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México SA: Grecia y la ‘‘orquesta’’

reforma energética

Y Alexis Tsipras lo hizo… es decir, todo lo contrario a lo que prometió y, especialmente, al mandato del pueblo griego y no sólo el del pasado 5 de julio, el día del referendo, sino al de enero de 2015 –cuando lo hizo primer ministro–, en el sentido de “rescatar la dignidad” de los helenos, “luchar en contra de la austeridad”, no caer en el chantaje de la troika, “encabezar el cambio” y dar un “rotundo no de Grecia a las exigencias de sus acreedores”.

Pintó mal desde que, al día siguiente del referendo y en charola de plata, Tsipras entregó a la troika la cabeza de su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, con el fin, según dijo, de “facilitar las negociaciones” con el Eurogrupo que se negó a negociar, pero la situación empeoró, pues el primer ministro griego cedió en prácticamente todo en lo que prometió no ceder.

Tsipras quedó muy bien con el Eurogrupo, pero desastrosamente con quienes lo llevaron al poder y sacaron adelante el referendo por él propuesto, de tal suerte que el repudio popular es notorio y buen número de diputados de Syriza, su partido, han hecho público su tajante rechazo al paquete de austeridad adicional –igual de draconiano que los anteriores– aceptado por Tsipras, es decir, por quien se comprometió a que no lo haría, porque se trataba –dijo– “de vencer el miedo, y recuperar la dignidad y la esperanza” de los griegos.

Por cierto, Yanis Varoufakis, “liberado” de las obligaciones como ministro de Finanzas, advirtió que en el Eurogrupo “existen fuerzas oscuras” que dejan en claro “la completa falta de escrúpulos democráticos de los supuestos defensores de la democracia en Europa… Son figuras muy poderosas que te miran a los ojos y te dicen: ‘tienes razón en lo que dices, pero de todos modos vamos a machacarte’. El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble, controla total y completamente el Eurogrupo. Allí todo funciona como una orquesta afinada, donde el alemán es el director. Todo sucede en armonía; a veces la orquesta desafina, pero entonces él la reúne de nuevo y la devuelve al tono”.

Tras divulgarse la “buena noticia” de que el gobierno griego y la citada “orquesta” (Varoufakis dixit) llegaron a “un acuerdo”, el mundo financiero respiró tranquilo: las cosas seguirán tal cual, y si alguien debe pagar por los excesos ni lejanamente serán quienes lo integran, que para eso están los obligadamente austeros griegos (o mexicanos, españoles, portugueses, o de la nacionalidad que sea). ATsipras le han autorizado un “paquete de ayuda” por alrededor de 86 mil millones de euros, que se sumarán a los más de 300 mil millones que acumula la deuda helena con todo y las dos “ayudas” anteriores. Con eso garantizará no el bienestar de los griegos, sino el de los banqueros y el FMI.

Pero la “ayuda” de la “orquesta” no es gratuita, obviamente, por lo que el gobierno que preside quien se comprometió con el no y al final de cuentas dijo que sí cargará en las espaldas de sus supuestos representados una serie de “ahorros” que los van a hundir más: desde las pensiones al mercado laboral, pasando por privatizaciones, más impuestos y recortes. Todo ello, desde luego, deberá pasar –mañana– por el Parlamento helénico, aunque Tsipras ya dijo que lo “arreglará”, es decir, violando el mandato del referendo.

Entre los puntos claves del acuerdo de “rescate” entre el Eurogrupo y Grecia, resume el portal de noticias Rusia Today, destaca la creación de un fondo de privatizaciones por 50 mil millones de euros, con el fin de que el gobierno de Tsipras “transfiera sus activos privatizables y cuyos beneficios se utilicen para reducir la deuda. El instrumento será controlado por las autoridades griegas; no obstante, contará con la ‘supervisión de las instituciones europeas relevantes’” (no especifica cuáles). Aquí destaca “la privatización del operador de la red de transmisión de electricidad” (lástima, el país no tiene petróleo).

Por el lado del sistema griego de pensiones, el gobierno de ese país se compromete a “realizar ambiciosas reformas, así como implementar políticas específicas con el fin de compensar el impacto fiscal de la resolución de la Corte Constitucional sobre la reforma de pensiones de 2012 y lograr el déficit cero”. Mayor edad para pensionarse, menos pensión a obtener.

Además, Tsipras se ha comprometido a “endurecer (aún más) las leyes laborales. En concreto, los socios abogan por ‘revisiones rigurosas’ de la negociación colectiva, la acción sindical y los despidos colectivos, de acuerdo con el calendario y el enfoque sugerido por las instituciones (‘europeas relevantes’). Cualquier cambio tendrá que basarse en las mejores prácticas europeas e internacionales y evitar el retorno a las políticas anteriores”. Más desempleo, pues.

En materia fiscal, “uno de los requisitos consiste en ‘racionalizar el sistema del IVA y ampliar la base impositiva con el fin de aumentar los ingresos’”, mientras que en el sector financiero “Europa pide a Grecia ‘medidas decisivas’ dirigidas a los préstamos improductivos, así como para reforzar la gestión del Fondo Helénico de Estabilidad Financiera (HFSC) y los bancos. En particular, se trata de eliminar cualquier posibilidad de interferencia política, sobre todo en procesos de nombramientos´”.

Ya encarrerado, Tsipras aceptó que “Grecia modernice y refuerce de forma significativa su administración. Además, se tendrá que implementar un programa para el fomento de la capacidad y la despolitización de la administración. Entre otros requisitos, tendrá que garantizar la independencia legal de la agencia estadística nacional, implementar en su totalidad las provisiones relevantes del Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria, así como adoptar el Código de Procedimiento Civil”.

Lo anterior es lo que públicamente se conoce como la “ayuda”, pero si ello es grave habrá que imaginar lo que se impuso por debajo de la mesa. Por cierto, cualquier similitud con lo sucedido en las últimas tres décadas mexicanas, obviamente no es coincidencia.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Enloquecido por la fuga de El Chapo, el gabinetazo peñanietista (el que no está en París o al que regresaron de allí mismo; el resto, que es la mayoría, ni suda ni se acongoja, porque está de bon vivant) no ata ni desata, ni sabe con qué se come y menos con qué se cura la agrura. Con lo fácil que era vigilar a los vigilantes y cuidar el entorno del penal de (ex) máxima seguridad.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.