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México SA: Endeudados hasta la coronilla

reforma energética

N o es la mejor noticia para cerrar el año ni para brindar esta noche, pero todo indica que los malos augurios del “nervioso” doctor “catarrito” comienzan a materializarse, y ello sucede no precisamente en el mejor momento económico del país.

Resulta que dos meses atrás el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, encendió los focos color naranja e hizo público su “nerviosismo” ante la “eventualidad”, según dijo, de que ocurra “una reversión de capitales”, es decir, que los especuladores internacionales se deshagan de los bonos de deuda mexicana para invertir sus dineros golondrinos en Estados Unidos u otras naciones que les mejoren su perfil de ganancias, lo que, simple y sencillamente, sacudiría las finanzas nacionales.

Eso fue a finales de octubre pasado, pero ahora los focos ya registran una nada grata tonalidad roja, pues “durante la segunda semana de diciembre, la de mayor volatilidad en los mercados financieros en 2014, casi 50 mil 866 millones de pesos de capitales extranjeros invertidos en bonos de deuda del gobierno federal fueron retirados por sus propietarios en busca de mayor seguridad y rendimiento. Ello representó una baja de casi 2.35 por ciento entre los días 5 y 17 del mes, revelan datos del Banco de México” (La Jornada, Víctor Cardoso).

Así, los capitales golondrinos vuelven a hacer de las suyas, ante la impávida mirada de las autoridades financieras que son adoradoras de lo que ellas llaman “libertad de mercado”, la cual en no pocas ocasiones ha destrozado la raquítica economía mexicana y de paso las finanzas nacionales. Y todo apunta que volverá a suceder.

En octubre pasado el doctor Carstens fundamentaba su “nerviosismo” ante la “eventualidad” de que sucediera lo que parece ya un hecho: “cuatro de cada 10 dólares de la deuda emitida por el gobierno federal en el mercado interno está en manos de extranjeros, lo que en principio es bueno, pero el problema es qué va a suceder cuando el banco central de Estados Unidos revierta su política de reducción de tasas de interés, puesta en práctica después de la crisis de 2008. Lo que puede suceder es que haya una reversión de capitales. Y ante tal panorama uno se pone nervioso”.

Pues bien, aún antes de que la Reserva Federal estadunidense revierta su política de tasas de interés, el presagio del ex secretario calderonista de Hacienda toma forma, pues “los datos del Banco de México que durante dicho periodo de volatilidad la inversión extranjera en bonos gubernamentales cayó de 2 billones 167 mil 910.42 millones de pesos a 2 billones 117 mil 44.47 millones, como muestra de lo que el nerviosismo de los inversionistas o la volatilidad en los mercados financieros pueden provocar a un país que, como México, recibió más de 100 mil millones de dólares en inversiones de cartera durante los pasados cinco años” (ídem).

Ya en noviembre pasado, los llamados capitales golondrinos, que buscan mayor rentabilidad con inversiones en el mercado bursátil, habían retirado de la Bolsa Mexicana de Valores alrededor de 6 mil 946.4 millones de dólares (equivalentes a unos 95 mil millones de pesos), según datos reportados por el Instituto para el Depósito de Valores.

Cuando el doctor “catarrito” socializó su “nerviosismo”, los datos más frescos del gobierno federal indicaban que el saldo de la deuda interna del gobierno federal (agosto de 2014) ascendía a 4 billones 146 mil millones de pesos (645 mil millones más que en diciembre de 2012, cuando Enrique Peña Nieto arribó a Los Pinos), de tal forma que las proporciones manejadas por el gobernador del Banco de México se traducían en que alrededor de un billón 660 mil millones de pesos (40 por ciento referido por el funcionario) correría el peligro descrito, toda vez que esta cantidad está en manos de inversionistas (léase especuladores) extranjeros.

Con la actualización periódica que realiza la Secretaría de Hacienda, ahora se sabe que al cierre de octubre pasado el saldo de la deuda interna del gobierno federal se incrementó en cerca de 100 mil millones de pesos de agosto a octubre del presente año, para cerrar este último mes por arriba de los 4 billones 238 millones de pesos (745 mil millones más que en diciembre de 2012), con lo que el “riesgo” y el “nerviosismo” han crecido en la misma proporción. Si se incluye al sector público en su conjunto, entonces el saldo de dicho débito se aproxima a los 4 billones 600 mil millones de pesos.

Entonces, existen sobradas razones para que el gobernador del Banco de México, y junto a él los habitantes de esta nación, recurran a los calmantes y/o antidepresivos, porque las afiladas garras de la “libertad de mercado” de nueva cuenta amenazan a las finanzas nacionales, las públicas y las privadas, porque la loca carrera de endeudamiento del gobierno peñanietista no sólo ha elevado a niveles históricos el saldo del débito mexicano, sino que ha retroalimentado la voracidad de los especuladores internacionales.

Como bien lo apunta la citada información de La Jornada, “de hecho, con base en los registros oficiales, se observa que desde agosto pasado los inversionistas ya comenzaban a recomponer sus portafolios y a buscar opciones de inversión con mayor seguridad. Fue así que en el llamado mercado de renta variable, es decir, las inversiones en el mercado bursátil, comenzó a registrarse un retiro de capitales extranjeros que desplomó el valor de mercado de las acciones en circulación en 90 mil 643.6 millones de pesos, sólo entre agosto y octubre de este año”.

Si lo anterior no alcanzara, allí está la información oficial, en el sentido de que el saldo del endeudamiento público externo se incrementó (enero-octubre de 2014) en la friolera de 114.6 por ciento superior a la reportada en 2013, con lo que el décimo mes del presente año cerró en 149 mil millones de dólares (La Jornada, Juan Antonio Zúñiga).

Así, endeudados hasta la coronilla, con una economía que no crece ni genera bienestar (pero sí jugosísimos negocios y una que otra casa para los de siempre) y un gobierno que de plano no da una, se cierra otro año del destartalado “México en movimiento”, aunque sea en reversa.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

La buena noticia es que el agitadísimo 2014 llegó a su fin; la mala, que el calendario no entiende razones y las broncas simple y sencillamente se trasladan a 2015. De cualquier suerte, va un fuerte abrazo, con mis mejores deseos. ¡Salud!

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.