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México SA: ‘‘Extravíos’’ en Sedesol

reforma energética

E n este México mágico mientras la Secretaría de Desarrollo Social “extravió” más de 396 millones de pesos que, oficialmente, destinarían a la adquisición de paliacates, tortilleros, playeras, globos, vasos y gorras como parte de la “estrategia” de la Cruzada Nacional contra el Hambre, el número de mexicanos sin capacidad económica para adquirir la canasta alimentaria no deja de aumentar.

Resulta que la Auditoría Superior de la Federación documentó que “se desconoce el destino de 396 millones 838 mil pesos que serían utilizados por la Cruzada Nacional contra el Hambre para comprar 31 millones de artículos como paliacates, tortilleros, playeras, globos, vasos y gorras. Las empresas a las que presuntamente fueron adquiridos no existen. Los objetos no llegaron a las delegaciones estatales de la dependencia, e incluso el director del almacén general de la Sedesol desconocía su existencia. La ASF presume daño al erario, dado que no hay evidencia de la adquisición, distribución y entrega de los bienes a 400 municipios. Hay actos y omisiones de servidores públicos que no supervisaron, verificaron ni validaron los trabajos, agrega en el informe general de la cuenta pública 2013” (La Jornada, Angélica Enciso).

De entrada, es envidiable la creativa “estrategia” gubernamental para “erradicar el hambre” con gorros, playeras, globos y demás aditamentos. Por ejemplo, los hambrientos engullen el globo y posteriormente lo inflan hasta alcanzar la sensación de saciedad (la playera y el gorro son para identificarlos en el aire, y los mecates para anclarlos a la tierra). No cabe duda que sólo a Rosario y sus genios se les pudo ocurrir tan brillante acción chanchullera, con cargo al erario.

Pero más allá de que “la adquisición de estos bienes no corresponde a los fines que establece el decreto del Sistema Nacional para la Cruzada, que son lograr cero hambre mediante la alimentación y nutrición adecuada de las personas en pobreza multidimensional extrema y carencia de acceso a la alimentación” (ASF dixit), lo dramático es que el Coneval recién publicó su informe trimestral (correspondiente al cierre de 2014) sobre el creciente número de mexicanos que no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso laboral que obtienen.

Se trata del índice de tendencia laboral de la pobreza (ITLP), que en diciembre del año pasado alcanzó un nivel histórico, algo por demás comprensible si se atienden los resultados de las políticas económica, laboral y salarial, más la supuesta “estrategia” de la Sedesol de “extraviar” recursos. En castellano simple, el hambre en el país es como la humedad.

En este sentido, el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC) advierte que el contante avance del ITLP “es producto de la precarización del mercado laboral en México. El aumento anual de 3.7 por ciento registrado durante el cuarto trimestre de 2014 fue la consecuencia de uno de los resultados exhibidos por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE): reducción del empleo que paga bien y aumento de los que pagan poco: una caída en la ocupación de un millón 64 mil puestos para quienes ganan más de tres salarios mínimos y la creación de poco menos de un millón de fuentes de ingreso para quienes perciben entre uno y tres salarios mínimos”.

Si a ello se añade que en la Sedesol, más allá de que les fascina “extraviar” recursos del erario, canalizan los dineros oficialmente asignados a “combatir” el hambre no a la compra de alimentos, sino a la adquisición de paliacates, tortilleros, playeras, globos, vasos, gorras y conexos, entonces los mexicanos hambrientos simple y sencillamente están fritos, y las arcas públicas condenadas al saqueo permanente.

El IDIC señala que el ITLP confirma la debilidad del mercado interno y éste pierde capacidad de consumo cuando la masa salarial disminuye, “una restricción presente en la economía mexicana”. La evidencia es contundente: de acuerdo con el citado indicador el Coneval, entre el primer trimestre de 2005 y el cuarto de 2014 el indicador se ha incrementado en 37 por ciento a nivel nacional. “Si bien lo anterior es preocupante, debe resaltarse que el avance de la precarización afecta a algunas de las entidades federativas que tienen la mayor relevancia económica a nivel nacional, lo que permite entender que el problema se ha acentuado en las ciudades”.

El desequilibrio se elevó significativamente en 2008, cuando el preámbulo de la crisis económica comenzó a afectar al mercado laboral de las grandes ciudades. La contracción del PIB en 2009 dejó una inercia de precarización que se asoció con los problemas estructurales de la economía nacional, pues no sólo se trataba de la insuficiente generación de empleo, particularmente en la zona rural, sino que la debilidad se había trasladado a las urbes, aún a las que cuentan con el mayor acervo de infraestructura y capital humano. Así, “el crecimiento económico contabilizado a partir de 2010 no ha sido suficiente para contrarrestar la tendencia al alza del ITLP, tampoco la reforma laboral”.

De hecho, “el grupo de reformas no ha restringido el avance de las condiciones de precariedad laboral, mostrando con ello que su solución requiere medidas complementarias de política económica que atiendan puntualmente este aspecto”, y la recuperación del mercado laboral debe ser prioridad. De acuerdo con la información del Coneval, la caída del ingreso laboral per cápita (ILP) es la principal causa del retroceso del mercado interno, y basta observar los datos en términos reales: al cierre de 2014, el ILP expresado en términos reales retrocedió 28 por ciento respecto al máximo registrado en el tercer trimestre de 2006; la contracción del ILP es mayor cuando la comparación se realiza con base en los precios de la canasta alimentaria básica (39 por ciento), y en ambos casos la tendencia descrita se acentuó entre el último trimestre de 2013 y el correspondiente de 2014 (6.3 y 8 por ciento, respectivamente).

Esa es la lacerante realidad social del país, mientras Rosario Robles y sus muchachos alegremente se dedican a comprar todas las mugres citadas o, de plano, a “extraviar” recursos públicos.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Dice el canciller Meade que “no hay distanciamiento” con el Vaticano (ni Dios lo quiera) tras la zarandeada del papa Francisco. Cierto: de penitencia, el gobierno peñanietista debe rezar tres rosarios y un ave maría, y asunto resuelto.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.