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México SA: EPN: urge Catemaco

reforma energética

M ás que a París, al inquilino de Los Pinos le urge un tour a Catemaco, donde –sin tanto boato ni soldaditos– pueden aplicarle una limpia de gran calado, porque hasta ahora de todas ha perdido todas. Entre lo más reciente, para no ir más lejos, primero se le fugó El Chapo, e inmediatamente después se le fugaron los inversionistas quienes, según él, caerían como moscas y con las chequeras abiertas sobre el petróleo otrora nacional –especialmente el de aguas profundas–, luego de la aprobación de la “reforma” energética.

De El Chapo ni sus luces, y de los inversionistas tampoco, pues sólo una mosca se paró en lo que constituyó el inicio formal de la privatización del crudo mexicano, por medio de la denominada ronda uno (la primera de las cinco subastas planeadas). Y lo peor del caso es que ese mismo bicho se quedó con los dos únicos bloques adjudicados (contratos de producción compartida) de los 14 que el gobierno peñanietista puso en bandeja de plata al capital privado, nacional y foráneo, y que implicaban la entrega de 4 mil 222 kilómetros cuadrados de territorio.

Cómo estará la cosa que hasta los siempre optimistas tecnócratas se mostraron abiertamente deprimidos por los raquíticos resultados de dicha licitación, al grado de que el presidente de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), Juan Carlos Zepeda, se animó a reconocer que “el arranque (léase el inicio formal de la privatización) no tuvo el impulso que esperábamos… nos quedamos por abajo de la meta”, pero muy por arriba del “tesorito enterrado” (uno de los supuestos “grandes objetivos” de la “reforma” energética), porque todos los bloques correspondían a aguas someras, áreas en las que, supuestamente, sólo participaría Petróleos Mexicanos.

En efecto, el gobierno sólo logró adjudicar 14 por ciento del total de bloques ofertados (es decir, apenas dos de los 14 que puso en bandeja de plata; en los 12 restantes, ocho se declararon desiertos –nadie participó– y seis se desecharon por insuficientes y/o inconsistentes). Y eso que la Secretaría de Energía no se mostró tan exigente, pues “tenía la esperanza” de que cuando menos se adjudicara entre 30 y 50 por ciento de lo ofrecido (de cuatro a siete bloques). Pero ni lejanamente sucedió.

La única “mosca” ganadora fue el consorcio conformado por Sierra Oil & Gas (México, dirigida por un venezolano, pero con acceso al ahorro –Afores– de los trabajadores mexicanos), Talos Energy (Estados Unidos) y Premier Oil (Inglaterra). Logró la adjudicación del bloque 2, ubicado frente a la costa veracruzana con una extensión de 194 kilómetros cuadrados y un potencial de recursos de entre 142 millones y 342 millones de barriles de petróleo crudo equivalente; y del bloque 7, frente a la costa tabasqueña, con una extensión de 465 kilómetros cuadrados y un potencial de recursos de 220 a 260 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

En esta licitación con inversionistas en fuga, 62 por ciento de las empresas precalificadas para participar no se presentaron y los grandes vampiros trasnacionales no se pararon ni a mirar (están a la espera de la cuarta licitación, que es la mera buena, según dicen). Lo mejor del caso es que el presidente de la CNH espera “mejores resultados” en las siguientes licitaciones.

Pero no queda allí la cosa, porque a Pemex no dejan de “fugársele” los recursos (en realidad se los lleva la Secretaría de Hacienda) y la vida misma como empresa productiva del Estado, porque no la dejan siquiera respirar. Muestra de ello es que hasta el propio director corporativo de Finanzas de Pemex, Mario Alberto Beauregard (integrante de la famiglia itamita), lanzó un SOS, porque tan sólo en el primer trimestre del año la ex paraestatal “pagó impuestos y derechos por más del doble de sus ingresos”, amén del brutal recorte presupuestal de que fue objeto al comenzar 2015.

Mayor carga fiscal, menor exportación, producción declinante y recorte presupuestal no constituyen precisamente un gran plan de negocios para que Pemex “compita en igualdad de condiciones” (la caterva de funcionarios que gozan en París dixit) con los vampiros trasnacionales que andan en pos del crudo otrora nacional. Por el contrario, es la muerte inducida del consorcio del Estado y es el propio gobierno quien ya tiene firmada el acta de defunción.

Sobre el particular, detalla La Jornada, en nota de Víctor Ballinas, que “durante su comparecencia en la Tercera Comisión de la Permanente, el director corporativo de Finanzas de Pemex, Mario Alberto Beauregard; Gustavo Hernández, director operativo, y el director jurídico, Marco Antonio de la Peña, destacaron que la petrolera tuvo durante el primer trimestre de 2015 pérdidas netas por 101 mil millones de pesos. Beauregard aseveró ante senadores y diputados que durante el primer trimestre de este año el pago de impuestos y derechos le representó a Pemex 212 por ciento, mientras en 2014 cubrir ese rubro le significó 116 por ciento de sus ingresos.

“Ante ello, los funcionarios de la empresa productiva del Estado resaltaron que esta evolución del pago de impuestos y derechos en un periodo de caída de precios hace pensar en que ‘‘hacia adelante es deseable que el régimen fiscal que se aplica a Pemex sea más comparable con el de otras empresas del sector… que todos los participantes de la industria de petróleo y gas en México cuenten con las mismas reglas del juego es un elemento indispensable para que la reforma energética rinda todos los beneficios esperados’”, es decir, lo que se prometió hacer una vez aprobada dicha “reforma” y sus leyes reglamentarias. Y en promesa quedó, mientras hacienda aprieta y aprieta.

Y el propio Beauregard adelantó que “a menos que se produzca un improbable vuelco en el contexto del mercado petrolero a muy corto plazo, ‘cumplir con la meta de balance (que se estableció a Pemex) implicará recortar en un monto aún por definirse, pero seguramente importante, la inversión de la empresa en lo que resta del año’”.

Puras fugas, pues, y todas evitables… con un gobierno eficiente.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

En Grecia se caldea el ambiente en contra de Alexis Tsipras, el primer ministro que más tardó en prometer y llegar, que en apurarse a incumplir y preparar las maletas de salida. Ya perdió la mayoría en su gobierno y corre el riesgo de que lo echen del puesto los mismos que lo llevaron al poder, mientras la crisis económica-financiera se profundiza… En cambio, en México todo es amor y paz con el dólar a 16.10 bilimbiques.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.