país se iba por el caño.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

A golpe de reservas internacionales la Comisión de Cambios intenta reducir la cotización del dólar con tal de que no supere la “barrera sicológica” de las 16 unidades. Ayer el billete verde se vendió en ventanilla 15.69 bilimbiques. El barril de exportación a 42.45 dólares.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.