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México SA: Consar: ahorro y realidad

reforma energética

D e que son creativos, lo son, ni duda cabe. Por ejemplo, los genios que despachan en la Comisión Nacional del Ahorro para el Retiro (Consar) descubrieron la fórmula mágica para que cada uno de los trabajadores mexicanos tenga una “pensión cómoda”. ¿En qué consiste? Sencillo: ahorrar 100 pesos por día, en promedio, a lo largo de “por lo menos 18 años continuos” para que en sus respectivas alcancías acumulen un fondo de retiro de un millón 157 mil 166 pesos (intereses incluidos, siempre que las “minusvalías” lo permitan). ¡Y listo!: “pensión cómoda” para todos.

Apenas unos días atrás la propia Consar financió y divulgó un adefesio propagandístico (ver México SA del 20 de octubre, http://www.jornada.unam.mx/2015/10/20/opinion/028o1eco) en el que cantaba “con 10 pesitos al día muy fácil puedes ahorrar; poco a poco un retiro más digno vas a asegurar”, pero a partir de ayer los genios de la institución le agregaron un cero a la derecha: ya no son 10, sino 100 los pesos que los trabajadores deben ahorrar para lograr, según dicen, una “pensión cómoda”.

Si la oferta original (“10 pesitos complementan la pensión, sin tu bolsillo afectar”, según reza el citado adefesio) es una tomadura de pelo, ahora con el cero agregado a la derecha los genios de la Consar demuestran –para quien lo dudara– que no tienen la menor idea de la brutal realidad social del país en que viven. Entonces, ¿de dónde obtendrán los trabajadores esos 100 pesitos adicionales, cuando el salario mínimo apenas rebasa 70 pesos por día, y con este monto milagrosamente se mantienen vivos?

La estadística oficial (Inegi, al cierre de junio de 2015) documenta que cerca de 7 millones de trabajadores en el país obtienen un ingreso de hasta un salario mínimo, es decir, 70.10 pesos por día. Si atienden la brillante idea de la Consar, este grupo de mexicanos “ahorraría” el 100 por ciento de su salario y debería conseguir 29.10 pesos adicionales para tener una “pensión cómoda”, la cual no gozaría por la simple razón de que moriría de hambre en el intento. A lo anterior deben sumarse 3 millones 725 mil mexicanos que oficialmente no reciben ingresos (trabajadores dependientes no remunerados y por cuenta propia dedicados a actividades agrícolas de subsistencia).

La misma fuente de información documenta que casi 13 millones de trabajadores obtienen entre uno y dos salarios mínimos (entre 70.10 y 140.20 pesos por día), de tal suerte que a los ubicados en la cota más alta le quedarían 40.20 pesos diarios para atender sus urgencias cotidianas.

El tercer escalón laboral es el que congrega a los trabajadores que obtienen entre dos y tres salarios mínimos (140.20 y 210.30 pesos por día). En este nivel sobreviven alrededor de 11 millones de mexicanos, de tal suerte que los de “mayor” ingreso verían reducido su ingreso en cerca del 50 por ciento, siempre con la idea de obtener una “pensión cómoda”.

En el peldaño número cuatro se ubican los trabajadores que obtienen más de tres y hasta cinco salarios mínimos (210.30 a 350.50 pesos por día). Este universo suma poco más de 7 millones de personas, de tal suerte que para “ahorrar” en los términos propuestos por la Consar estarían obligadas a destinar a sus respectivos cochinitos entre 47.5 y 28.5 por ciento de su ingreso.

En el escalón número cinco están los trabajadores con un ingreso superior a cinco salarios mínimos, que apenas representan 6 por ciento de la población ocupada (formal e informal) y suman poco más de 3 millones de personas y su ingreso va de 350.50 pesos por día en adelante.

Esa es la realidad oficial en lo que a número de trabajadores y nivel de ingreso se refiere. ¿Cuántos pueden “ahorrar” 100 pesos por día sin alterar su de por sí complicada sobrevivencia para lograr una “pensión cómoda”? Ello, porque la propia Consar (a cargo de otro itamita) reconoce que seis de cada 10 mexicanos en edad y condición de laborar están totalmente imposibilitados de lograr una pensión (“cómoda o incómoda).

Las oficinas de la Consar se localizan en Jardines de la Montaña, una de las zonas más caras y exclusivas de la ciudad de México. Tal vez sus genios de a 100 pesos deberían darse un baño de pueblo y reubicarse en áreas más agrestes para que, cuando menos visualmente, se dieran cuenta en qué país viven y, de pasadita, enterarse que sus fórmulas mágicas son verdaderamente obscenas.

Y si de “soluciones expeditas” se trata, allí está el caso de lo que algunos todavía denominan “justicia laboral”, la cual sólo se tomó ocho años para sentenciar a Grupo México (del tóxico Germán Larrea, el de Pasta de Conchos) por no pagar el reparto de utilidades de 2007 a los trabajadores mineros de Cananea, a quienes birló entre 100 mil y 200 mil pesos por cabeza.

Ayer, finalmente, la Junta de Conciliación y Arbitraje, con apenas ocho años de retraso, ordenó a Grupo México pagar a los mineros 318 millones de pesos, correspondientes al reparto de utilidades de 2007. De acuerdo con el laudo emitido, el corporativo tiene un plazo máximo de 72 horas para pagar a los trabajadores, y en caso contrario el sindicato minero que preside Napoleón Gómez Urrutia demandará, de acuerdo con la ley, el embargo de los bienes de la empresa.

En esos mismos ocho años, Germán Larrea y su Grupo México obtuvo, entre tantas otras gracias, cientos de concesiones mineras; el “apoyo” del gobierno federal (el de Calderón) y su aparato represivo para “terminar” a golpe de macana la huelga legal estallada por los mineros de Cananea; intoxicar al estado de Sonora y mantener en esa condición a la región de Taxco, Guerrero; incrementar sostenidamente su fortuna y muchísimo más, sin olvidar que también fue autorizado para participar en el negocio del petróleo mexicano.

Todo en ocho años, el mismo tiempo que la “justicia” laboral consumió para ordenar el pago por reparto de utilidades a los mineros de Cananea. Equilibrado, ¿no?

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Una más de genios: el dúo dinámico (Videgaray-Carstens) asegura que la devaluación del peso “no es tan profunda” (una bicoca: apenas 30 por ciento en lo que va del sexenio) como la registrada por otras monedas. Qué bueno, pero Moody’s Analytics advierte que “México es el país de América Latina que más reservas ha perdido” (La Jornada, Roberto González Amador”), “a una velocidad semanal de mil millones de dólares en promedio”. Si mantiene el ritmo, a finales de 2015 habrá “perdido” 26 mil millones. Todo para que el tipo de cambio se mantenga al filo de los 17 por uno.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.