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México SA: En 2016, más de lo mismo

reforma energética

P ues nada, que para 2016, en más de lo mismo, el cacareado “presupuesto base cero” en los hechos sólo quedó en presupuesto cero… aumento en términos reales, con varios tijeretazos en algunas dependencias del Ejecutivo y una estimación de crecimiento económico igual de rosa que las anunciadas en la primera mitad del presente gobierno, todas ellas, dicho sea de paso, no sólo fallidas, sino rotundamente inferiores a las programadas.

Cuarto año consecutivo con proyecciones cercanas a 4 por ciento de crecimiento, para que en los hechos a duras penas alcancen alrededor de la mitad de esa proporción. Para 2016 la Secretaría de Hacienda estima un “avance” de entre 2.6 y 3.6 por ciento, pero aún en el supuesto de que en ese año se alcance la cota más elevada la tasa anual promedio de “crecimiento” rondaría 2 por ciento, igual de raquítica que la registrada a lo largo de los pasados 33 años.

Cerca de 4 billones 747 mil millones de pesos es el presupuesto proyectado por el gobierno peñanietista (contra 4 billones 695 mil millones de 2015, en números cerrados), monto que deberá pasar por el filtro de la Cámara de Diputados, la única legalmente autorizada para aprobar, modificar o en su caso rechazar la propuesta del Ejecutivo en la materia. Es tradición que tras el jaloneo entre las empresas políticas representadas en San Lázaro por el pedacito de cobija que queda libre (sólo 10 centavos de cada peso presupuestal; los 90 centavos restantes son inamovibles) las bancadas concedan la anhelada “aprobación”.

Según dice el gobierno peñanietista, entre otras, la pretensión es “llevar a cabo una importante contención al gasto en servicios personales en los ramos administrativos, proponiendo una reducción de 3 por ciento en términos reales, respecto del presupuesto aprobado para 2015, lo que significará un ahorro de 9 mil 400 millones de pesos. De estos ajustes, destaca que en los ramos de Salud, Educación Pública y Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología la disminución conjunta es de 1.3 por ciento en términos reales respecto del monto aprobado para 2015; mientras que para los ramos de Gobernación, Defensa Nacional, Marina y Procuraduría General de la República se propone un decremento conjunto de 0.2 por ciento en términos reales, y en el resto de los ramos administrativos se propone la mayor reducción de 11.4 por ciento en términos reales”.

Lo anterior indica –en caso de que realmente se lleve a cabo– que el ahorro por servicios personales se concretaría por medio de la masiva “expulsión” de miles de personas que hasta ahora cobran vía honorarios, es decir, que no están formalmente en la nómina burocrática.

Lo anterior, porque con base en la propuesta presupuestal lejos de reducirse el personal de nómina se registraría un aumento de éste a lo largo de 2016. En el análisis de plazas de la administración pública federal se detalla que el recorte de personal afectará a 16 mil 925 trabajadores de nómina, pero al mismo tiempo se contratarán a 17 mil 642 personas que se incorporarán a (¡sorpresa!) a la nómina oficial. Así, el saldo real es de 717 nuevos burócratas, que contribuyen a la elefantiasis gubernamental. A su vez (oficialmente) el Legislativo aumenta 45 plazas (3.5 por ciento).

Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad son los que mayores bajas registran: 11 mil plazas menos en la primera empresa productiva del Estado (recorte de 8 por ciento) y mil 100 en la segunda. El tercer lugar lo ocupa la propia Secretaría de Hacienda con 4 mil 120 plazas menos en 2016. La diferencia es producto de “ajustes” a la baja en el personal de, por ejemplo, las secretarías de Gobernación (86 plazas para afuera, aunque con el de la Roqueseñal con nuevo hueso). Comunicaciones (119) y Economía (480).

En sentido contrario, Presidencia de la República aumenta una plaza; Energía 40; Defensa 416; Agricultura 24; Educación 559; Salud 89; Sedesol 988 y Semarnat 218, por citar algunas dependencias del Ejecutivo. Quienes se sirven con la cuchara grande son Marina, con 5 mil 292 (9 por ciento más) plazas adicionales, el IMSS con 5 mil 974 y el Issste con 4 mil.

En el “ajuste” presupuestal destacan los tijeretazos en Gobernación (15.1 por ciento), Semarnat (18 por ciento), Sagarpa (19.2 por ciento), Hacienda (40.6 por ciento) y Comunicaciones y Transportes (25 por ciento). Por el lado de las empresas productivas del Estado, a Pemex le recortan casi 12 por ciento y a la CFE 7.6 por ciento, con lo que se confirma que el gobierno peñanietista está decidida a enterrar a las otras paraestatales.

El Legislativo (que, sin más filtro que él mismo, presenta y aprueba su propio presupuesto) se engullirá 14 mil 101.5 millones de pesos, el Judicial más de 68 mil millones (un modesto 20 por ciento de aumento respecto de 2015) y organismos como el Instituto Nacional Electoral pretende que le autoricen un presupuesto superior a 15 mil millones.

Como parte del presupuesto “base cero” originalmente el compromiso fue “compactar” y/o cancelar programas gubernamentales “que no den resultados”, que se dupliquen o que puedan manejarse por una sola dependencia pública. Bien a bien no se sabe cuántos quedaron en el camino, si en realidad fue así, pero lo que sí se ha divulgado es que para 2016 se crearán otros, como el programa nacional de inglés, por medio del cual los indigentes podrán pedir limosna en dos idiomas o los emigrantes mentar madres en esa lengua.

En la exposición de motivos del presupuesto de egresos de la federación para 2016 se reitera que “el entorno económico desfavorable” (obviamente el externo, porque para Hacienda el interno funciona como relojería suiza) obligó a un “reajuste” de las finanzas públicas. Eso sí, como en 2015, el “ajuste” será “ordenado” y se espera (novela rosa, otra vez) que el próximo año la economía “crezca a un ritmo de crecimiento mayor que el observado en 2013 y 2014”.

En todo esto no podía quedar fuera (¡no lo permita el Altísimo!) la desgastada perorata de las gloriosas “reformas” que todo lo pueden y que todo lo logran (en el discurso). De acuerdo con la Secretaría de Hacienda han sido tan benéficas que su impacto en el desempeño económico reciente ha sido rotundamente favorable, tanto que la economía se mantiene en el suelo.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

En fin, la perspectiva 2016 igual de raquítica que en los tres años previos, mientras el billete verde se vende a 17.12 bilimbiques y el barril de crudo mexicano a 39.50 dólares.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.