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México SA: La deuda pública al tope

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E n cuarto de siglo atrás el entonces inquilino de Los Pinos, Carlos Salinas de Gortari, decretaba “el final del problema de la deuda”, lo que traducido al castellano simple equivalía a que primero morirían de hambre los mexicanos antes de que el gobierno federal siquiera imaginara dejar de pagar el servicio de la deuda pública.

De entonces a la fecha, es decir del “problema resuelto” a nuestros días, el saldo nominal de la deuda del sector público federal (interna y externa) se ha multiplicado geométricamente, y a estas alturas equivale a 41 por ciento del producto interno bruto. Y si, como decía Salinas, a lo largo de los años el gobierno federal nunca ha dejado de pagar el servicio del débito, ni de endeudarse para ese fin, a cambio ha “fabricado” más de 60 millones de pobres.

El Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM recién concluyó un detallado estudio temático (La deuda que todos los mexicanos debemos de pagar: entre la histórica irresponsabilidad, el despilfarro y la corrupción gubernamental y la avaricia de los prestamistas internacionales), en el que subraya que desde el estallido de la crisis de la deuda mexicana, en agosto de 1982, ‘‘los años subsecuentes estarían marcados por continuas renegociaciones y la contratación de nuevos préstamos bajo condiciones cada vez más desfavorables para el país’’.

Explica el CAM que “la situación apremiante que atravesaba el gobierno mexicano, marcada por el desequilibrio de sus finanzas públicas, lo hizo aceptar préstamos bajo cláusulas demasiado onerosas, que incluían la modificación de su política económica y social, junto con la aceptación de las directrices impuestas desde el exterior por los organismos financieros internacionales y el gobierno de Estados Unidos. Ala postre, las modificaciones realizadas en México por los gobiernos en turno se reflejarían, desde entonces y hasta ahora, en grandes costos económicos, políticos y sociales. Ejemplo de ello es el histórico crecimiento mediocre del país, la cada vez mayor incapacidad para generar empleos y la progresiva precarización del nivel de vida de la población en general”.

A más de 30 años de aquel estallido, “la política adoptada por las autoridades ha sido la de mantener a cualquier costo la misma política macroeconómica en equilibrio, pese a que ello comprometa el crecimiento y la atención de los problemas más apremiantes que experimenta la sociedad mexicana, como es el aumento de la pobreza, la inseguridad, la violencia y la corrupción. La severa lección que dejó la crisis de deuda de los años ochenta ha sido olvidada, y el comportamiento irresponsable en el manejo de las finanzas públicas se ha vuelto una tradición en el accionar de las últimas gestiones presidenciales”.

Aun así, explica el CAM, al realizar un desglose del endeudamiento público alcanzado de acuerdo con segmentos de tiempo, tenemos que tanto los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, como en el reciente retorno del PRI, contabilizan un nivel de endeudamiento muy superior al alcanzado por las tres administraciones comprendidas entre 1982 y 2000 (De la Madrid, Salinas y Zedillo). “Durante los 12 años de gobierno panista la deuda pública neta contabilizó un total de 4.28 billones de pesos, mientras la administración de EPN en 23 meses de gobierno registra un endeudamiento neto de 1.3 billones de pesos.

“Si se revisan los pagos que realizó el país por concepto de deuda externa, es decir, amortizaciones y pago de intereses, tenemos que en el último año de la administración calderonista (2012) se destinó por este concepto el equivalente a 11.28 veces el presupuesto aprobado para Defensa Nacional, 2.32 veces el presupuesto para Educación Pública, 5.56 veces lo destinado a Salud y 7.22 veces el equivalente al Desarrollo Social. En otras palabras, si no se hubiera endeudado tanto al país, habrían existido recursos suficientes para atender necesidades y programas sociales; sin embargo, todos estos recursos salieron de la nación y fueron a parar, como siempre, a los bolsillos de los ya de por sí acaudalados prestamistas internacionales”.

El CAM detalla que si el análisis se realiza desde el punto de vista del endeudamiento en que incurrieron las administraciones gubernamentales de acuerdo con el partido en el poder, “tenemos que en sólo 12 años de gobiernos panistas, se alcanzó un nivel de deuda neta que casi duplica la contabilizada en 19 años y 11 meses de gobiernos priístas. El análisis de fondo nos muestra que tanto el PAN, el PRI, PVEM (verde) y otros representan máscaras de diferente color, pero su verdadero rostro e intereses son los mismos, es decir, representan el mismo proyecto histórico en el aspecto político-económico del gran capital”.

Al revisar las cifras relacionadas con la administración de Enrique Peña Nieto se tiene que desde el primero de diciembre de 2012 hasta el 30 de noviembre de 2014 (23 meses de gobierno), el país ha visto incrementar su deuda en 1.3 billones de pesos, lo cual equivale a un incremento diario de la deuda de mil 773 millones de pesos. De continuar con esta tendencia, para finales del sexenio de Peña Nieto la deuda pública contraída sólo en estos seis años rozará los 3.8 billones de pesos, convirtiéndose así en la administración presidencial con el mayor endeudamiento de la historia.

De acuerdo con los datos proporcionados por la Secretaría de Hacienda, se aprecia que a partir de 2001 el gobierno mexicano optó por dar preferencia a la obtención de préstamos con acreedores internos. A pesar de que el endeudamiento externo se ha incrementado, no lo ha hecho con la misma intensidad que el endeudamiento interno. En el periodo 2001-2014 la deuda pública interna ha crecido a una tasa promedio de 31.66 por ciento, lo cual equivale a un total de 4.34 billones de pesos, cifra que resulta alarmante debido a que en el periodo 1990-2000 sólo el endeudamiento interno llegaba a poco más de medio billón de pesos. Por tanto, tan sólo en 13 años el endeudamiento interno creció en 712.79 por ciento.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Si de focos rojos se trata, allí están las cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, las cuales revelan que “el saldo de los préstamos vencidos de personas y familias que reciben crédito para el consumo de la banca privada subió en diciembre de este año al nivel más alto desde julio de 2009, cuando el país se encontraba en la parte más profunda de la recesión de ese año” (La Jornada, Roberto González Amador).

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.