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México SA: Hacienda afila tijeras

reforma energética

P resume el inquilino de Los Pinos que la “reforma” fiscal ha sido la tabla de salvación, porque sin ella, y ante “la caída actual de la producción y de los precios del petróleo, hoy estaríamos en una condición muy adversa” y “hubiéramos tenido que recortar el gasto e impedir que se construyeran más hospitales, más escuelas, más carreteras”. Así, de acuerdo con su versión, no hay posibilidad de aplicar tijeretazos presupuestales en 2015.

Pues bien, tras su aventurada declaración a Enrique Peña Nieto no le queda más remedio que cruzar los dedos y mantener encendida la veladora, porque en el delicado momento económico que vive el país, aderezado con un incierto panorama mundial, nadie puede garantizar que el presupuesto de egresos de la federación concluya el año sin raspón alguno, por mucho que el propio personaje presuma que en 2014 el padrón de contribuyentes se incrementó 20 por ciento (pero no es garantía estar en dicho padrón, si no se tiene con qué pagar los impuestos).

Desde muchos años atrás los mexicanos han escuchado declaraciones similares (que van desde la defensa del peso “como perro” de López Portillo al “nunca más otra crisis” de Felipe Calderón, por no citar otras por el estilo), para que en los hechos suceda exactamente lo contrario. Pero bueno, el actual inquilino de Los Pinos considera que la patria está a salvo por la mencionada “reforma”. Supongamos que en esta ocasión, por fin, tenga razón y que 2015, pase lo que pase, concluya con el presupuesto intocado, especialmente por ser año electoral.

Sin embargo, nada garantiza que en 2016 evite la penosa necesidad de sacar la tijera y recortar doblemente el presupuesto, es decir el de ese año y la parte proporcional que dejó pendiente en 2015, pues al ritmo que llevan las cosas no pocas empresas dejarán de pagar impuestos por el simple hecho de que cerrarán sus puertas, amén de que uno de los pilares presupuestales, el ingreso petrolero, se mantendrá endeble, por decirlo suave.

La ingrata perspectiva, pues, es que tarde que temprano habría recortes presupuestales toda vez que nada garantiza que mejore la situación el próximo año, y mucho menos los precios petroleros. Además, para 2016 no habrá agencia internacional que acepte la fórmula de las coberturas que tanto pregona la Secretaría de Hacienda, las cuales, según la versión oficial, en 2015 garantizan al ciento por ciento el ingreso proveniente del oro negro, por mucho que sólo consideren el 57 por ciento del volumen exportado.

Como ayer lo reiteraron los subsecretarios de Hacienda, Fernando Aportela, y de Ingresos, Miguel Messmacher, en el presente año el precio petrolero mexicano está “blindado”, pero no la producción de oro negro, la cual, dicho sea de paso, baja un día sí el siguiente también. Así, la apuesta gubernamental es que la reactivación económica sea producto de un milagro, y mientras ello sucede los agujeros presupuestales se cubrirán con los “excedentes” producto de la “reforma” fiscal, que sumarían alrededor de 50 mil millones de pesos.

Desde luego que no es deseable la reducción del gasto público, pero con el monto referido, y suponiendo que las cosas se mantengan como hasta ahora, difícilmente el gobierno federal tapará todos los baches en las finanzas públicas, de tal suerte que algo más que pronunciar discursos tendrá que hacer para honrar la retórica del inquilino de Los Pinos y evitar el recorte, el cual, como siempre, comenzaría no con el monárquico tren de vida que mantiene la burocracia dorada, sino por donde se acostumbra: inversión y sector social.

Los subsecretarios Aportela y Messmacher se reunieron con los legisladores para detallar cómo intentan compensar la caída en los ingresos petroleros, y la técnica, según ellos, es sencilla: “con posibles sobrantes de otros ingresos”, especialmente fiscales. Posibles no quiere decir que sean reales, pero esa es su fórmula mágica. “Durante una reunión de trabajo con la tercera Comisión de Hacienda, explicaron a senadores y diputados que al cierre de 2014 la disminución de los ingresos petroleros, explicado por una reducción de la plataforma de producción, se resarció con mayores ingresos tributarios por 52 mil millones de pesos” (La Jornada, Enrique Méndez). Y con esa misma mecánica, estima que en 2015 los “posibles sobrantes” se aproximen a esta última cantidad.

Los funcionarios citados comentaron a los legisladores que “la flexibilidad de la reforma fiscal, en vigor a partir del año pasado, permitió al gobierno federal compensar la sorpresa negativa de los ingresos petroleros”, de tal suerte que “se hará uso de las coberturas (petroleras) antes que pensar en un recorte al presupuesto federal”. Y en el mismo tenor, “no se espera un efecto negativo para los ingresos de los estados porque cualquier disminución en la recaudación fiscal participable se compensará con el fondo de estabilización de las entidades” (ídem).

De cualquier suerte, el nada convincente esfuerzo de Aportela y Messmacher frente a los legisladores terminó por no ser efectivo, pues mientras ellos defendían el punto, fuera del recinto parlamentario el “ministro” de Malinalco salió a los medios a decir que “en 2016 el gobierno federal plantea reducir el gasto público para enfrentar la baja en los precios del petróleo. El país no tendrá ningún problema en 2015 debido al seguro de coberturas petroleras. Sin embargo, si los precios se mantienen a la baja hasta 2016, la federación deberá realizar un ajuste. De mantenerse el escenario actual, la medida será necesaria; no estoy anunciando que hagamos un ajuste, sino que estamos en el proceso” (El Universal).

Para rematar el panorama, la “reforma” energética debe enfrentar más problemas derivados del desplome del petroprecio mexicano, pues tal caída “puede provocar que se pospongan algunos de los proyectos de exploración derivados de la apertura al sector privado; el precio en torno a 40 dólares a lo largo de este año provocará una caída de ingresos para el gobierno federal por el equivalente a 1.2 puntos del producto interno bruto, alrededor de 200 mil millones de pesos”, de acuerdo con la firma calificadora de inversiones Moody’s (La Jornada, Roberto González Amador).

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Si de tablitas de salvación se trata, allí está el anuncio de Claudia Ruiz Massieu de que en marzo próximo el Tianguis Turístico regresa a Acapulco, “a pesar de las resistencias de los inversionistas”. Ojalá, porque el ingreso de muchos en el puerto depende de la actividad turística… Y el dolarito a 14.95 bilimbiques.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.