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México SA: Cepal (también) recorta

reforma energética

S in novedad en el frente: la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de nueva cuenta recortó (tercera ocasión al hilo) su estimación sobre el “crecimiento” mexicano en 2015, con lo que, de cumplirse, la economía autóctona prácticamente repetiría el raquítico resultado de un año atrás, con lo que sin lugar a dudas se confirman las sabias palabras del “ministro del (d) año”, en el sentido de que la poderosísima economía mexicana “tiende a crecer”.

La Cepal de nueva cuenta actualizó sus propias cifras, y a la economía mexicana le pronostica un “crecimiento” de 2.2 por ciento en este 2015, con lo que la coloca en el escalón número 17 de 33 posibles en el contexto latinoamericano y caribeño. Eso sí, por primera vez en muchos años los genios financieros del sector público nacional pueden presumir que México “avanzó” más que Haití, país al que el organismo especializado de la ONU le pronostica 2 por ciento.

Lejos, muy lejos de su presunción de que la economía mexicana “crecerá más” que cualquier otra en América, la estadunidense incluida, el gobierno mexicano ahora puede celebrar que su “avance” es equiparable al que reporta el grueso de las naciones caribeñas, como San Vicente y Granadinas (2.2 por ciento), e incluso superior al de Bahamas y Antigua y Barbudas (2 por ciento), aunque muy por debajo de San Cristóbal y Nieves (4.4 por ciento), en el norte antillano.

En diciembre pasado la proyección de la Cepal para la economía mexicana preveía un crecimiento de 3.2 por ciento, insuficiente a todas luces, pero cuando menos por arriba del registrado en 2014, cuando fue de 2.1 por ciento. Lamentablemente, tal estimación no aguantó seis meses, y al cierre de junio del presente año la proyección se redujo a 2.4 por ciento y ahora a 2.2. Es previsible que por allá en el último mes del presente ejercicio el cálculo cepalino ronde el 2 por ciento, o menos.

De cumplirse el pronóstico de la Cepal –y suele ser preciso–, en el primer trienio de Peña Nieto en Los Pinos, y con todas las “reformas que México necesita” en operación, la economía reportaría una tasa anual promedio cercana a 1.7 por ciento, una proporción incluso peor –lo que ya es decir– que la registrada durante el calderonato y las más baja –salvo la del sexenio de Miguel de la Madrid– desde en esta República de discursos se instauró el régimen neoliberal que, según cacareaban, permitiría a México ingresar al primer mundo y a sus habitantes vivir como noruegos.

Para 2016 el pronóstico de la Cepal apunta a que la economía mexicana crecería 2.5 por ciento, y en caso de que sea correcta la previsión entonces el citado promedio alcanzaría, en el mejor de los casos, 1.9 por ciento como promedio anual en cuatro años de “reformas” y “modernidad” peñanietistas.

Siempre bajo el análisis y proyección de la Cepal, las naciones latinoamericanas y caribeñas que mayor tasa de crecimiento registrarían en este agitado 2015 serían Panamá, con 5.8 por ciento; República Dominicana, 5.6; Bolivia, 4.4; Nicaragua, 4.3 y Cuba, 4. En sentido contrario, los más afectados serían Venezuela, con un desplome de 6.7 por ciento, y Brasil, con un caída de 2.8 (de hecho, son los dos únicos países de la región que muestran descensos en la nueva estimación cepalina).

De siempre, el organismo especializado de la ONU ha incluido a México como parte de Centroamérica (probablemente porque aquí mantiene una subsede que abarca dicha región), pero el hecho es que entre sus pronósticos se cuenta que América Central con México “crecería” 2.6 por ciento, y sin México 4.1. Y, sí, excepto El Salvador (que “avanzaría” en una proporción idéntica a la mexicana), todas las naciones centroamericanas crecerían mucho más que este México lindo y querido.

En fin, entre el discurso oficial y la realidad, ésta vuelve a fallar y la Cepal ubica a la economía mexicana en los escalones inferiores, los de menor progreso en la región. Aun así, no hay de qué preocuparse, pues queda el recurso, siempre efectivo, de salvar a la patria a golpe de discursos.

En vía de mientras, el siguiente es el panorama descrito por el citado organismo especializado de la ONU: la Cepal revisó a la baja la proyección del crecimiento de la actividad económica de la región para 2015 de 0.5 por ciento positivo a un descenso de 0.3 por ciento, mientras para 2016 sería cercano a 0.7 por ciento. Entre los principales factores detrás de la baja de crecimiento están la debilidad de la demanda interna, un entorno global caracterizado por el escaso crecimiento del mundo desarrollado, una importante desaceleración en las economías emergentes, en particular China, el fortalecimiento del dólar, una creciente volatilidad en los mercados financieros, y una importante caída de los precios de los bienes primarios.

Pese a que la tendencia regional es a la desaceleración, las economías de la región mostrarán dinámicas diferenciadas. Las proyecciones del crecimiento apuntan a que las economías de América del Sur, especializadas en la producción de bienes primarios, en especial, petróleo y minerales, y con creciente grado de integración comercial con China, registrarán la mayor desaceleración. Se espera que experimenten contracciones de 1.3 por ciento en 2015 y de 0.1 por ciento en 2016.

Aquellas economías con mayor vinculación con Estados Unidos lograrían sostener su ritmo de crecimiento: México y Centroamérica crecerían 2.6 por ciento (como promedio regional) en 2015 y 2.9 por ciento en 2016, mientras las economías del Caribe podrían crecer en torno a 1.6 en 2015 y 1.8 por ciento en 2016.

Para enfrentar la desaceleración de la actividad económica resulta imperativo revertir la caída de la tasa de inversión y la menor contribución de la formación bruta de capital al crecimiento, ya que no sólo afecta el ciclo económico, sino la capacidad y calidad del crecimiento de mediano y largo plazos. Dinamizar la inversión constituye una tarea fundamental para cambiar la actual fase de desaceleración y para alcanzar una senda de crecimiento sostenido y sustentable a largo plazo.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Pues nada, que “la gran solución social al México moderno de hoy”, un “sistema para el futuro, moderno, ágil, transparente y, sobre todo, justo” (Zedillo dixit) no deja de generar ganancias a los dueños de las Afore y pérdidas al ahorro de los trabajadores: “En septiembre pasado los recursos para las pensiones ligaron su tercer mes consecutivo de minusvalía, con una baja de 5 mil 349 millones de pesos en sólo un mes, para un acumulado de 37 mil 788 millones menos entre julio y septiembre” (La Jornada, Víctor Cardoso).

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.