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México SA: EPN: discurso repetitivo

reforma energética

A ferrado a las “reformas” (esa entelequia que en el discurso todo lo puede), abrazado a ellas como náufrago, el inquilino de Los Pinos no tiene más ni atina a ir más allá, da vueltas a la noria y, en un acto de fe, hace exactamente lo mismo que sus antecesores para que, según dice, “México no siga igual”.

Su retórica no cambia (tal vez se estropeó el teleprompter), tampoco la actitud y menos los resultados. Heredó 30 años de mediocridad gubernamental, corrupción a manos llenas y un voluminoso costal de promesas incumplidas, y durante su estancia en la residencia oficial lo único que él y su equipo han hecho es reivindicar tales prácticas.

Tercer mensaje al hilo de año nuevo, y el único cambio notorio en Enrique Peña Nieto fue el color de las rayitas de su corbata (blancas en el de 2013; gruesas en color azul marino en 2014, y delgaditas, también en azul pero más tenue, en 2015). El discurso es el mismo e iguales las promesas, pero ahora con televisiones gratis.

Si no se duerme en el intento, van las frases estelares (con sic y recontra sic) en cada una de sus apariciones en cadena nacional por el motivo descrito:

(Enero 7, 2013) “este año es una gran oportunidad para unir esfuerzos y mover a México… Vamos a trabajar para construir un México en paz… Ten la seguridad de que tú y tu familia podrán volver a disfrutar de México con toda seguridad… Menos pobreza y desigualdad… Como tú, quiero un país donde cada mexicano pueda escribir su historia de éxito… Vamos a mejorar nuestra economía para lograr un México próspero… Queremos que la economía del país crezca y se generen empleos, pero especialmente queremos que el esfuerzo que realizas en tu trabajo sea reconocido y ganes más… México tendrá un gran 2013… Ya hemos empezado a tomar decisiones importantes… 2013 será un año de importantes reformas que elevarán a México al sitio que se merece… Estoy seguro que los meses que vienen serán de optimismo, ánimo renovado y mucho trabajo… Es momento de creer en México… “Es tiempo de mover a México”.

(Enero 9, 2014) “2013 fue el año de las grandes reformas. La buena noticia es que lo logramos… Todos los mexicanos hemos dado un gran paso para mover y transformar a México… Podemos sentirnos orgullosos… Como pueden darse cuenta, México tiene un rumbo claro y ya está en movimiento… Cada inicio de año es motivo de ánimo y esperanza, pero esta vez los invito a mantener este espíritu durante todo el año, porque en 2014 hay condiciones reales para que a la economía le vaya mejor y crezca más… Aprovechemos esta oportunidad… Juntos logremos que 2014 sea un gran año para México”.

(Enero 4, 2015) “Terminó 2014, un año de contrastes. Por un lado es el año en que México se atrevió a cambiar aprobando 11 reformas estructurales diseñadas para que nuestro país acelere su desarrollo… Pero 2014 también fue un año muy difícil para México. La violencia del crimen organizado nuevamente golpeó al país… Sentimos dolor, indignación y coraje… Tanto lo bueno como lo negativo de 2014 nos dejaron una lección: México no puede seguir igual… El país debe seguir cambiando para bien… Es momento de renovar el ánimo. Por eso, este año lo estamos iniciando con siete acciones a favor de la economía familiar… En 2015, los beneficios de las reformas acompañarán a más mexicanos en su día a día, ya que más de 10 millones de familias de escasos recursos recibirán una televisión digital totalmente gratuita… México se la va a jugar con sus jóvenes, con sus ideas y proyectos… Las reformas ya comienzan a dar sus primeros frutos… Todas estas buenas noticias para la economía familiar son el inicio, estoy seguro, de un mejor año para México”.

Así, resulta fácil vaticinar qué dirá el susodicho en su próximo mensaje de año nuevo, el correspondiente a 2016, si es que el país sobrevive, pero en vía de mientras nada más alejado de la realidad que el discurso peñanietista, como el calderonista, el foxista, el zedillista, el salinista y todos los demás.

Que la violencia “nuevamente golpeó” al país, dice el inquilino de Los Pinos, cuando en realidad nunca se fue, con todo y la intentona de “desaparecerla” de la televisión. Que “México no puede seguir igual” y “el país debe seguir cambiando para bien”, y resulta que todo lo han hecho igual de mal que, cuando menos, los cinco gobiernos precedentes. Que “las reformas comienzan a dar frutos”, y el desplome de los petroprecios adelanta el fracaso de la “madre de todas las reformas”, que no es otra que la energética.

Que las tarifas eléctricas “bajaron” y el precio de los combustibles “no aumentará” este año, cuando en el bienio pasado los llevaron a niveles históricos. Que México “está en movimiento”, aunque sea en reversa. Y en fin, que quién sabe cuándo, pero, se los juro, los mexicanos ingresarán al primer mundo y la pasarán de maravilla, tal cual lo prometió Carlos Salinas dos décadas atrás. Lo novedoso es el regalo de televisiones, en pleno año electoral. Allí sí se modernizaron: de las tarjetas Soriana y Monex dieron el gran paso y ahora cambiarán pantallas por sufragios.

Mientras el inquilino de Los Pinos y sus “reformas” siguen con el cuento de la lechera, ni lejanamente 2014 resultó ser el año en el que, según Peña Nieto, “hay condiciones reales para que a la economía le vaya mejor y crezca más”. Si bien va, la tasa de “crecimiento” en ese periodo rondará el 2 por ciento, de tal suerte que en su primer bienio en Los Pinos el promedio anual será de entre 1.5 y 1.6 por ciento, es decir, nada.

Para 2015 no se vislumbra algo mejor, y la gran apuesta sexenal corre el riesgo de resultar un sonado fracaso, pues a los potenciales inversionistas petroleros que vendrían a salvar al país no les ha resultado nada atractivo el derrumbe de los precios del crudo, y no sólo para el caso mexicano, cuyo barril arrancó el año en 44.81 dólares, y descontando.

De hecho, aquí y allá comienzan los anuncios de los inversionistas petroleros de posponer sus proyectos y no sólo en terceros países, sino en los propios, toda vez que el negocio del oro negro “en estos momentos no es rentable”. Y ante este tétrico panorama hay que recordar que el gobierno ya no tiene nada qué vender.

Y mientras el inquilino de Los Pinos va a dar tributo a la Casa Blanca (la de allá), el dolarito a 15.27 bilimbiques.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Ya viene la “nueva” licitación para el tren México-Querétaro y en ella no participarán las empresas de Juan Armando Hinojosa (el mecenas de la Casa Blanca –la de aquí– y Malinalco, entre otras). Qué bueno, pero mejor aún sería que Gerardo Ruiz Esparza quedara fuera del proceso… y de la SCT.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.