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México SA: Mauricio Macri arrasador

reforma energética

El nuevo gobierno argentino, con Mauricio Macri como cara visible, es el clásico caso del grupo tecnócrata que llega al poder y presume que llega para “resolver las cosas”, para inmediatamente después hundir al país que “salvaría”.

Con apenas un mes y cinco días al frente del Ejecutivo de su país, el empresario que por alguna extraña razón terminó sentado en la Casa Rosada ha resultado arrasador: devaluó 40 por ciento la moneda nacional, canceló impuestos a las exportaciones (recursos que nutrían la exitosa política social del gobierno predecesor), apuró los despidos y cancelaciones de plazas laborales, reprimió a los trabajadores, coquetea con los fondos buitres (“quiero un acuerdo razonable” y “dejar de ser un país incumplidor”, según dice), endeuda más a la nación y lo que le pongan enfrente.

Y esa es la perspectiva de su mandato, si es que los argentinos y la solidez de la nación lo permiten y aguantan, respectivamente. En vía de mientras, la Cepal da un paseo por la realidad económica de la nación sudamericana hasta poco antes de la sucesión presidencial. Va pues.

Tras crecer 0.5 por ciento en 2014, la economía argentina mejoró su desempeño en 2015 y registró una expansión de 2.2 por ciento en el primer semestre de ese año, luego de lograrse cierta estabilización de las tensiones cambiarias, lo que contribuyó a que la inflación se desacelerara, aunque se mantuvo muy por encima del promedio regional. El sector público fue el factor más importante de la dinamización de la economía. El consumo privado también aumentó durante 2015, pero de manera mucho más moderada.

En términos generales, la actividad económica, en particular la inversión, siguió seriamente afectada por la incertidumbre cambiaria, que tendió a acentuarse en los meses previos a las elecciones presidenciales. La contracción de la economía brasileña, principal destino de las exportaciones manufactureras argentinas, y la caída del precio internacional de la soya, principal producto de exportación, afectaron negativamente la evolución de las ventas externas.

Respecto de 2014, se estima que el PIB creció 2 por ciento en 2015, después de un probable estancamiento (o contracción) en los últimos meses del año, asociado a la agudización de la escasez de divisas. Para 2016 se espera un avance de 0.8 por ciento, proporción que podría ser menor, dependiendo de la forma en que se resuelvan los desequilibrios externos de la economía.

En 2015, con una economía restringida por la escasez de divisas, la política económica se orientó principalmente a mitigar tensiones cambiarias y a dinamizar la economía por la vía fiscal, la cual tuvo en los primeros nueve meses de 2015 un sesgo expansivo.

La expansión del gasto público se debió principalmente a los mayores montos destinados a prestaciones de la seguridad social, que se elevaron 45.7 por ciento anual, y a las transferencias al sector privado (incluidos tanto los subsidios a las tarifas de servicios públicos como las transferencias monetarias directas a los hogares), que se incrementaron 38.5 por ciento.

En política monetaria, las principales medidas tomadas durante 2015 se orientaron a promover el crédito, estimular el ahorro en pesos y financiar la actividad productiva de las micro, pequeñas y medianas empresas.

Si bien 2015 se inició en un contexto cambiario relativamente más estable que el de comienzos del año anterior, con un nivel de reservas en aumento gracias a la instrumentación de un canje de monedas con China por 11 mil millones de dólares, entre otras medidas llevadas a cabo a fines de 2014, se mantuvo la estrategia orientada a mitigar tensiones cambiarias, y se sostuvo la política de control de las importaciones y ciertas limitaciones a la remisión de utilidades al exterior.

Sin embargo, las tensiones cambiarias volvieron a recrudecer en el tercer trimestre del año, debido a la percepción de insuficiencia de divisas, luego del pago del vencimiento de deuda pública por cerca de 6 mil millones de dólares, la intensificación de algunas medidas de racionamiento y la cercanía de las elecciones presidenciales.

Después de dicho pago (que se afrontó, al igual que los anteriores, con cargo a las reservas internacionales), en noviembre de 2015 el acervo de tales reservas se ubicó por debajo de 27 mil millones de dólares, el menor desde julio de 2006.

En noviembre, ante la agudización de la escasez de divisas, el gobierno redujo el límite que tenían las empresas importadoras para la compra de dólares sin autorización previa (de 75 mil a 50 mil dólares), y entre octubre y noviembre el banco central utilizó los contratos de futuro (en pesos, pero actualizados por el tipo de cambio), herramienta que fue suspendida por la Comisión Nacional de Valores a partir del mes de diciembre.

Durante los primeros ocho meses de 2015 el peso continuó depreciándose con respecto al dólar, a un promedio mensual de uno por ciento, en tanto que en septiembre y octubre las tensiones cambiarias se acrecentaron y la depreciación fue de 1.3 mensual. Esto se vio reflejado en la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo (existente desde finales de 2011, tras el establecimiento de medidas restrictivas en el mercado de cambios), que en junio era de alrededor de 45 por ciento y entre septiembre y octubre llegó a 68.

Entre otras políticas implementadas en 2015, en julio se convirtió en ley la movilidad de las asignaciones familiares y de las asignaciones universales para la protección social. Desde inicios de abril, el gobierno reemplazó el programa Garrafa para Todos por un subsidio al consumo domiciliario de gas en garrafas, mediante una transferencia monetaria directa a los hogares (Programa Hogar).

Las remuneraciones, medidas por el índice de salarios del Instituto Nacional de Estadística y Censos, mostraron un incremento interanual de 30.2 por ciento entre enero y septiembre, superior al de los precios, lo que implicó un incremento del poder adquisitivo del salario medio. El mínimo se elevó a 5 mil 888 pesos en agosto de 2015, lo que representa un aumento interanual de 27 por ciento. La jubilación mínima ascendió a 4 mil 299 pesos desde septiembre, es decir, un incremento de 33 por ciento con respecto al mismo mes de 2014.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Ayer el billete verde se vendió a 18.15 bilimbiques en ventanilla, mientras el barril petrolero de exportación se colocó a 21.70 dólares.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.