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México SA: El “hallazgo” de Lozoya

reforma energética

L a emoción invade al director general de Pemex, Emilio Lozoya, porque, según dice, “gracias a la reforma energética” Petróleos Mexicanos “descubrió” cuatro nuevos yacimientos en Tabasco y Campeche, con reservas de 350 millones de barriles de petróleo crudo equivalente”, de tal suerte que “éste es el mayor hallazgo de hidrocarburos de los pasados cinco años”.

Lo anterior fue posible, dice el susodicho, porque la tal “reforma” le otorga a la ex paraestatal “una serie de figuras contractuales para contratar equipos de perforación que permiten financiar de una forma más competitiva”. Qué bueno, pues, que el hallazgo contribuya a restituir las reservas de crudo, aunque –también gracias a la “reforma”– habrá que compartir su usufructo.

Sin embargo, donde surge la duda es en torno a las presuntas gracias de la “reforma energética” peñanietista que habrían permitido el hallazgo, pues de acuerdo con la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH, creada en 2008 a raíz de una serie de cambios legales durante el calderonato, a los que también denominaron “reforma”) el “descubrimiento” de los “nuevos” yacimientos” data de, cuando menos, 2010, es decir, cinco años antes de la pública alegría de Lozoya, y tres antes de la presentación en sociedad del proyecto “reformista” de Peña Nieto.

Según el director general de Pemex, “se trata de cuatro nuevos campos con un importante potencial de hidrocarburos en aguas someras del área conocida como litoral de Tabasco y de una estructura cercana al complejo Cantarell para iniciar la producción dentro de 16 meses aproximadamente y alcanzar una plataforma de producción estable 20 meses después. Se calcula una producción incremental de al menos 200 mil barriles diarios de petróleo crudo y 170 millones de pies cúbicos diarios de gas”, anunció el funcionario. Se refiere a los pozos Esam-1, Cheek-1, Batsi-1 y Xikin-1, localizados en el Litoral de Tabasco, con unos 270 millones de barriles de petróleo crudo equivalente. Son cercanos al yacimiento de Cantarell, aunque no forman parte de la misma estructura del megayacimiento” (La Jornada, Víctor Cardoso).

Lozoya detalló que también “se identificó una estructura en la sonda de Campeche, con reservas de 82 millones de barriles de petróleo crudo equivalente que aportarían unos 100 mil barriles diarios de crudo y alrededor de 80 millones de pies cúbicos de gas. Estos se podrán incorporar a la producción de corto plazo por ubicarse cercanos a la infraestructura de otros campos. Con los descubrimientos realizados se podrá revertir la tendencia decreciente que se venía registrando en las reservas y la producción de la empresa productiva del Estado” (ídem).

Por si fuera poco, “estos hallazgos se derivan de los recientes trabajos exploratorios de Pemex, donde se ha aplicado tecnología de vanguardia tanto de gabinete como de campo, con una mejor definición sísmica. Los estudios de caracterización estiman la existencia de reservas totales en estos yacimientos de hasta 350 millones de barriles de petróleo crudo equivalente”.

Bien, pero independientemente de que el secretario de Hacienda, el magazo Videgaray, tuvo la cortesía de recortar el presupuesto de Pemex en una proporción por demás escandalosa (lo que cancelaría, ante las astringencia de recursos financieros, cualquier posibilidad de que el “hallazgo fuera reciente, como quieren pintarlo) el hecho es que desde cuando menos cinco años atrás la CNH (y Pemex, por obvias razones) tenía perfectamente ubicados los cuatro pozos referidos, pertenecientes a la región marina suroeste.

El propio organismo reconocía la existencia de siete proyectos “de alta volumetría y alta rentabilidad, que aún no cuentan con recursos asignados”, de tal suerte que, en todo caso, el “hallazgo” no fue resultado de la “reforma energética” promovida por Peña Nieto, sino de los trabajos regulares de Petróleos Mexicanos mucho antes de que le quitaran la etiqueta de paraestatal.

Entonces, de tiempo atrás más que ubicados y probados estaban los pozos petroleros de referencia. ¿Qué faltaba para perforar y hacerlos productivos? Dinero, simplemente dinero, del cual Pemex carecía y no por ser una empresa improductiva, sino porque Hacienda la saquea, la endeuda y, ya con ganas de tronarla, le recorta el presupuesto. Pero la riqueza ya estaba localizada y a la mano.

De hecho, la Comisión Nacional de Hidrocarburos le puso números: 41 mil 678 millones de pesos de inversión, para que el oro negro comenzara a fluir. Pero entre el saqueo hacendario, el endeudamiento al que obligan a la ex paraestatal y, por si fuera poco, el reciente recorte presupuestal (más de 52 mil millones de pesos), pues no había con qué.

Sin duda es una buena noticia la divulgada por Lozoya (más crudo=más ingreso, aunque lo compartirá), pero el funcionario tiene que detallar aquello de la “serie de figuras contractuales para contratar equipos de perforación” y cuál es el mecanismo para “financiar de una forma más competitiva”, porque oficialmente Pemex no tiene un centavo para pagar prácticamente nada, comenzando por los proveedores.

Lo que resulta inconcebible es que con los pozos perfectamente ubicados y valorados desde hace ya varios años, Pemex (con Calderón y Peña Nieto) no destinara recursos para comenzar la etapa productiva, pero sí para cualquier gasto inútil, como, por citar sólo un ejemplo, el nuevo avión presidencial (7 mil 500 millones de pesos), cuyo costo equivale a casi 20 por ciento de lo requerido para iniciar la explotación de los multicitados pozos petroleros en el denominado litoral Tabasco.

La urgencia privatizadora –la de Calderón y la de Peña Nieto, por no citar los anteriores– canceló cualquier posibilidad de explotar el crudo íntegramente para bien de la nación, de hacer negocios que engrosaran a las arcas del país. En el caso del litoral Tabasco la mesa estaba servida desde, cuando menos, 2010, pero nadie invirtió un peso para hacerlo productivo. Prefirieron servirlo en charola de plata para los inversionistas privados.

Entonces, “hallazgo”, lo que se llama “hallazgo” gracias a la “reforma energética”, pues ¿cuál?

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Y para reforzar la tesis del magazo Luis Videgaray, de que la economía mexicana registra un “ciclo de aceleración”, ayer el Banco de México (nada más por joder, como diría el gallego) informó que se reporta “desaceleración económica en las cuatro regiones del país”.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.