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México SA: Grecia, ‘‘mexicanizada’’

reforma energética

A lexis Tsipras mordió el polvo. Se dobló, y seguirá la ruta que en campaña electoral abiertamente rechazó, es decir, aquella de que para “salvar” a Grecia es obligatorio matar de hambre a los griegos. Al estilo del gobierno mexicano, el primer ministro de aquel país europeo primero declaró que “no cederemos al chantaje” para, en los hechos, hacer exactamente lo contrario y acatar el ultimátum de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

Muy lejana quedó su declaración de febrero pasado, en el sentido de que “ha habido una costumbre de que los gobiernos recientemente electos actúen distinto a sus promesas prelectorales; lo repito: estamos pensando en implementar en efecto nuestras promesas de un cambio”. Y el “cambio” no fue otro que plegarse a las exigencias de los voraces acreedores.

Aún más lejano su discurso de la “victoria”, a finales de enero pasado: “han vencido el miedo y recuperado la esperanza. Nuestra victoria es una victoria de todos los pueblos de Europa que luchan contra la austeridad. Nuestra prioridad por encima de todo es devolver la dignidad perdida a Grecia, con un gobierno para todos los griegos, nos hayan votado o no. Juntos avanzaremos y lo lograremos, y desmentiremos a todas las Casandras que dentro y fuera del país nos amenazan”.

Desde el inicio oficial de la crisis, allá por abril de 2010, y junto a ella la implementación de un “programa de salvamento y recuperación económica” –con la “desinteresada ayuda” financiera de la Unión Europea y el FMI– los griegos no han dejado de pagar la deuda, mientras ésta no ha dejado de crecer, a un costo brutal especialmente en el renglón social. Se trata del viejo truco colonial de endeudarse para pagar deuda, más intereses leoninos.

Así, tan efectiva y “desinteresada” ha resultado la “ayuda” comunitaria y fondomonetarista (sólo para evitar la suspensión de pagos de la deuda) que en el ranking mundial la economía griega se desplomó del escalón número 32 en 2010 (ubicándose sólo por debajo de Dinamarca) al peldaño número 45 en 2014 (apenas por arriba de Pakistán), con una caída anual promedio superior a 6 por ciento. Oficialmente (información del Banco Mundial) hasta ahora el costo de la crisis, medido en términos de producto interno bruto, ha sido superior a 60 mil millones de dólares, y contando, sin considerar los pagos realizados por concepto de servicio del débito.

Los griegos han visto cómo se desploma el bienestar social, cierran centros productivos, cancelan puestos de trabajo, se desploma el ingreso y el poder adquisitivo, y crece la pobreza y la indigencia, mientras los gobiernos anteriores al de Tsipras falsearon las cuentas, destrozaron todo y remataron bienes de la nación en aras de “cumplir” sus compromisos con los acreedores. Ahora le toca al que prometió hacer todo lo contrario. Grecia, pues, se mexicanizó.

De acuerdo con lo publicado por La Jornada, “el gobierno griego aceptó la idea de prolongar el actual programa de rescate, que va hasta el 30 de junio, para evitar un default, afirmó ayer a la prensa una fuente del Ejecutivo en Bruselas. ‘Por vez primera aceptamos la prolongación del programa como el único camino a seguir’ en las negociaciones que mantiene Atenas con sus acreedores –la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI)–, declaró otra fuente griega en el contexto de una cumbre extraordinaria de cara a un acuerdo. La nueva lista de reformas que Grecia presentó a sus acreedores incluye medidas presupuestarias equivalentes a 2.42 y 4.18 por ciento del producto interno bruto (PIB) para 2015 y 2016, respectivamente, en su mayoría mediante nuevos impuestos”.

Reseña que “el primer ministro griego, Alexis Tsipras, aseguró en una carta dirigida al presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, que Grecia se dispone a adoptar medidas paramétricas (horizontales) de 1.51 y 2.87 por ciento del PIB para 2015 y 2016, así como administrativas equivalentes a 0.91 y 1.31 por ciento del PIB en el mismo periodo. Por la noche, aseveró que la pelota está en el campo de las autoridades europeas” (sin duda, las pelotas están en otra parte). Todo, para no dejar de pagar la deuda.

La ruta a seguir es más que conocida, y padecida, por los mexicanos: más impuestos, menor ingreso, desplome del bienestar social, más pobreza, privatización de absolutamente todo, gobiernos gerenciales y serviles, y desde luego más deuda, mucha, para no dejar de pagar la deuda. No vaya a ser que se molesten los comunitarios y el FMI. Entre las condiciones aceptadas por el gobierno de Tsipras se cuentan la reducción del gasto en defensa, IVA a medicinas y libros (con una tasa de 6 por ciento), así como a bienes y servicios (entre 13 y 23 por ciento).

En esta “solución” no podían faltar las pensiones y las “reformas dolorosas pero necesarias”: el gobierno griego prevé suprimir la prejubilación a partir de 2016. “La edad de jubilación no cambia para aquellos que dejen de trabajar antes del 30de junio, pero después de esa fecha puede pasar de 62 a 67 años” (los “cambios” a las leyes del IMSS y del Issste no son meras coincidencias).

Otra joya de la “tecnología” mexicana de “salvamento”: el gobierno griego “prevé la supresión de los monopolios y medidas para luchar contra la corrupción. En cuanto a las privatizaciones, el gobierno se compromete a llevarlas a cabo bajo condiciones, como la participación del sector público en el capital de la empresa compradora, el compromiso de los inversionistas en la economía local, la protección de los derechos de los trabajadores y la protección del medio ambiente” (si se revisa el caso mexicano se puede adelantar el resultado que obtendrán los ciudadanos griegos).

En síntesis, el “rescate” griego (léase tragedia sobre tragedia) no es más que la vieja historia de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas, con un gobierno durísimo en el discurso (especialmente el de campaña) y penosamente flácido a la hora de la hora. Parece que los fabrican en serie (allá y aquí).

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Mientras la “mejor” perspectiva de “crecimiento” económico con EPN a duras penas llegaría a 3 por ciento en promedio anual, va un fuerte abrazo para los organizadores del Foro México y el Mundo Actual, la Casa Lamm y nuestro querido Ángel Guerra por su generosa invitación, recepción y paciencia, a Roberto González Amador y un servidor, con especial dedicatoria a asistentes al grato encuentro del pasado lunes por la noche. ¡Salud! Y larga vida.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.